31 julio 2022

Pauperización de la industria aeronáutica

 

Pauperización de la industria aeronáutica

A lo largo de la historia de nuestro país, los ingresos económicos de los trabajos de la industria aeronáutica han venido decreciendo de forma alarmante. Sin importar qué función se desempeñe, la caída de los salarios es brutal.

Fotografía tomada de la red social Facebook


Los salarios de hoy son muy inferiores a los que se tenían hace un par de décadas, y la vida cada día cuesta más. Tremendo galimatías.

A este deterioro han contribuido las aerolíneas, que cada vez buscan hacer más con menos; lo mismo aplica al pago de los trabajadores; los hechos demuestran que quieren que sus operarios hagan más cosas, por un sueldo mucho más bajo, y prácticamente sin poder adquisitivo.

A este peligroso coctel podemos añadirle el siguiente ingrediente: los sindicatos. Podemos sostener que hace años dejaron de ser ese espacio donde su principal función era la defensa de los trabajadores. Ahora los sindicatos se han convertido en negocios familiares, como el Sindicato de Trabajadores de la Industria Aeronáutica, Similares y Conexos de la República Mexicana (STIA).

Pero también tenemos sindicatos como Independencia o el Sindicato Nacional de Trabajadores de Transportes, Transformación, Aviación, Servicios y Similares (SNTTTASS), cuyos liderazgos suman ya varias décadas, y la rotación en la representación sindical es nula, por lo que terminan convirtiéndose en cotos de poder, casi siempre arcaicos y obsoletos para la defensa y asesoría de sus agremiados. Se vuelven sempiternas esas dirigencias cuando a la parte patronal le conviene que el sindicato se un elefante blanco.

La Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) dejó de ser democrática con la llegada del Ricardo Del Valle, justo en agosto de 2011, colocando en los cargos del Comité Ejecutivo y Comisiones a su gente más cercana, con la finalidad de cubrirse las espaldas, y desde entonces, ha decidido  anquilosarse en el gremio.

La Asociación Sindical de Pilotos Aviadores por lo menos todavía no se deja seducir por el juego del líder sempiterno, pero permite lamentablemente la intervención obscena por parte de Aeroméxico en su autonomía sindical.

Por supuesto, si los líderes sindicales logran esto, es gracias a trabajadores indiferentes, que no se involucran en conocer sus derechos, además de sus obligaciones como agremiados. Es destacable que en todos los sindicatos anteriormente señalados, la creación de cuadros sindicales es nula.

Es decir, no forman ni instruyen a los agremiados en la vida interna sindical, para que esas “escuelas” de formación de cuadros sindicales, salgan los dirigentes del futuro. La ventaja sería que los “egresados” enfrentarían la realidad conociendo a profundidad su ley interna, y por supuesto siendo los mejores candidatos para contender a un cargo de elección.

En lugar de que sean solamente “mis cuates”, que aunque no sepan absolutamente nada, solo se la pasan ocupado el cargo. Son dóciles, y muy útiles para el Secretario General, no para los agremiados al sindicato.

Es por eso que parte de esta pauperización también es responsabilidad del trabajador, quien deja y permite que pasen por encima de él y sus derechos, por el miedo de perder el empleo. Más vale agachar la cabeza y aguantar, que defender con uñas y dientes las condiciones laborales.

Aclaro, a todos nos da miedo la incertidumbre, sobre todo cuando hay compromisos adquiridos de por medio por parte del trabajador, pero ¿no les hierve la sangre al ver como año con año van ganando menos y la vida va costando más?, ¿hasta dónde están dispuestos a aguantar?. ¿cuál es su punto de quiebre?

Aprovecho el espacio, porque estuve hablando largo y tendido sobre el tema del Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica. Cuando los sobrecargos al servicio de Mexicana de Aviación fuimos demandados bajo esta figura jurídica, recuerdo -como si fuera ayer- el discurso que nos dio el asesor legal de la ASSA, Arturo Alcalde Justiniani, argumentando que la última vez que una empresa había utilizado esta figura fue por allá de los años veinte… y que resultaba ser una herramienta parecida a la huelga, pero con beneficio al patrón.

Cuando en 2007 los sobrecargos de Mexicana decidimos dar una pelea en contra de la empresa y defender nuestras condiciones laborales a toda costa, vimos que la pretensión era recortarnos el 60% de nuestras percepciones.

En 2008, al año siguiente, Aeroméxico demandó a sus sobrecargos, envalentonado por la audacia del vecino, y la conclusión a la que llegaron los tripulantes de cabina de dicha empresa fue decir “La de Mexicana, por ser la primera demanda de ese tipo, tenía errores, pero con nosotros ya viene con correcciones”, razón por la cual mediante la figura estatutaria de las Juntas Particulares votaron a favor de un Convenio de Ahorros Temporal.

Dos posturas de un mismo gremio, el primero no quiso pactar nada con la administración de la aerolínea y el segundo, ante el temor, ya fuera cierto o infundado, determinaron recortarse sus prestaciones.

Con esto quiero dejar en claro, que si existe una pauperización en los trabajos de la industria aeronáutica, la responsabilidad también corre a cargo de los trabajadores. Depende de qué tanto valoren lo que cuesta su trabajo, y hasta dónde están dispuestos a ceder.

No se trata, por supuesto de asfixiar económicamente a las aerolíneas, sino que estas paguen salarios justos, en un ganar-ganar, al tener empleados contentos. Son muchos los estudios que han demostrado que estos son mucho más productivos; el estudio “Felicidad y Trabajo”, de la consultora mexicana Crecimiento Sustentable, indica que los colaboradores felices aumentan su productividad hasta un 88%, comparado con los que no tienen un estado de ánimo positivo.

Compañeros, todo lo anterior es para decirles que ustedes son los arquitectos de su propio destino, nadie más que ustedes saben lo que han tenido que sacrificar con tal de mantener su trabajo; en sus manos está el seguir por el mismo camino compadeciéndose de su “mala suerte”, o plantarle cara a los dueños y sindicatos, diciéndoles “ya basta, vamos por la recuperación de los salarios y la dignidad de los derechos laborales y sindicales”.

 

Ximena Garmendia
31 de julio de 2022