27 junio 2022

No agredan al personal de las aerolíneas

 


No agredan al personal de las aerolíneas


La consecuencia de las demoras y las cancelaciones pueden despertar el lado más irracional de los pasajeros. Lo que a continuación les voy a narrar es un penoso -y censurable- incidente. Sucedió en Aeroméxico: un pasajero molesto por la sobreventa del vuelo decidió golpear a la empleada del mostrador, rompiéndole la ceja.



Sé que “las sobreventas” de boletos son un tema espinoso; por un lado todos los usuarios están convencidos de que se trata de una práctica que debería de desaparecer, sin embargo las aerolíneas lo siguen haciendo. Y es que, aunque a simple vista carezca de toda lógica sobrevender un vuelo, tiene una razón de ser, y se llama “no show”, esto es, el porcentaje de pasajeros que no se presentan al vuelo.

Con base en estadísticas de rutas y horarios, las aerolíneas prevén qué porcentaje de pasajeros es más probable que no se presenten, por lo que venden -o más bien sobrevenden- los asientos. Antes de continuar, tengo que decirles que es prácticamente imposible que el costo de la operación de un vuelo, se cubra con lo que pagan los pasajeros por sus boletos.

Pondré un ejemplo para tener claridad sobre el tema: un vuelo programado para salir a cierta hora rumbo al destino X, se operará en un equipo con una capacidad de 200 asientos, en ese vuelo se tiene una sobreventa del 10%, esto es, la compañía aérea venderá 220 asientos en total. 

Y es que sus estadísticas y cálculos actuariales arrojan una alta probabilidad de que 20 pasajeros no lleguen. Sí, amable lector, entiendo que usted piense “el boleto ya fue pagado, ¿qué pérdida puede haber?”. Pero el déficit se presenta en los pagos “extras” que ya no harán los 20 pasajeros que no se presenten: desde pagos por exceso de equipaje, ascensos de una clase a otra, consumos de Duty Free, uso de salas VIP; pagos por uso de internet durante el vuelo, y una larga lista de “amenities”. 

En realidad, todos los vuelos se sobrevenden, sin importar hora, destino, distancia, empresa y país. Por eso existen las “grandes ofertas” de vuelos con descuentos del 50% o más, pero casi nadie lee las letras chiquitas. La mayor parte de las sobreventas no presentan problema, porque las estadísticas y cálculos funcionan. El caos surge cuando ese porcentaje de pasajeros que era posible que no llegaran, sí se presenta.

En esos casos, las aerolíneas tienen la responsabilidad de colocarte en otro vuelo; generalmente le dan preferencia a familias para que viajen juntas y “sacrifican” -por decirlo de una forma- a los pasajeros que viajan solos, y son los elegidos para no abordarlos y acomodarlos en el siguiente vuelo.

Esto a grandes rasgos, porque cada empresa de transporte aéreo pone sus propias reglas. Por eso es importante siempre leer todo el contrato, o sea el boleto y sus letras pequeñas.

Regresemos al lamentable incidente, este pasajero, frustrado porque no le permitieron abordar, optó por el peor camino que pudo, ejerciendo violencia física contra otro ser humano. Les pido que comprendan que los trabajadores no ponen las reglas, eso lo hacen los directivos de las aerolíneas, los empleados de mostrador solamente siguen las mismas, porque ese es su trabajo; créanme que no están ahí para ver a quién le hacen la maldad de no viajar.

El pasajero en cuestión fue esposado y llevado a la Comandancia del Aeropuerto, donde pagó su multa respectiva por la agresión en contra de una empleada de mostrador, y ya.

Después la compañera de tráfico tuvo que ir al doctor, y esperar a que le dieran su pase para ir al IMSS, esperando que califiquen el hecho como accidente de trabajo. Tristemente tengo que compartirles una verdad tan dura como dolorosa, no hay un marco legal específico que proteja a los trabajadores aeronáuticos de las agresiones físicas de los pasajeros. 

Sí, existe el Código Penal Federal (porque fue en el AICM, zona federal) que en su artículo 288 y subsecuentes, tipifica el delito de lesiones. Desde luego que la persona agredida tiene todo el derecho de denunciar penalmente al agresor, y dependiendo de la gravedad de la lesión provocada, podría (yo digo que debería) ir a la cárcel y sin derecho a fianza. 

En los hechos no pasó así. Nadie (ni empresa ni sindicato) asesoraron a la compañera agredida, y las autoridades decidieron no actuar de oficio y presentar al agresor ante el Ministerio Público. Un hecho lamentable por donde quiera que se vea. 

Un pésimo antecedente, ya que este pasajero agresor puede volver a volar, y en su caso volver a agredir, todo porque en nuestro país no existen “listas negras”, como en otros países. Sí, estoy de acuerdo que mal empleadas esas listas son un arma de doble filo, y que pueden ser racistas, discriminatorias y atentar contra los derechos humanos. Pero en este caso es más que clara la razón de usarla.

Sabemos que a muchos usuarios del transporte aéreo las demoras y las cancelaciones les ponen las emociones a flor de piel; no es agradable perder horas en el aeropuerto, no llegar a tiempo al destino y tener que poner del bolsillo porque la aerolínea, la que sea, le ha trastocado sus planes.

Pero ejercer la violencia nunca es una buena opción, y menos cuando se trata de un hombre enojado golpeando a una mujer. A la empresa le conviene que esto se quede ahí, y no ventilar en los medios temas como “demoras” y “sobreventas”. Por otro lado, sabemos que los sindicatos han perdido su razón de ser, por lo que le aconsejarán a la compañera de tráfico “no hacer olas”, no vaya a ser que pierda el empleo si quiere emprender algún proceso legal en contra del pasajero. 

Y es que en estos casos, los departamentos jurídicos de las aerolíneas suelen decir a los trabajadores que están solos, que ni la empresa le prestará un abogado para hacer una demanda por agresión en contra del pasajero, y los sindicatos harán exactamente lo mismo, dejando al trabajador huérfano en un deleznable estado de indefensión.

Así que cuando pasan estos incidentes, la gran mayoría de los trabajadores que son físicamente agredidos, ya sea en el mostrador o incluso a bordo de una aeronave, se quedan con el coraje atravesado, ya que no pueden hacer nada en contra del pasajero y que de hacerlo tendría que ser bajo sus propios medios y riesgo.

Así que aprovecho y hago un llamado tanto a la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a la Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y transportes y a los legisladores de este país. Urgen medidas que faciliten y apoyen a los trabajadores a defender sus derechos, y no dejarlos jurídicamente desamparados. 

Sé que hay una grave crisis aeronáutica, que ha repercutido de manera global, afectando las operaciones. Tan sólo en Europa el 69% de los vuelos sale demorado. “Mal de muchos, consuelo de tontos” podrían contra argumentar, pero insisto, la violencia no es el camino para mejorar la situación, y menos en contra de una mujer trabajadora.

Como usuarios pueden y deben exigir a los directivos de las aerolíneas que cumplan con lo que se les ofrece; existen mecanismos y vías para realizarlo. Aunque ustedes no lo crean, las cartas que manden con una queja o felicitación sí son tomadas en cuenta. Por favor, de nada sirve que agredan al personal de las aerolíneas. Todo lo contrario, pueden encontrarse con una persona dispuesta a dar batalla legal, y su viaje de placer o de negocios, puede convertirse en un viaje a prisión.