30 octubre 2022

 

Cierre de campañas

¡Por fin! ya viene el cierre de campañas, y de verdad compañeros, hoy les voy a hablar como compañera sobrecargo de Mexicana, pero también como parte de los medios de comunicación.



Como sobrecargo me da mucho coraje la impunidad y la poca vergüenza con la que Ricardo Del Valle y su gente vierten mentiras en las redes sociales. Sobre todo cuando se trata del tema de Mexicana de Aviación. Primero cuando “caravenea” con sombrero ajeno; en 2013 una servidora junto con la compañera Miriam Sainz, estuvimos juntando firmas para que la empresa Aeroméxico quitase la limitante de la edad; recordemos que en ese entonces teníamos un plantón, y a varios compañeros haciendo huelga de hambre; pues para mí es imposible olvidar que Cristina Occelli, como vocal de la Comisión de Vigilancia, se enteró de esa recolección de firmas, y en un arranque de furia, le arrebató a una compañera las hojas firmadas, y las rompió.

En ese entonces no existía el Contrato B, y Aeroméxico estaba experimentando una época de “vacas gordas” tras la salida de Mexicana de Aviación. En 2010 los pilotos aceptaron firmar un Contrato B, tan beneficioso para la empresa que cuando los pilotos han pretendido modificarlo, ni tardo ni perezoso Andrés Conesa ha salido a defenderlo; en 2018 esto declaró al periódico El Economista: “modificar los contratos de los pilotos de nuevo ingreso (contrato B), vigente desde el 2010, como solicita la Asociación Sindical de Pilotos de Aviadores de México (ASPA) implicaría la quiebra de la empresa y pérdida de 16,000 empleos.”

Recordemos que desde 2013 Aeroméxico demandó a los sobrecargos por un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica, que fue la antesala del Contrato B. Resulta por demás interesante rescatar lo que en ese entonces opinaba Ricardo Del Valle:

“…la demanda planteada por Aeroméxico pues solicita reducir el salario a todos los sobrecargos, igualándolo a lo que percibe el sobrecargo inicial (60% menos del actual). Asimismo, reducir descansos, ampliar jornadas, suprimir el ingreso del sistema seis por cuatro, el ingreso de pensiones por cuentas individuales (retiro voluntario), entre otros temas como la cancelación del Convenio 2008, referente al sobrecargo inicial.” Declaraciones hechas también al periódico “El Economista”.

Y se preguntarán ¿qué pasó? Que el gobierno de Peña Nieto, a través de su Secretario del Trabajo y Previsión Social Alfonso Navarrete Prida, vieron la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro: Uno, desactivar el plantón de los trabajadores de Mexicana, y dos, resolver el tema con Aeroméxico. No fue inmediato, fue hasta el año siguiente que, después de analizar el cómo lo harían, llegaron a la conclusión de ingresar a gran parte de los sobrecargos -los más visibles mediáticamente-, pero no podían darles las mismas condiciones que al resto de la planta; antes tenía que “abaratar”, sí o sí, el Contrato Colectivo de Trabajo.

Ricardo, Alfonso Navarrete Prida y Andrés Conesa


Con este plan trazado, se le ordena a Ricardo Del Valle prometer a todos los sobrecargos de Mexicana ingresar a las filas del Caballero Águila, siempre y cuando votaran por el Contrato B. Y en una asamblea con más de 400 sobrecargos de Mexicana y tan solo 80 sobrecargos de Aeroméxico que logra la votación necesaria para imponer ese lesivo contrato, bajo el falaz argumento de “regresarles las alas”.

Obvio, los compañeros no entraron por escalafón, sino por otros “méritos”, que consistían en llevar regalos a la representación sindical, adularlos en redes sociales, y estar presentes todos los días en horario de oficina haciendo horas nalga para “ser vistos”, y por ende tomados en cuenta. De esa época tengo no pocos  testimonios del acoso sexual que ejercía Cristian Pineda con aspirantes a sobrecargos.



Algunos de los seguidores de Ricardo Del Valle aseguran que lo único que tengo es mucha envidia por no volar en Aeroméxico, pero cualquiera que haya platicado conmigo, o leído alguna de mis columnas, o escuchado alguna de mis opiniones expresadas en alguno de los diferentes medios en que colaboro, saben que no hay nada más falso que decir que alguna vez tuve la intención de trabajar para Aeroméxico. Desde la bajada de vuelo de Mexicana, yo dije que si no era con mi empresa, yo no volvería a volar más. Y dicho y hecho.

Así que cuando Ricardo señala, y se llena la boca diciendo que él consiguió que se quitara la limitante de la edad, yo siento ternura por él; pero verdaderamente me enfada que los compañeros sobrecargos le acepten sin chistar una mentira de tales dimensiones, como si no estuvieran padeciendo en carne propia el pago de quitar esa limitante: la implantación del Contrato B. Un pequeño detalle del que la representación sindical evita hablar, y tal parece que los agremiados ya olvidaron.

Ahora, su representación, la de Ricardo, ha sido la mar de opaca: desde el año 2012 dejamos de tener asambleas, y piensan que metiendo sobrecargos de Mexicana a Aeroméxico, el conflicto -que aún tenemos vigente-, ya se solucionó. Y para colmo, no ha informado absolutamente nada de lo que pasa con la administración de la Base de Mantenimiento, pues los sindicatos, junto con el síndico son los administradores de Mexicana MRO.  

El fideicomiso que se abrió tiene fecha de caducidad: el 2024, y hoy por hoy no sabemos cuánto dinero hay, ni mucho menos cuándo se piensa repartir, o si en el caso de los sobrecargos contratados después del 89, ¿podremos cobrar el fideicomiso individual que se tenía con IXE?, no hemos podido hacerlo porque no tenemos una carta de despido o renuncia, pues estamos en un pavoroso limbo jurídico. ¿El dinero de nuestro ahorro del CAP lo podremos cobrar?¿nos van a cobrar cuotas sindicales y préstamos que ya fenecieron? Y más importante aún ¿van a legitimar nuestros contratos colectivos, los de Mexicana y las de Click?

¿Qué ha hecho el sindicato para la recuperación de las pensiones de mis compañeros jubilados? Es una falacia cruel pensar que se se les ha ayudado al meterlos a volar a Aeroméxico. Ahí están los datos duros que demuestran el grado al que están comprometiendo su salud; sé que para muchos es la única manera de alcanzar las semanas cotizadas que exige el IMSS, pero les puede costar carísima su jubilación; la salud, compañeros, esa ya no regresa.

Como parte de los medios de comunicación, puedo ver que Ricardo no enciende pasiones entre el mass media; en términos generales, el interés mediático alrededor del sindicato ha sido por la aplicación de la Reforma Laboral del 2019, y su supuesta intención de acabar con el “charrismo sindical”.

Sin embargo, ustedes lo saben tanto como yo, Ricardo no es precisamente carismático; de hecho en la entrevista -a modo y pagada (me pasaron el pitazo de que pagó 400 mil pesos al equipo de Fernanda Familiar)-, se escucha como de costumbre: torpe, nervioso, de pocas luces, escasas y atropelladas palabras, vacilante, y exudando por todos sus poros algo que suele ser el talón de Aquiles de los malos candidatos: hipocresía.



Ya de por sí es deleznable que utilice la infraestructura del sindicato y el dinero de los sobrecargos para hacer su propia campaña. Pero resulta insultante que mediante un comunicado oficial de ASSA, enviado a diversos medios de comunicación con el pretexto de hablar de las próximas elecciones, lo convierta en un panfleto para exponer sus “propuestas de campaña”, volviendo la contienda electoral inequitativa.

Un acto sucio, pero astuto hasta cierto punto, por lo que podemos descartar que haya salido de la ocurrencia de Ricardo y su raciocinio tan oscurantista como el de “su gente”, quienes en su infinita ignorancia no alcanzan a ver la ilegalidad de sus actos, ni el manejo opaco, mucho menos la transformación de un sindicato horizontal y democrático como lo era ASSA, en una “empresa” donde Ricardo está a la cabeza y debajo todos los demás; basta mirar sus fotos de campaña: él está al centro, y atrás el resto de candidatos. Cualquier asesor de imagen se los puede confirmar: esas fotografías, lejos de posicionarlo como líder, solamente demuestran que él mismo se siente disminuido y apocado, que no es nadie y por ello necesita ese protagonismo inflado. De verdad, no destaca en el ámbito sindical, mucho menos en la vida política del país, por más selfies que trate de conseguir con Andrés Manuel.



Ricardo nunca ha cumplido sus promesas de campaña. En 2016 -antes de la pandemia- anunció la construcción de un “Centro Cultural y Deportivo”, que evidentemente nunca se construyó; y así podría seguir con todo lo que él considera “grandes logros” (como eliminar la restricción de la edad para entrar a volar en Aeroméxico), tema que ya abordamos arriba en este mismo texto.



El actual Secretario General cree que entregando un teléfono celular iPhone -en contubernio con la empresa- logrará sus objetivos electorales; tremenda “casualidad” que en plena etapa de campaña, Aeroméxico busque cambiar equipos. Con esto, y el anuncio que hará el lunes del regreso del pago completo de viáticos, ustedes compañeros sobrecargos tienen que votar por él, porque esto son grandes logros y beneficios para ustedes. Esto, a todas luces, se le llama coaccionar el voto.

Compañeros, en sus manos está cambiar su destino; ustedes han presenciado desde hace tiempo que Ricardo y su gente evitan volar a toda costa, aunque para ello tengan que inventar cargos para no padecer las jornadas que ustedes sí vuelan. Es decisión de ustedes si quieren que sigan al frente del sindicato, pero después no se digan sorprendidos si siguen abusando, si las amenazas, las vejaciones y el maltrato continúan.

Pero también está en sus manos la forma de cambiar el rumbo, recuperar la democracia y sentar de nueva cuenta las bases de una dirigencia horizontal, donde todos valen igual, y nadie está por encima, que todos son sobrecargos y dejemos a un lado las canonjías.



Tienen del 1° al 10 de noviembre para ir al sindicato a ejercer su voto. Sólo hay dos opciones, los cachavotos no cuentan, ni siquiera se tomaron la molestia de hacer campaña ¿así o más descarado?; en fin, en su manos está su destino. Piensen bien qué es lo que quieren. Si me preguntan a mí, recobrar la democracia sindical es primordial y eso se hace evitando que la gente se enquiste por años en los cargos de poder. Por ello los principios básicos de nuestra democracia son: “Sufragio efectivo, no reelección”.

 

Ximena Garmendia
30 de octubre de 2022