18 septiembre 2012

DEL CORREO DEL BLOG

Hacia una mayor concentración de la oferta aérea

Por:
Juan A. José
La reciente aprobación formal de la creación del Grupo LATAM entre la aerolínea brasileña TAM y la chilena LAN, el anuncio que la marca Avianca será la que prevalezca en las operaciones del Grupo Avianca-TACA Holdings y las conversaciones que sostienen los ejecutivos de American Airlines y US Airways hacia una posible fusión de estas dos importantes aerolíneas norteamericanas nos deben recordar un hecho contundente:
La oferta en materia de aerotransporte tiende hacia la concentración en poderosos grupos de aerolíneas.
Ya sea por medio de compras completas o parciales (caso de la inversión de Delta Airlines en el capital de Aeroméxico), por medio de la fusión a diversos niveles de grandes y prestigiadas aerolíneas (caso de KLM y Air France), por alianzas comerciales más amplias (Volaris y Southwest) o por quiebras (Mexicana de Aviación, Spanair, JADE Cargo), el número de empresas y de esquemas de aerolíneas se está reduciendo México y en todo el mundo.
Si bien el modelo tradicional y más bien conservador de otorgamiento de derechos de tráfico, todavía vigente y los subsidios directos e indirectos protegen a varias aerolíneas que deben seguir conservando nacionalidad para ejercer derechos de vuelo, lo cierto es que la tendencia hacia una mayor liberalización del acceso a los mercados va a suponer la liquidación de algunas aerolíneas, inclusive algunas consideradas como aerolíneas bandera y que algunas naciones dejen en manos de operadores extranjeros la atención de sus mercados aéreos nacionales e internacionales, estos operadores seguramente serán grandes grupos como LATAM.
En este contexto la pregunta sería: ¿Cómo van a poder competir las aerolíneas mexicanas contra esos gigantes?
La respuesta quizás sería hacer lo mismo: Integrarse y formar grupos de aerolíneas mexicanas más grandes y fuertes. Las opciones están ahí; por una parte este analista sigue insistiendo en la posibilidad de que Mexicana de Aviación termine siendo parte de alguna aerolínea como Interjet por ejemplo y por otra, no hay que descartar que una posible modificación al marco legal nacional actual permita una mayor participación de capital extranjero en las aerolíneas mexicanas y así Delta pudiera hacerse finalmente del control de Aeroméxico. ¿Suena descabellado? ¡No lo creo! Lo que me parece absurdo es que mientras las aerolíneas de nuestros competidores comerciales se fortalecen, en México seguimos haciendo lo mismo que antes y lo que es peor, esperando resultados diferentes. Creo que es tiempo de tener menos aerolíneas, pero más fuertes y competitivas.