15 mayo 2012

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

Todo el mundo cree que sabe
Rosario Avilés |  Opinión     2012-05-15  | Hora de creación: 21:32:21 | Ultima modificación: 01:30:33




 Por estos días se ha estado discutiendo el lugar que México ocupa en el ranking mundial de turismo y aunque con cifras preliminares, hoy sabemos que nuestro país no logró posicionarse —como se había pronosticado— entre los cinco países que atraen más visitantes. Las razones son múltiples, desde luego, pero no debemos descartar en ello lo que representa la ausencia en el mercado de la Primera Línea Aérea de Latinoamérica, es decir, Mexicana de Aviación.

 El problema ctor que es de suma relevancia. Siendo la aviación un seces oye decir que su estrategia ha estado equivocada y con eso de que la información sensible se reserva por 12, 18 o hasta 24 años, es difícil que las razones de los problemas salgan a relucir y, sobre todo, se corrijan.

 Una de las razones por las cuales la aviación es una actividad de tan alto margen de seguridad es precisamente la calidad y oportunidad de la información relacionada con las operaciones aéreas.

 Cada vez que hay un accidente o incidente grave, se investiga y los resultados de esa investigación, así como las recomendaciones que los expertos y autoridades determinan que deben seguirse en adelante, se dan a conocer inmediatamente a todas las aerolíneas y se adoptan nuevas normas. Esto asegura que los errores se minimicen. Más que un ánimo punitivo hay una intención correctiva. De ahí la importancia de la transparencia en la información.

 Pero existe otro factor que es de suma relevancia. Siendo la aviación un sector donde los procedimientos son fundamentales y donde existen normas y procesos perfectamente documentados en manuales de seguimiento obligatorio, también es cierto que los tripulantes son capacitados para tomar decisiones con base en el entorno. Sí, seguir los procedimientos es fundamental, pero también lo es tomar en cuenta los factores del contexto.

 Todos recordamos al Capitán Sullenberger, comandante del vuelo 1549 de USAirways, quien aquel 15 de enero de 2009 tuvo que tomar una decisión trascendental. Los manuales contienen procedimientos específicos para el descenso y el aterrizaje en situaciones normales, pero tomando en cuenta el entorno, el hecho de que los dos motores de la aeronave estaban dañados y la imposibilidad de alcanzar el aeródromo más cercano, el Capitán decidió descender sobre el río Hudson.

 Si este tripulante se hubiera empeñado en seguir su procedimiento sin comprender que el contexto era diferente, los pasajeros y él mismo no se hubieran salvado. En este caso, el Capitán usó el criterio, como se espera que lo usen todos los comandantes de aeronave de cuyas decisiones dependen las vidas de los pasajeros.

 Algo similar ocurre con las decisiones de los funcionarios de cierto nivel que –se supone- poseen o deberían poseer el criterio suficiente para diferenciar lo que sus reglamentos estipulan en unos casos y lo que el contexto les demanda en circunstancias específicas.

 Los funcionarios de la SCT (del subse para abajo) no han mostrado, sin embargo, la utilización de esos criterios. Si fueran aviadores, los pasajeros estarían muertos y en el caso de nuestras empresas de aviación, como Mexicana y Aviacsa, los trabajadores especializados —cuyas empresas entraron a Concurso Mercantil, es decir, a circunstancias fuera de lo normal— se quedaron sin empleo y, por lo tanto, más de 10 mil familias han visto su vida comprometida.

 Es decir, no se trata de reflexiones más o menos discutibles, sino de decisiones que significan la diferencia entre una industria pujante, generadora de divisas y que garantiza que nuestros compatriotas profesionales tengan empleo y sus familias futuro. En contraste, la dura realidad muestra a personas que tienen que reducir su nivel de vida, cuyos hijos deben abandonar sus estudios o cuyas familias se desgarran porque las mujeres de los pilotos no pueden ir a vivir solas a lugares donde ni siquiera pueden trabajar o estudiar.

 Se trata de profesionistas que ahorraron durante décadas y cuyo dinero les fue desfalcado, que ya no tendrán una jubilación digna y que ganan como principiantes a pesar de tener miles de horas de vuelo. Son vidas humanas y no numeritos en el escritorio, son hombres, mujeres y niños que tienen nombre y apellido y que no merecen un gobierno que los ignora y que justifica su ceguera en el manualito del procedimiento.

 Y por otro lado, bajo las mismas justificaciones, estos mismos servidores públicos no han logrado que el mercado se recupere. Parafraseando a cierto candidato: esa guerra sucia ha causado la división y no ha resuelto nada.

 Pero como todo mundo cree que sabe —como dice el programa de TV— los mexicanos nos hemos acostumbrado a que haya justificaciones para todo. Al fin que los problemas que estos funcionarios no han resuelto, les estallarán a otros en las manos. Éste es el verdadero índice de resultados

 raviles_2@prodigy.net.mx

 twitter: @charoaviles