28 agosto 2013

DEL CORREO DEL BLOG

Mexicana, tres años en tierra El Mié, 28 de Agosto de 2013, 00:51 am, por José Yuste
La que fuera uno de los emblemas de la aviación nacional, la más antigua del mercado mexicano, una compañía que incluso hasta tenía su propia torre como muestra de poder económico y vanguardia, ahora lleva tres años en tierra dirimiéndose en la quiebra.
Treinta supuestos inversionistas
Mexicana de Aviación mostró lo endeble del concurso mercantil al depender de un juez, el cual pudo dar permiso para extender, una y otra vez, el plazo de quiebra. El juez Felipe Consuelo, primero, y después la juez Edith Alarcón, permitieron entrar a supuestos inversionistas donde todos resultaron un fiasco.
Vimos desfilar más de 30 supuestos inversionistas que iban a salvar la aerolínea, que la capitalizarían, y desde luego quienes tendrían de socios a los pilotos y sobrecargos.
Ni uno solo presentó capacidad financiera
Ni uno solo pudo poner a favor de la aerolínea más de 100 millones de dólares.
Ningún supuesto inversionista puso capital.
Todos hablaban de tener garantías, de contar con activos, de tener capital. Pero lo que siempre buscaron fue el rescate del gobierno para que el erario asumiera los pasivos de un negocio privado, para que ellos, también privados, pudieran hacer un negocio de saliva y quedarse con la aerolínea en marcha sin haber pagado un peso.
Iván Barona, un empresario que mostraba sus minas como garantía, fue uno de los inversionistas más recurrentes, pero nunca puso una garantía en firme, líquida, a favor de la aerolínea.
Bueno, hasta se dijo que Med Atlántica (Christian Cadenas, de la cadena hotelera Blue Bay) ya tenía los recursos. Nunca fue cierto.
Por ahí desfilaron TG Group, PC Capital, Avanza Capital, Altus Prot. Y todos de los cuales usted se acuerde.
Jueces e Ifecom, una tras otra
Los responsables de haber dado al traste con el plazo del concurso mercantil de sólo un año, fueron los jueces. Primero el juez Felipe Consuelo, después, la juez Edith Alarcón y, desde luego, el Ifecom, a cargo de Gisela Nieblas, por aceptar que el proceso durase más de un año.
Todavía al primer año los activos de Mexicana valían un poco más. Hoy en día sólo está Mexicana MRO, la compañía de mantenimiento.
Quedaron MRO y trabajadores
Y, desde luego, un buen activo eran los trabajadores, con conocimiento técnico y oficio, tanto pilotos como sobrecargos. Pero nunca pudieron encontrar un empresario que pudiera hacer frente a tantas deudas que había dejado la gestión de Gastón Azcárraga (presidente de la aerolínea) y Manuel Borja (director de la aerolínea).
Sólo estaban MRO y los trabajadores. De ahí en fuera no había nada. No había torre. No había aviones (son de Bancomext, y viejos). No había negocio en marcha para venderlo.
Pero lo que sí había era una deuda descomunal, que entre pagos de impuestos, pagos a Bancomext y Banorte, así como a distintos trabajadores, sumaba más de 200 millones de dólares.
Ningún inversionista serio pudo entrar a la aerolínea.
Gastón, Borja y Posadas
La historia de Gastón Azcárraga fue la de un empresario hotelero que buscó sinergias entre sus hoteles (Grupo Posadas) con la aerolínea, pero se endeudó de más. No pudo salir adelante. Perdió la aerolínea y ha estado vendiendo parte de los activos de su grupo hotelero.
En el mercado aéreo Mexicana dejó un gran hueco, que poco a poco lo han ido llenando otras empresas como Interjet, Volaris y Viva Aerobus.
Lo increíble es que Mexicana continue en la indefinición. Ahí sigue su administración, a cargo de Gerardo Badín. Ahí sigue la juez intentando encontrar un grupo interesado, después de que más de treinta se han caído. Y sigue el Ifecom permitiéndolo.