23 abril 2023

Columna especial, contrarréplica a Iván Enríquez


La respuesta va por esta vía, porque me da una flojera infinita responder en SDP Noticias, donde tengo columnas más importantes que publicar.




Carta de Iván Enríquez, sobrecargo jubilado, relacionada con una columna de Ximena Garmendia.

Federico Arreola

Director General SDP Noticias

Derecho de réplica

Nuevamente, me dirijo a usted a fin de solicitar derecho de réplica a efecto de clarificar la información que sobre mi persona dolosamente vierte la columnista Ximena Garmendia Islas el 21 de abril de los presentes y que se titula “Sigue en pie la compra de Mexicana”.

No hay dolo, apenas una sagaz precaución con la que cada uno defiende su derecho. En ese sentido Iván Enríquez manifiesta sus “clarificaciones” respecto a mi opinión siempre fundamentada, y no por ello considero que actúa “dolosamente” en mi contra. Al contrario, bienvenido el debate, siempre respetuoso, así como la confrontación de ideas. Y aclaro desde ahora: llamarlo por su nombre no es “verter dolosamente información sobre su persona”.

Sucede que la persona en cuestión, abusa del género (columna o artículo de opinión) mediante el excesivo uso de adjetivos  y mentiras, pretende distorsionar la realidad; en este caso, sobre un asunto que se encuentra judicializado y, por ende, son los hechos y no las opiniones las que marcan el curso de los resultados pero, pretender generar una opinión colectiva al respecto, consistentemente a personas en particular, devela el interés económico que sobre el tema obtendría la responsable de esas aseveraciones y el libertinaje al que puede ser sometido el ejercicio periodístico cuando se le usa como Carta de arma política en beneficio propio.

No entiendo a qué le llama “uso excesivo de adjetivos”. Supongo que le parecen “demasiadas” las palabras con que acompaño al sustantivo, pero lo hago solamente para expresar las cualidades, o para determinar o limitar la extensión del mismo. Si le parecen demasiados, entonces le sugiero no leer a autores como Tolstoi, García Márquez o Saramago, porque antes de entenderlos, los va a odiar.

Dice que hago un uso excesivo de mentiras, pero en su carta no desmintió nada de lo que publiqué; sí dejó en claro que no comulgamos y que no pensamos igual, pero ¿diferir me convierte en mentirosa? Yo digo que no. 

En cambio, opina que “el asunto se encuentra judicializado” y que por ende, son los hechos y no las opiniones las que marcan el curso de los hechos. Otro día con más calma le pediré que me explique cómo se puede llegar a un hecho o acto jurídico, sin que antes exista una opinión.

Opinar es solamente manifestar una idea que se tiene formada, y siempre lo he hecho. Jamás he pensado que expresarme libremente sea para “generar una opinión colectiva”. Si esa fuera mi intención, en lugar de escribir dedicaría mis fuerzas a formar una secta religiosa, donde del dogma fuera la norma, y ¡Ay de aquel que ose pensar de manera diferente! Asevera que yo misma develo dos intereses: uno económico, que ni él mismo logró explicar, y otro que se traduce en “libertinaje” al someter el ejercicio periodístico como “carta de arma política” (sic.) en mi propio beneficio. Ya no entendí, ¿soy mentirosa, maquiavélica o mercenaria?

Más de 250 sobrecargos jubilados de Mexicana de Aviación contratamos al abogado Peña Neder como profesionista para demandar nuestros derechos tras la quiebra y ganamos un laudo en 2016 en el que se indica cómo deben ser pagadas nuestras pensiones.

¿Y quién ha dicho con contrario?

Los derechos se pueden hacer valer por una persona, por varias o por un colectivo; si somos “un grupo reducido”, “minoritario” o no, resulta irrelevante cuando se trata de derechos legales. Lo grave de hacer esas afirmaciones en un medio de comunicación es que, aunque sea su opinión, el medio avala palabras que, aunque falsas y de responsabilidad individual, se equiparan a afirmar que una mujer violentada no tiene derecho a contratar al abogado de su elección y que lo que su abogado va ganando en favor de ella, lo es en detrimento de otros cientos de mujeres que han sido víctimas pues las otras víctimas son mayoría. Tan falso y grave como eso.

Lo dije desde la publicación original. Sé que les molesta el adjetivo “reducido”, pero en la réplica no lo pudo desvirtuar, se limitó a decir que el número es irrelevante. Y tan consciente estoy de eso que en ningún momento he dicho que por ser “poquitos” no tienen derecho a litigar. Una de las notas más leídas de mi blog personal es precisamente sobre una mujer, una solita, que ha peleado sus derechos laborales contra toda una empresa aeronáutica. No la lean si les molesta el exceso de adjetivos, porque a esta mujer le llamo valiente, coherente, fuerte, temeraria, tenaz, inflexible, y muchas cosas más.

Con lo que definitivamente no estoy de acuerdo es con el galimatías que el replicante quiere hacer valer como premisa, pues se equivoca al decir si SDP Noticias me publica, eso “se equipara a afirmar lo escrito por mí”. 

Eso es una aberración, cada una de las plumas que escribe en el medio digital es totalmente responsable de sus publicaciones, y nuestras opiniones no son compartidas necesariamente por el portal. Basta un simple vistazo, una revisión somera de los encabezados de las columnas de opinión para darse cuenta de que las opiniones se contrapuntean, y que siempre hay debate… ¿Por qué tanto miedo e intolerancia contra los que piensan diferente?

Cuando se lee: “Han sido —y siguen siendo— múltiples los intentos chicaneros”, no se refiere a otra cosa que la eficiencia JURÍDICA del equipo de abogados, misma que ha logrado evitar que se pase por encima del laudo (derecho) referido y que se encuentra a disposición de SDPNoticias a fin de verificar su contenido. Cuando la exsobrecargo afirma que dicha eficiencia profesional es “para evitar que los bienes y marcas de Mexicana de Aviación sean adquiridos por el gobierno federal” miente y distorsiona el objeto de todos y cada uno de los recursos jurídicos a los que tenemos derecho como ciudadanos, como trabajadores y como jubilados; es evidente que, aunque se los filtran, no los ha leído; menos aún con criterio jurídico ni periodístico pues en todos ellos lo que se exige es, en resumen: que al no haber sido incluidos, se debe considerar el pago DE ACUERDO AL LAUDO que el mismo poder judicial determinó desde el 2016 y que se solicita el amparo de la justicia en caso de que esto no sea así.

Si a lo que yo le llamo “chicanada”, el replicante le llama “eficiencia jurídica y profesional”, es más que claro que tenemos puntos de vista diferentes, disímbolos y distantes (perdón, se me olvida que no le gusta el exceso de adjetivos). 

El punto es que si han pasado siete años desde que ganaron un laudo y a la fecha no lo han podido cobrar, “eficiencia” tal vez no sea la palabra que estaba buscando el replicante. Chicanada no debe entenderse como sinónimo de ineptitud, sino como ese recurso legal que se utiliza para detener, a toda costa, la conclusión de un juicio, o la realización de un acto jurídico determinado. 

Quien pidió la réplica dice que su estrategia es “evitar que se pase por encima del laudo”, y nunca he dicho cosa diferente. Si lo quieren hacer ahora por la vía del amparo, a pesar de que dejaron el expediente en inactividad procesal y que no trabaron ningún embargo en el momento procesal oportuno, no es mi problema ni mi decisión, pero eso no impide que me forme una opinión personal y libre, y para mí eso no se llama estrategia, sino chicanada.

 Pero ¿qué importa lo que yo piense, si lo que valdrá al final es lo que dicten las autoridades jurisdiccionales? Aunque yo fuera influencer, y tuviera grandes huestes de seguidores dispuestas a levantar la mano cuando yo lo indique, la decisión final será jurídica, entonces ¿qué le quita el sueño a Iván Enríquez Barragán?

Y le recuerdo a Iván que no soy "ex sobrecargo", aunque le duela en el alma, sigo siendo sobrecargo ACTIVA de Compañía Mexicana de Aviación.

“Chicanada” es pretender que por medio de la opinión pública se logren conculcar derechos adquiridos por un sector vulnerable de trabajadores. Esas sí son chicanadas.

¿Qué pasó, representante común en el Juicio 88/2015? No les hagas creer a tus representados que de verdad piensas eso que escribes: que con mi columna puedo conculcar sus derechos adquiridos. Esto no es El Caso Dreyfus, y yo no soy Émile Zola… aunque te agradezco que me consideres un personaje con tanto poder, pero no es así, y tus representados lo saben bien.

Fui designado por los compañeros jubilados como representante común en el juicio 88/2015. Se trata pues de una figura jurídica de representación que no esperamos que la autora conozca —pues no cuenta con cédula profesional ni como abogada, ni como periodista o comunicóloga—, lo que explica el que a ella le extrañe que sea el que suscribe: “quien da la cara por estos compañeros ante los medios de comunicación” y que desconozca “las verdaderas causas por las que fue nombrado “vocero” o “representante” de este grupo”. Por tanto, su ignorancia por el tema, aunque pretenda generar aversión pública hacia mi persona, no cambia la realidad y las facultades y derechos que como tal tengo ante la autoridad.

Ni despacio podré desenmarañar este párrafo, porque es un verdadero asalto a la lógica y a la razón. Fui muy clara, y el replicante me hace el favor de reconocerlo, en referirme a “la cara que sale a los medios”. 

La representación judicial, autorización para enterarse de los autos, oír y recibir las notificaciones de su expediente laboral, facultades de promover y desistirse, simple y sencillamente no me competen. Lo dije y lo sostengo: ignoro por qué es Iván Enríquez quien sale a los medios, y no uno de los abogados, pero eso efectivamente es intrascendente… bueno, no tanto porque causó ámpula. 

La parte que ya no se puede explicar es cómo mi “ignorancia” puede generar aversión pública (supongo que este adjetivo sí es necesario, para diferenciarla de la aversión canina, la gatuna y la bovina) hacia la persona de Iván, y luego remata diciendo que mi misma ignorancia no cambiará la realidad, facultades y derechos que tiene ante la autoridad. Es un “sí, pero no” bastante peculiar.

Ahora, para escribir una columna de opinión no se requiere de contar con cédula profesional, así como Iván puede ser sí quiere "Director de análisis político", yo puedo seguir escribiendo mi opinión en este blog ¿o necesito acaso de una cédula profesional para tener uno?

Si bien coincidimos en alguna época en el trabajo sindical, jamás trabajé “codo a codo” con la falsaria autora en la vicepresidencia de Asuntos Económicos, Políticos y Sociales de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), yo fui designado por la entonces secretaria general, Lizette Clavel, para realizar los trabajos de coordinación de tal vicepresidencia. Son muchos los actores y personas que pueden atestiguar que nunca vieron o recordarían presencia alguna de la autora de la columna en esos foros sindicales, y otros tantos los que saben que eran muchas y estructurales sus deficiencias.

Ahora resulta que soy “falsaria autora y con muchas deficiencias estructurales”. Nunca he negado lo que sale de mi pluma; jamás he tenido necesidad de recurrir a los textos anónimos; no se me da, incluso cuando lo he intentado, siempre termino reconociendo y defendiendo mis dichos y mis escritos, porque son mi punto de vista. No sé a qué tipo de “estructura” se refiere el replicante, dependiendo de eso yo podría responder su dicho; pero es evidente que son más sus ganas de atacar y despotricar, que hacer una crítica seria.

Estoy de acuerdo en que no fue ayer, pero tampoco es que el año 2008 esté tan lejano como para que Iván Enríquez Barragán ya haya olvidado que en su carácter de Titular del Centro de Estudios de ASSA, me acompañaba -yo como Secretaria de Actas- a la Vicepresidencia de Asuntos Económicos, Políticos y Sociales de la UNT. Son muchos los documentos en que al calce aparecen nuestras firmas. 

A eso es a lo que yo le digo “trabajar codo con codo”; eso no quiere decir que siempre tuvimos las mismas opiniones, pero por lo menos yo siempre tuve bien claro que era parte de la representación sindical, y como tal, mis filias y fobias personales subyacían a los intereses de los agremiados.

Iván no debería olvidar ese tipo de hechos; le toca representar al grupo de compañeros (que conste que ya no le dije “reducido”, para limar asperezas) que como él decidieron demandar de manera individual. 

Debe tener muy claro, para una mejor defensa, que fue electo para ser Vocal de la Comisión de Vigilancia, de la que era Presidente Fausto Guerrero (otro compañero con el que trae un “pleito casado”), y que de ahí pasó al Centro de Estudios. No creo que haya olvidado que la VAEPS de la UNT le corresponde ocuparla a la Secretaría de Relaciones de ASSA, pero que en esa gestión estaba volando; por Estatutos la suplencia le correspondía a la Secretaría de Actas (a mi cargo), y que la Secretaria General de ASSA optó por que el Centro de Estudios me acompañara en ese encargo. 

No fue casualidad, no es un secreto para nadie que Lizette Clavel lo decidiera así porque sabía que mi pecho no es bodega, y “nunca me quedaba callada”. Y sigo siendo así, a Ustedes les consta. Les pregunto a los compañeros que son representados por Iván Enríquez, ¿de verdad ustedes podrían atestiguar que “nunca” estuve presente en esos foros sindicales? Entonces ¿por qué sí aparecen mis firmas?, si fueron colocadas por una entelequia, entonces su representante está reconociendo públicamente que aceptó convalidar actos (aunque sean protocolarios) que nunca existieron. Por favor, ese absurdo cae por su propio peso, y es insostenible.

Con la asesoría del despacho Connection México Global (CMG), establecimos una estrategia jurídica con el fin de hacer valer nuestro laudo y cobrar nuestras pensiones como jubilados de Mexicana. Una y otra vez hemos hecho pública nuestra posición y objetivos y que, para efectos de clarificar, repetimos: Queremos hacer efectivo el laudo que dice que tenemos derecho a una pensión jubilatoria y el monto al que asciende para cada uno de nosotros; de ninguna manera pretendemos obstaculizar la compra de los activos de Mexicana, incluida la marca.

Y yo vuelvo a preguntar ¿En qué momento dije lo contrario? En ese punto no hay controversia, todos sabemos que lo que ustedes no quieren es que se haga la venta en los términos que pactaron los sindicatos y asociaciones con el Gobierno Federal. Sus razones tienen, y son tan respetables como tan respetables lo son las opiniones de muchos otros en el sentido de que no queremos esperar más.

Lo anterior, bajo el más elemental razonamiento: Si no se vende, no cobramos. Nuestro juicio es contra el patrón deudor (Mexicana), no contra el gobierno. Desearíamos le quede claro a la que escribe tan falaces afirmaciones.

Aquí hago dos precisiones necesarias, y trato de expresarlas con el mínimo de adjetivos, para no incordiar a nadie:

1.- Iván Enríquez ha publicado en su perfil de Facebook que si no compra la marca el Gobierno, no es el único cliente potencial. Entonces su más elemental razonamiento ya no tiene sentido.

2.- Sería oportuno que sus asesores legales le expliquen que su amparo, el 4342/2022, señala como autoridades responsables, generadoras del acto que viola sus garantías constitucionales de manera irreparable, a la Junta Especial Tres Bis de la Federal de Conciliación y Arbitraje, su Presidente y su Actuario, a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y su Presidente, a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y su Titular… si ellos no son “gobierno”, entonces ¿qué son?, ¿cómo dice que su juicio no es contra el Gobierno?

Quizá sea muy complicado para la autora entender los procesos jurídicos y, aunque efectivamente en días pasados fue sobreseído un amparo; al siguiente día se nos otorgó la suspensión provisional por otro amparo interpuesto meses antes, NO POR EL MISMO, en donde claramente se expresa que se concede la suspensión por el acto reclamado. Es completamente absurda la afirmación de que interpusimos un nuevo amparo un día y que se nos otorgó la suspensión de manera automática al día siguiente. Quien lo afirme así, (en este caso nuevamente la exsobrecargo) miente y demuestra un total desconocimiento de la ley y de los procesos judiciales en México.

Estoy de acuerdo, en el Derecho nada es automático, pero hasta ahí llega mi conformidad con el replicante. Pero si considera que es lesivo a sus intereses que en una columna de opinión, que no forma parte de su juicio, ni del material probatorio, ni como expresión de agravios, mucho menos como formulación de conclusiones, yo haya decidido “abreviar” los hechos, me queda claro que ya no sabe con quién se está peleando, ni ante quién debe defender sus posturas y estrategias. Que le quede claro: no es ante mí. 

Sin abreviar hechos (y si no le gusta mi prosa, no puedo hacer mucho por su particular condición):

1.- El 21 de diciembre de 2022, presentan demanda de amparo 239 jubilados de Mexicana de Aviación, S.A. de C.V. , contra actos de la Junta Especial Tres Bis de la Federal de Conciliación y Arbitraje; en concreto: para que no sea vendido y/o rematado el emblema, las marcas (subsidiarias y relacionadas y avisos comerciales de Mexicana de Aviación. Este amparo será el expediente 4342/2022, y digamos que va a ser el protagonista.

2.- De dicha demanda conoce el Juez Segundo de Distrito en Materia del Trabajo en la Ciudad de México; y el 3 de enero de 2023 desecha de plano su demanda de amparo. Por ello el 9 de enero los quejosos interponen el recurso de queja, mismo que fue remitido al Primer Tribunal Colegiado en Materia del Trabajo del Primer Circuito.

3.- El 28 de marzo de 2023, el Tribunal Colegiado emite sentencia al Recurso de Queja, y lo declara fundado, ordenando le regresen el expediente al Juez de origen (2º de Dtto Laboral) con la finalidad de no deseche de plano la demanda, sino que le de entrada y juzgue si a los quejosos los asiste el derecho que dicen tener.

4.- Hay que decirlo así: en materia laboral procede la “suplencia de la queja”, así que el Tribunal Colegiado de Circuito, al analizar el recurso, está facultado legalmente a “enmendarle la plana” a los litigantes, y en este caso, les arroja luz jurídica al decirles que en su amparo no argumenten actos futuros de realización incierta, sino que deben hablar de actos inminentes, para que su demanda tenga materia jurídica, y no sea desechada (otra vez).

Y es que este tribunal no deja lugar a dudas, y resume que el ÚNICO agravio expresado por el Quejoso es: “El Juez Segundo de Distrito en Materia del Trabajo en la Ciudad de México hace un incorrecto análisis del acto reclamado en el amparo indirecto, ya que…”, y luego procede a repetir lo mismo que había puesto en su inicial demanda de garantías.

5.- Es por eso que el 18 de abril de 2023, ante el Juez Segundo de Distrito en Materia del Trabajo en la Ciudad de México vuelve a llegar la demanda de amparo (la del expediente 4342/2022) junto con un escrito aclaratorio, y toda vez que el Tribunal Colegiado así se lo ordenó, le da entrada a la demanda, y evidentemente, debe tramitar el “Incidente de Suspensión”.

Todo lo anterior es lo que de manera consciente decidí abreviar en mi columna publicada en SDP Noticias. No porque no entienda el proceso jurídico, ni porque desconozca la ley, sino porque son demasiados detalles que le son cansinos al público en general, y porque mi intención es que los lectores habituales no nos den la espalda cuando se habla de lo complejo del caso. 

De lo que se trata es que sigan al pendiente, porque es lo justo, porque es necesario, y porque no estamos hablando de una empresa privada como cualquier otra, estamos hablando de una concesión federal (vigente, por cierto) que explotaba algo que nos pertenece a todos los mexicanos: el espacio aéreo.

Para nosotros es preocupante que Ximena Garmendia, el sindicato de pilotos,  y la AJTEAM emitieran sendos comunicados vía redes sociales y SDPNoticias en donde vierten información de un acuerdo de un juicio del que no forman parte, peor aún, antes de que los actores fuesen notificados, haciendo mención con beneplácito que “nos habían sobreseído los amparos” (sic), con lo que se demuestra que la contraparte filtra información, evidenciando colusión con la empresa o con alguna entidad involucrada en el proceso (Junta Federal de Conciliación y Arbitraje o STPS, entre otros) y en contra de los que en el pasado fuimos sus compañeros de trabajo.

Aclaremos: el replicante ha desarrollado una especie de paranoia, con la que cree que todo el mundo está conspirando contra él; esto es consecuencia de que no le quedan claros los vericuetos de su expediente. 

Existe una Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, y si leyera completo su expediente ya se habría dado cuenta que los mismos tribunales hacen públicas sus resoluciones, solamente protegiendo la información privada y personal. 

Si desde 2016 (o antes) es representante en el expediente 88/2015, debería saber que existe una manera legal de darle seguimiento a las publicaciones de manera digital. Si él ha acudido a los órganos jurisdiccionales, sabrá que hay una sección denominada “estrados” donde se puede comprobar de manera directa las fechas de las audiencias, y un extracto del acuerdo. Tranquilo Iván, nadie le ha puesto Pegasus a tu celular.

El derecho de réplica no es un instrumento de presión ni sirve “para acallar voces” como ella lo afirma; es piedra fundamental del periodismo libre, de un sano equilibrio entre los medios de comunicación y la sociedad, es parte de los derechos que tenemos cuando se abusa del espacio que un medio de comunicación otorga a un personaje público o a un empleado; es también un mecanismo de protección para los medios de comunicación. La libertad de prensa no otorga derecho a calumniar, a ejercer un daño moral, ni es escudo para filtrar información judicial. El periodismo es una profesión comprometida con la verdad. Un profesional de la comunicación emite criterios y opiniones bajo el tamiz de las pruebas, la reflexión, la investigación seria (no sólo en la red) y la ética.

En la exposición teórica sobre lo que es el derecho de réplica no hay controversia. Obviamente no acepto que pensar diferente al replicante es en automático un abuso del espacio que un medio de comunicación me abre para hacer eso precisamente: opinar. 

Si Iván Enríquez, desde su docto, perito, profesional e infalible punto de vista considera que mis columnas carecen de pruebas, reflexión, investigación y ética, solo hay dos posibles respuestas: o tiene más experiencia que Federico Arreola Castillo, o las columnas de opinión de Enríquez Barragán se publican en Le Monde Diplomatique, o en The New York Times, por lo menos.

Es verdaderamente desafortunado que en los tiempos de libertad de prensa que estamos viviendo se intente utilizar ésta como pretexto para calumniar, mentir y perseguir un objetivo distinto al de informar. En ese sentido, la “periodista” ha utilizado el espacio para conseguir el objetivo de cobrar, como empleada de Mexicana y en el menor tiempo posible, el famoso acuerdo extrajudicial a expensas de nuestras pensiones jubilatorias devengadas y laudadas por el tribunal colegiado.

Sigo esperando que me diga cuál es la difamación y que enumere las mentiras y calumnias. Hasta ahora no ha hecho más que poner ejemplos de lo que no comparte de mi punto de vista, pero eso no es delito. Dice que he utilizado el espacio para conseguir cobrar el famoso acuerdo judicial. 

Pero párrafos arriba reconoció que gracias a la eficacia jurídica de sus asesores eso no ha sucedido. Entonces, ¿qué es lo que he conseguido gracias al abuso rastrero que hago todos los días, desde hace 17 meses, en el espacio de SDP?

 Por más que intento encontrar el vínculo entre nuestro juicio y la venta de Mexicana con la fundación y registro de un partido político como lo afirma la columna, no lo veo. En estos tiempos de las redes sociales, cualquiera puede decir semejantes desatinos sin pudor alguno. Baste con saber que existe un complicado proceso de ratificación y verificación para poder obtener un registro nacional como partido político. Más aún cuando los requisitos para tal efecto indican que eso es posible hasta dentro de aproximadamente 2 años. Los jubilados, así como cualquier ciudadano, tienen derecho de ejercer sus preferencias políticas, de asociarse y de militar, pero puedo asegurar y confirmar que NINGUN cliente ni sobrecargo jubilado ha recibido citatorio, cédula de afiliación, o siquiera invitación a evento político alguno por parte del despacho o del abogado. Por cierto, tampoco cobro alguno al que se refiere la columna como “pase de charola”.

Otra vez: en Derecho nada es automático, y yo jamás dije que sus representados estuvieran siendo afiliados. Pero me extraña que Iván Enríquez, Director de análisis político (como se ostenta en su cuenta de Twitter @blastworm) “no vea” algo que no es ningún secreto, que ha sido publicado en diferentes medios (LatinUS, por ejemplo) y tampoco puedo creer que no se haya enterado que Rafael Ortiz Cárcamo, uno de sus representados en el juicio, tiene esas firmes intenciones (Nota “La Disputa por el SNTE” de Alberto Aguirre, en El Economista, de fecha 7 de septiembre de 2021), y que actualmente firma circulares de Partido Republicano como Oficial Mayor. 

La frase “son muchos los gastos en el juicio” no es mía, la dijo el replicante en uno de sus videos. Al buen entendedor, pocas palabras.      

A título personal y más allá de que no comparto ideología política con los profesionistas contratados, recibo con beneplácito la noticia de que se amplíe el espectro de representatividad política de la sociedad. Por tanto, asegurar que la motivación del abogado es política, es un supuesto que nuevamente demuestra desconocer de lo que es posible o no en materia política, en materia de derecho y en materia electoral; más aún desconocer en absoluto al gremio al que perteneció la autora, a efecto de mayor claridad: todos sabemos que el personal de la aviación nunca ha tolerado ni se ha permitido ser instrumento político a pesar de los intentos en el pasado de algunos dirigentes sindicales. La militancia de cada uno de nosotros es un derecho ciudadano y el abogado fue contratado por nosotros para hacer precisamente lo que está haciendo: Buscar a través del ejercicio de la abogacía, el pago de nuestro derecho consagrado en un laudo que tiene fuerza de ley y que algunos diletantes pretenden desconocer.

Todas son declaraciones unilaterales, y no tengo absolutamente nada qué decir al respecto. Solo señalo que no pasa de noche que “diletante” (persona que tiene afición por una o varias artes o disciplinas del saber) es una palabra que también tiene una acepción peyorativa, y se utiliza para referirse a quien no es profesional, generalmente por no tener capacidad para ello. Con este sentido es como también aparece la palabra en la Declaración de identidad de la página web de mexicorepublicano.com. Casualidades de la vida, ¿verdad?

Por último, reiteramos a fin de que quede claro a la autora de la columna, a SDPNoticias y a sus lectores: NO NOS OPONEMOS A LA VENTA, nos oponemos a someternos al acuerdo extrajudicial al que llegaron algunos trabajadores, la STPS y los sindicatos con el que pretenden violar nuestro laudo y los de otros trabajadores. Defenderemos nuestro derecho.

Iván Enríquez, Sobrecargo jubilado, Representante común en el juicio 88/2015

Pues llegamos al final, y el quid del asunto se desmorona: lo que quiere que quede claro con su réplica, es que se oponen a someterse al acuerdo extrajudicial al que llegaron algunos trabajadores, la STPS y los sindicatos… eso fue exactamente lo que dije. Y que defenderán su derecho, pues eso es una verdad incuestionable, si no, ¿para qué promoverían su amparo?

Quiero rematar con preguntas directas para Iván Enríquez Barragán: ¿qué criterio impera en su lógica, para gastar tinta y en su réplica llamarme “ex Sobrecargo” y él firmarla como Sobrecargo?, ¿Según él, qué sucedió en el camino para que yo perdiera esa calidad, y él todavía la mantiene?, ¿ese es el rasero con el que representa a sus compañeros? ¿con la lógica de “todos somo iguales, pero unos más que otros”?

No te confundas, Iván. Pensar diferente no convierte a todo el mundo en tu enemigo. Te mando un abrazo.


¿Qué hacemos cuando no nos oyen?

 

¿Qué hacemos cuando no nos oyen?

Los trabajadores de este país hemos tenido que luchar de manera constante para ser escuchados y tomados en cuenta. Tan vilipendiada está la clase trabajadora que los que se suponen están ahí para defender los derechos laborales, hacen todo lo contrario.



Uno de los pases con menos sindicatos es precisamente Estados Unidos, incluso está más abajo que México; mientras nuestros vecinos tienen apenas un 10.6% de trabajadores afiliados a un sindicato, en México casi el 14% de su población en edad de laborar, está afiliada a un sindicato. En países como Islandia, el 92% de su clase trabajadora está afiliada a un sindicato y es uno de los países en donde más se respetan los derechos laborales de los trabajadores.

Y lo siguiente va como anécdota: un compañero de Volaris me manda un mensaje mostrándome un cambio que no había en el contrato original con el que “legitimaron” ante la autoridad. Digámoslo en buen español: el Gobierno Federal, a través de su Secretaría del Trabajo, te puso la palomita de sindicato bien portado; pero en los hechos, la “Legitimación de Contratos Colectivos de Trabajo” se parece más a una constancia de buena conducta, que en buscar la desaparición de sindicatos charros.

Contrato de Volaris con el STIA sin firmas 


¿A dónde quiero llegar? En esa comunicación que tuve con un trabajador, él no salía de su azoro al ver que el sindicato charro del STIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria Aeronáutica, Similares y Conexos de la República Mexicana) a cargo de la familia Romo, quería junto con el CEO de Volaris, literalmente robarles un día del descanso acumulado al que tienen derecho los tripulantes de vuelo.

Como trabajadores, ¿qué tenemos que hacer para que los empresarios y los sindicatos no nos quieran ver la cara? Una opción es “salir a medios”; es increíble que se tenga que escribir toda una columna denunciando estos hechos para que tanto el CEO como el sindicato den marcha atrás, y saquen una circular diciendo “fue un error”, y además tienen la cara dura de mencionar que es retroactivo al 1° de enero de este año ¿cómo es que les piensan pagar esos días a los tripulantes?



Y tal y como lo mencioné en la columna publicada en SDP Noticias, Volaris fue uno de los participantes en la creación de NORMA Oficial Mexicana NOM-117-SCT3-2016, que establece las especificaciones para la Gestión de la Fatiga en la tripulación de vuelo.

Por lo menos podemos decir que Aeroméxico no es hipócrita, pues no participó en la elaboración de la norma antes señalada. Pero algo es indudable, tenemos una autoridad completamente omisa que permite el abuso de las empresas con los trabajadores. Y esto es solamente hablando de los tripulantes, si nos adentramos en los otros trabajos dentro de la aviación, podemos encontrar todavía más historias de horror y de abuso, en las que su sindicato, cualquiera que sean sus siglas, brilla por su ausencia.

A eso hay que sumarle que nomás por los calzones de sus administradores, los trabajadores de Volaris no tendrán reparto de utilidades, y la autoridad es tan laxa que en realidad no hay quien los obligue a darles lo que por derecho les corresponde.

Eso trae a colación un video que compartí en la página de Facebook de Sobrecargo Informa, sobre una CEO norteamericana ¿les dije que Estados Unidos está por debajo en trabajadores sindicalizados? que dice que los trabajadores se tienen que poner la camiseta porque “son familia”; ¿les suena? que no se quejen por no recibir 250 dólares de bono, que mejor se pongan a ver cómo consiguen vender 26 millones de dólares. Mientras, esta CEO recibió -por su excelente trabajo como “negrera profesional”- un bono de más de 6 millones de dólares.

Es momento de que la clase trabajadora entienda que sin el valor que significa su fuerza laboral, las empresas (incluyendo a sus CEO´s) no son nada . Les recomiendo mucho, a los que no lo han visto, que busquen el video de Diego Ruzzarin, que se titula “Tú te pones la camiseta, tu jefe se compra un nuevo auto”.

Si no nos oyen, es momento de hacernos escuchar y hacerles saber que no estamos conformes con el trato que están dando los directivos de las empresas, pero también los representantes sindicales, que les quede muy claro que la gente está cansada de que abusen de ella.

Se los cuento como un secreto, pero no es mas que una verdad enorme, y que hay que gritarla tan fuerte como sea necesario: Ustedes tienen el sartén por el mango; no lo olviden nunca.

 

Ximena Garmendia
23 de abril de 2023