06 agosto 2012

DEL CORREO DEL BLOG

Embargan marca Mexicana de Aviación

Alberto Barranco

Empresa
Acosada a dos fuegos por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y sus acreedores, Mexicana de Aviación enfrenta un embate más: el embargo de su marca, acaso el activo más valioso con que podía enfrentar su colosal carga de pasivos. ¿Cuánto cuesta la firma sin su razón social?
La acción la promovieron los empleados de confianza de la empresa, el segmento más olvidado, el menos defendido en la tragedia que vive la línea aérea en largo paréntesis de dos años.
La medida busca garantizar el pago de la indemnización a que tienen derecho los trabajadores no sindicalizados, cuya antigüedad promedio es de 18 años.
Colocada la maniobra en blanco y negro, para que Med Atlántica o cualquier otro inversionista pueda entrar al rescate de la línea aérea no sólo debe comprarle las acciones a la firma fantasma Tenedora K, sino canjear la posibilidad del uso de marca por el compromiso de liquidar a los trabajadores no sindicalizados… vía el depósito de los recursos en un fideicomiso.
Como usted sabe, en afán de asumir, en caso de una eventual declaración de quiebra de la línea aérea, a su única filial que opera como negocio en marcha, la planta de mantenimiento MRO Services, la firma que encubre al Fondo Advent de los Estados Unidos ha encarecido el costo de los papeles que adquirió en el precio simbólico de mil pesos.
De 2 millones de dólares ahora exige 11.
Del otro lado de la pista, la embestida contra la empresa aérea en concurso mercantil está a todo decibeles. Mientras sus principales acreedores, es decir el banco Mercantil del Norte, el Nacional de Comercio Exterior y el aeropuerto capitalino, vuelven a la carga contra el juez del procedimiento, Felipe Consuelo Soto, exigiendo su remoción por supuesta parcialidad en favor de los trabajadores, desde otro frente se le acusa de derribar la confianza en los mecanismos de quiebra ordenada.
Según ello el alargar el proceso en la esperanza de cuajar una oferta de compra ha colocado en tela de duda la efectividad de los concursos mercantiles para garantizar el pago de los acreedores.
Dicho con todas las letras, su pecado es no haber declarado la quiebra de la línea aérea.
En la embestida, colocación al calce de un amparo contra una resolución del togado que obliga a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a transparentar las causas por las que se pidió reprimir una protesta de los trabajadores, la propia dependencia está proponiendo el cambio del conciliador y administrador del concurso mercantil, Gerardo Badín.
La exposición de motivos habla de que éste no ha sido capaz de suscribir un convenio de acreedores que fije la ruta de salida del concurso mercantil, "pese a que en distintas ocasiones se ha señalado su inminente formalización".
Haga de cuenta que sin Badín los acreedores correrían a estampar su firma aceptando el promedio de "quitas" a las deudas que arrastra la compañía.
Lo cierto es que la suspicacia asocia la andanada contra la firma comercial aérea más antigua del país, a quien se reconoce como una de las empresas insignia de México, con la reciente operación de compra de aviones de Aeroméxico.
Con Mexicana en las pistas operando a todo vapor, evidentemente la previsión quedaría holgada.
Naturalmente, a la luz de la catarata, se ve más lejano que nunca el rescate de la aerolínea, por más que sacara la farsa de la manga otra decena de "interesados".
Péguenle a Mexicana.