23 junio 2015

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

Opinión de
(Rosario Avilés)




American y el regreso del liderazgo

American Airlines, como empresa de largo recorrido que es, ha pasado por muchos momentos. Algunos de expansión, otros de crisis. Lo que es innegable es que para el gobierno de los Estados Unidos, American es una pieza indispensable en su liderazgo aéreo y que los problemas de American son los problemas de Estados Unidos. Esta empresa ha acompañado a su país en las buenas y en las malas, por lo que es pieza fundamental de la política de Estado.
Hará un par de décadas, algunas publicaciones latinoamericanas mostraban cierto recelo por la expansión de American a nuevas plazas. Hasta se jugaba con la canción “Cielito lindo” para ilustrar cómo se iba gestando su ventaja. Estamos hablando de los inicios de la política de largo plazo del Comité Clinton.
Lo cierto es que después de ello American tuvo algunos sinsabores, que pasaron por la amarga experiencia del 11 de septiembre del 2001 donde los aviones de esta aerolínea se utilizaron con fines terroristas, su posterior crisis y luego la fusión con USAirways, de la cual ha salido más que fortalecida.
Pero la vida de American es de muy larga data. En Estados Unidos su historia comienza en 1926 con el nacimiento de una de las empresas que la integrarían posteriormente y en donde trabajó nada menos que Charles Lindbergh.
Su relación con México inicia en 1941 y con el resto de América Latina tardaría en consolidarse y en 1989 adquirió los derechos de Eastern Airlines para volar desde Miami hacia toda América Latina.
Hoy en día, American tiene más de 20 vuelos hacia diversos destinos de México. La que fuera su socia, Mexicana de Aviación, dejó muchos huecos cuando paró operaciones hace cinco años, huecos que fueron cubiertos por American por lo cual los destinos si bien no dejaron de volarse, sí quedaron en manos de empresas de allende el Bravo.
Desde los  principales hubs hacia America Latina, como Miami, Dallas/FW, Nueva York, Los Ángeles y Chicago, American ha ido consolidando poco a poco una presencia que se integra con la visión de la propia Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) de crecimiento en esta zona.
Paralelamente, con sus asociaciones con otras aerolíneas, está creando puentes aéreos con otras regiones en expansión, como el sudeste asiático y Australia. De hecho, recientemente fortaleció su acuerdo con Qantas para ofrecer una mayor cantidad de vuelos y conexiones con Australia y Nueva Zelanda y desde ahí a la costa Oeste y Latinoamérica.
Es interesante ver cómo se están moviendo las empresas de Estados Unidos estimuladas por la competencia con otras aerolíneas de regiones como el sudeste asiático y el Oriente Medio que son agresivamente expansionistas, como se ha visto recientemente.
Por el momento, también habrá que estar atentos a lo que sucede en la alianza con Interjet, puesto que esto le da a la empresa de Miguel Alemán un acicate para crecer y reforzar sus áreas técnicas y de seguridad.
Urge que el país retome su presencia en los mercados internacionales y para ello tiene que apresurar su propuesta de la Agencia Nacional de Aviación, así como la de Investigación de Accidentes. Necesitamos que nuestras direcciones generales se conviertan en agencias para transitar hacia un mundo más institucional.
Ojalá que se aproveche la coyuntura del presupuesto base cero para que la DGAC se transforme en una agencia de calidad mundial. Eso sí que nos hará fuertes.
Lo oí en 123.45:Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables y resarcirle a los trabajadores  su patrimonio

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