Ada
dejará la Secretaría General de ASSA
Hace tres años estábamos a días de que Ricardo Del Valle dejara su cargo,
después de los 11 años que estuvo al frente de la Asociación Sindical de
Sobrecargos de Aviación de México (ASSA). En ese entonces, la llegada de Ada
Hermelinda Salazar Loza a la Secretaría General se vislumbraba como una
bocanada de aire fresco.
Sin embargo, una vez que la nueva dirigente asumió el cargo, todo dio un
giro dramático. Lo primero que desconcertó a muchos fue comprobar que Ada creía
firmemente que la gente le tenía que trabajar “gratis”; así es, el trabajo
intelectual cuesta y mucho, y una de sus promesas de campaña fue reformar los
Estatutos, con miras de actualizar la ley interna conforme a los tiempos que
ahora se viven.
Para ello invitó a algunas personas, entre ellas a mí, para trabajar esta
reforma, pero sin destinar ningún tipo de presupuesto, es decir, sería de forma
gratuita. Y miren, durante muchos años he ayudado a mucha gente sin recibir un
centavo a cambio; he ayudado a realizar escritos, solicitudes y consignaciones,
he respondido preguntas sobre procesos estatutarios, e incluso he acercado
pruebas y datos que cuentan la historia del sindicato.
Desde mi trinchera como agremiada he apoyado a resolver sus dudas a muchísimos representantes, ex representantes y
compañeros de todas las empresas, por tal motivo, me negué cuando ASSA me
contactó para que trabajara “gratis” una reforma al estatuto, que sería
presentada como trabajo de la representación sindical. Y no hay razones
obscuras ni misteriosas; así lo dije desde el principio, no vivo del aire, la
lluvia y el sol, y mi trabajo intelectual tiene un costo.
Ese fue el primer “encontronazo” con Ada. El segundo fue por el nombramiento
de su equipo legal. Más de una persona pensó que yo “traicionaba” el movimiento
que llevó a Ada a ganar las elecciones porque no me había considerado para
alguna comisión del sindicato, pero eso no es cierto.
Y así lo expresé, sobre todo a aquellos que en ese momento defendían “a
capa y espada” la decisión de la nueva Secretaria General. El debate entonces
se centró en definir si para pagar la “iguala” de los asesores legales se
requería o no un acuerdo de Asamblea. Desde mi punto de vista no existe la
facultad estatutaria que permita al Secretario General tomar libremente esa
decisión. Y el antecedente más claro es que se requirió de un Acuerdo de
Asamblea para contratar al abogado mercantilista que se ocupó de todo lo relacionado
con la bajada de vuelo de Mexicana y Click.
Me refiero a Ricardo Mungarro, y estoy segura que muchos de ustedes
recordarán conmigo que esa asamblea se celebró
en el sindicato de telefonistas, y que ahí fue donde se tomó el acuerdo de
contratar sus servicios, y que los mismos serían cubiertos con el Fondo de
Resistencia de ASSA.
Con esos hechos, relativamente “recientes” de la historia del sindicato en mente, fue que me paré de pestañas cuando me enteré de que Ada y su gente se
negaron a llevar a asamblea la elección del cuerpo jurídico externo para asesorar
el actuar del sindicato.
Y es que el pago de los abogados, no sale del bolsillo de Ada Salazar, sino
de las cuotas sindicales de los sobrecargos, en el caso concreto de los
compañeros al servicio de la empresa Aeroméxico; razón suficiente por la que
tienen derecho a decidir qué despacho jurídico les representa.
Sin embargo, Ada se escudó en que ella no podía trabajar con un despacho
que no conociera y que no fuera de su confianza, porque tenía por empeño
perseguir al “delincuente”, como le gusta a ella referirse a su antecesor,
Ricardo Del Valle.
Ahora, cierra sus tres años de gestión dando una entrevista a A21; no culpo
en lo absoluto a Pablo Chávez, pues él solamente está haciendo su trabajo, pero
yo pregunto: ¿cuáles logros? ¡No tuvo ninguno!, fueron tres años tirados
completamente a la basura, no hubo ninguna reforma al Estatuto, y dispuso de los
ahorros de los sobrecargos de Mexicana y de Click de la Caja de Ahorro y
Préstamos, bajo el pretexto de “sanearla” del desfalco hecho por Ricardo Del
Valle, quien desde mi punto de vista debería ser quien pagara por ello.
La “depuración” del personal administrativo, la hizo con base en la lealtad que en su momento le hubieren profesado a Ricardo Del Valle; corrió
secretarias y choferes, para después meter a los familiares de su círculo
cercano a trabajar. Como el caso del hermano de Amparo Trejo, la vocal del Tribunal
de Honor y Justicia, que metió a su hermano en el área de “computo” del
sindicato y es él quien maneja las redes sociales y la página del sindicato,
usurpando las funciones del Secretario de Prensa, Andrés Becerra.
Otro falso logro y cito textual: “…políticamente se dejó posicionado
ASSA de México, ya que está muy de la mano y activa con la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y la Federación Internacional de los
Trabajadores del Transporte (ITF) y con la única empresa que trabaja con la titularidad
del contrato colectivo, Aerovías de México…”
De hecho, este es el momento en que ASSA menos presencia ha tenido, tanto
en la OIT como en la IFT. Hace muchísimo tiempo que el sindicato de sobrecargos
dejó de ser un referente político; Ada Salazar no tendió ningún lazo y mucho
menos impulsó la reforma al Capítulo Especial a Tripulaciones, para actualizar
la Ley Federal del Trabajo con respecto a que esta cuente con perspectiva de
género y conciliación paterno-materno laboral.
Otra gran mentira es que ella permitió “la libertad de expresión”; los
sobrecargos saben muy bien que mandó cerrar los comentarios en las redes
sociales y el chat en las asambleas virtuales, todo con tal de callar las voces
que le señalaban sus errores. ¡Y bueno!, la gota que derrama el vaso, y lo cito
textual “se permitió el acceso a la representación de los anteriores
trabajadores de Mexicana de Aviación”, eso ni ella se lo cree, más bien lo
que le urgía era deshacerse de nosotros; para ella los de Mexicana
representábamos un pesado lastre, con el que no quería cargar.
Y cierra la entrevista diciendo que se lograron “avances” en ASSA, y que
“enalteció” la profesión de sobrecargo. Escribo estas líneas cuando ya se tiene
la certeza de que la Toma de Nota fue entregada, y que será un hecho que el 1°
de febrero entre en funciones el Grupo II, encabezado por el nuevo Secretario
General Rafael Munguía.
Por cierto, en la entrevista comentada se le preguntó sobre la Toma de
Nota, y su respuesta fue tan indolente que raya en la burla; juzguen Ustedes:
“Termina mi gestión el 31 de
enero y si hay toma de nota, qué bueno, ya se tendrá que dirimir lo que se
tenga que dirimir ante juzgados y si no entregan la toma de nota, el sindicato
va a caer en un problema fuerte”
Como “no queriendo la cosa”, deja salir su verdadera personalidad,
arrogante e indolente ante un gremio que poco le importó durante los tres años
que estuvo a cargo del sindicato. Un verdadero sindicalista, jamás haría una
declaración de tal calado, señora Ada Salazar; en caso de que se hubiese negado
la Toma de Nota, el problema sería de usted, por llevar a cabo mal el proceso,
y porque no sería la primera vez que el Centro Federal de Conciliación y
Registro Laboral respondiera en ese sentido.
Lo que no dijo en la entrevista, es que desapareció la Comisión de Género
de ASSA; a ella los temas de igualdad y perspectiva de género poco le importan,
por eso cuando una compañera reportó un abuso sexual, la revictimizó diciendo
que la culpa era de ella. Tampoco hizo mención de la “persecución” que hizo
mediante juicios y procesos a los representantes sindicales y sobrecargos que
no se “alinearan” a los deseos de ella.
¿Qué pendientes deja Ada Salazar? Deja un enorme retroceso en la
profesionalización del sobrecargo. Seguimos sin un verdadero estudio de fatiga
en el personal de cabina, se sigue con un estatuto que está rebasado desde hace
años, se deja a la Asociación sin trabajo político alguno, sin alianzas con
otros sindicatos tanto nacionales como internacionales, hay cero trabajo por la
conciliación materno-paterno laboral y por los cuidados a terceros.
Nulo trabajo en formación de cuadros sindicales, estudio del estatuto,
recopilación de la historia sindical, crear lazos entre los sobrecargos,
eliminó convivencias como la comida del 1° de mayo, la celebración por el día
del niño o el día de las madres, mucho menos se tiene alguna conmemoración el
día internacional del sobrecargo. Y mejor ni hablemos de las patéticas
“celebraciones” de los aniversarios de ASSA. El último con menos de 15 participantes
y una supuesta misa de por medio.
Mi consejo para los que entran al sindicato: nunca olviden la historia, ni
de dónde viene ASSA, no menosprecien a la gente que estuvo en representaciones
de hace muchos años, porque la memoria vive en nosotros; abóquense a renovar
los estatutos y a recuperar la historia del sindicato.
Fijen en su agenda, como temas prioritarios, la perspectiva de género y recobrar
la Comisión de Género, pero sobre todo unan esfuerzos para recomponer el tejido
social en la vida de los sobrecargos; hagan que recuperen las ganas de
participar dentro del sindicato, es hora de crear los puentes que junten la
experiencia de muchos con la fuerza de la juventud, con miras en reconstruir un
sindicato moderno, de vanguardia, comprometido con sus agremiados,
convenciéndolos que su labor es de capital importancia para una industria que
nuestro país necesita, hoy más que nunca, fuerte, unida, competente y con
visión de futuro.
