27 mayo 2013

DEL CORREO DEL BLOG

David Páramo
 
Huelga
A partir de hoy quedan cinco días para que Ricardo del Valle cumpla con su amenaza de estallar la huelga en Aeroméxico y lograr que los sobrecargos de esa línea y de Mexicana de Aviación se igualen en el daño a su fuente de trabajo.
Al grito de todos jodidos, el líder de ASSA apuesta a una huelga que duraría unas pocas horas o que el gobierno aplicará la requisa a la línea aérea que dirige Andrés Conesa; sin embargo, podría llevarse una sorpresa mucho más que desagradable por no medir sus fuerzas.
Primero. Esperar muestras de solidaridad de pilotos y personal de tierra es punto menos que ridículo. Como hemos señalado, ni los propios sobrecargos de Aeroméxico están a favor de una huelga.
Saben que si bien son la empresa más grande del sistema, también que tiene una situación muy complicada entre otras cosas por sus pesados contratos colectivos.
Entienden que una huelga, por breve que sea, fortalecería el proceso de conflicto de naturaleza económica que tiene la línea aérea, el cual podría extenderse a los otros contratos.
Segundo. Se requiere ser muy insensato para creer que si estallan la huelga en Aeroméxico el gobierno cambiará de posición en torno a Mexicana de Aviación.
Las secretarías de Comunicaciones y Transportes y del Trabajo han dejado claro que cumplirán con la ley y apoyarán, en la medida de sus atribuciones, que se logren las mejores condiciones para los trabajadores.
Algunos ingenuos eso lo han entendido como que habrá un rescate; quienes sí comprenden la situación saben que se trata de la simple expresión de buenos deseos.
No está bajo la esfera de las dependencias encabezadas por Gerardo Ruiz Esparza y Alfonso Navarrete Prida el futuro de Mexicana de Aviación. La juez Edith Alarcón debe dejar de darle vueltas al asunto y hacer lo que procede, es decir, decretar la quiebra de la línea aérea.
Ahí sí, la ST tendría que vigilar que las liquidaciones se hagan de acuerdo con la ley.