12 octubre 2007

LAS NOTAS DE HOY

Grupo Mexicana omitió el recurso legal al que recurrirá, aunque ayer la CFC dijo que la empresa puede utilizar el de reconsideraciónPor Lilián CruzCiudad de México (12 octubre 2007).-
















Grupo Mexicana utilizará los recursos legales a su alcance a fin de preservar sus derechos con el objetivo de adquirir Consorcio Aeroméxico, anunció en un comunicado.
















La empresa omitió el recurso legal que será utilizado, pero ayer, Eduardo Pérez Motta, titular de la CFC, reconoció que pudiera utilizar el recurso de reconsideración para que el organismo de competencia realice nuevamente el análisis sobre el tema con las pruebas y propuesta que aportará Mexicana para tal fin.

















En un comunicado, la empresa informó que respeta la resolución del Pleno de la Comisión Federal de Competencia (CFC) de no autorizar al grupo a seguir en el proceso de compra de las acciones de Aeroméxico, aunque no comparte sus puntos de vista ya que insiste en que es posible consolidar ambas aerolíneas como parte de un solo grupo aeronáutico, sin afectar a los consumidores y por el otro lado fomentar la competencia en el mercado nacional e internacional.



















El grupo informó también que conoció la resolución a través de un comunicado de prensa de la CFC, pero fuentes de la comisión revelaron que la información no puede ser pública si antes no se notifica a la empresa.La empresa añade que su oferta representa el valor más alto de compra en beneficio de los accionistas de Consorcio Aeroméxico, el mejor plan de negocio y la forma más viable de generar economías de escala



















México SA
Carlos Fernández-Vega
cfvmx@yahoo.com.mx
Un jugador menos por Aeroméxico
La CFC no autorizó la venta a Mexicana porque podría imponer condiciones desfavorables











En la feria de autorizaciones, vistos buenos y palomeos presumidos por Mexicana de Aviación y a su presidente, Gastón Azcárraga Andrade, se les olvidó el verdaderamente importante: el de la Comisión Federal de Competencia (CFC), que ayer obsequió un rotundo no a esa aerolínea para participar en la supuesta puja por Aeroméxico, con todo y que su oferta pública –para muchos sólo un juego de estrategia sucia– ha sido la mayor (200 millones de dólares).



















Con el visto bueno de la Secretaría de Hacienda, vía Comisión Nacional Bancaria y de Valores, y el silencioso palomeo de la Secretario de Comunicaciones y Transportes, los dueños de la reprivatizada Mexicana de Aviación daban por hecho que engullirían a la otra gran aerolínea de bandera nacional que está por regresar al sagrado rebaño de la iniciativa privada (léase Aeroméxico), tras 12 años de “rescate” con fondos públicos.



















Reunido el pleno de la CFC, la decisión unánime fue no autorizar la concentración entre Grupo Mexicana de Aviación y Consorcio Aeroméxico, “en virtud de que esta operación crearía un agente con poder sustancial en el mercado de transporte aéreo de pasajeros, con la capacidad de desplazar indebidamente a sus competidores e imponer precios y condiciones desfavorables a los consumidores”.

















Entre los elementos considerados por el pleno de la CFC para tal negativa destacan que al fusionarse Aeroméxico y Mexicana de Aviación generarían una concentración excesiva en 24 rutas nacionales, entre las cuales se encuentran las de mayor tráfico del país.

















De fusionarse, concentrarían las principales rutas en la siguiente proporción: México-Monterrey, 54.9 por ciento; México-Cancún, 62.8; México-Guadalajara, 64; México-Tijuana, 52.5; México-Mérida, 71.1; México-Villahermosa, 76.6, y México-Acapulco, 76.1. Aunado a ello, el análisis de la CFC arrojó resultados similares para las rutas internacionales en las que coinciden Aeroméxico y Mexicana, las cuales se encuentran entre las más transitadas por los consumidores mexicanos y en las que se observa una alta participación de estas dos aerolíneas.

















Por lo anterior, dicha concentración excesiva “difícilmente podría ser contrarrestada por otros jugadores, debido a la existencia de altas barreras a la entrada: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que es origen o destino para 66 por ciento de los pasajeros transportados en rutas nacionales, está saturado en casi todos los horarios, lo cual imposibilita la asignación de horarios de aterrizaje y despegue a nuevos jugadores; (además) persiste la discrecionalidad en el otorgamiento de permisos para nuevas aerolíneas, así como en la autorización de nuevas rutas para aerolíneas existentes. Mientras operaron juntos Aeroméxico y Mexicana, el marco legal actual sirvió para inhibir la entrada y el crecimiento de opciones distintas”.


















Entre las maniobras que realizó la empresa que preside Gastón Azcárraga para quedarse con Aeroméxico, detalla la CFC, se cuenta la siguiente: “Mexicana presentó una serie de compromisos de abandono de rutas y frecuencias de vuelo, para evitar una resolución desfavorable. Estos compromisos implicarían, de hecho, la reducción de la oferta disponible para los consumidores, sin que esto se traduzca en mayores posibilidades para nuevos entrantes, ante la incertidumbre del mecanismo de asignación de aterrizaje y despegue”.



















Así, la Comisión Federal de Competencia subrayó: “demostramos que la fusión entre los dos principales jugadores de este mercado (Aeroméxico y Mexicana de Aviación) pondría en serio riesgo la competencia, y redundaría en mayores precios y menos opciones para quienes hoy, por primera vez, pueden usar este medio de transporte”.

















Adiós, pues, Gastón Azcárraga y socios en su intentona por quedarse con Aeroméxico. Ahora podrán dedicarse de lleno a rescatar de la “inminente quiebra” a la empresa reprivatizada que el gobierno foxista generosamente les entregó en diciembre de 2005.


















En vía de mientras, dos son los tiradores que oficialmente quedan vivos en la supuesta puja por Aeroméxico (uno con el indeleble sello Fobaproa en su historial, sea como institución bancaria –léase Banamex– o en negocios extra bancarios), los cuales cuentan con todo tipo de autorizaciones, vistos buenos y palomeos, incluido el de la CFC.

















Se supone que Aeroméxico quedará en manos de alguno de este par de grupos, que son expertos en un sin fin de negocios, menos el de las líneas aéreas: el primero corresponde a la mancuerna papá-hijo (Alberto y Moisés Saba, textileros de cepa), con una oferta actualizada cercana a 161 millones de dólares, alrededor de 50 por ciento del valor en libros que la aerolínea registró el día en que presentaron su primera postura de 98 millones.


















El segundo es el de Citigroup, disfrazado de Banamex, con un puñado de ricos y exitosos empresarios (que incluye a cerveceros, lecheros, tequileros, toalleros, dueños de supermercados y tiendas departamentales, gaseros, acereros, cableros, vendedores de automóviles, telefonistas y un mapache electoral con careta de ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, pero ningún experto en líneas aéreas) que ofrecen alrededor de 160 millones de dólares, aderezados con un compromiso de capitalizar a la empresa con 240 millones.


















De cualquier suerte, el erario no recuperará ni un pellizco de los miles de millones que inyectó para el “rescate” de las dos aerolíneas.



















Dinero
Enrique Galván Ochoa
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Aeroméxico: cortan las alas a Gastón Azcárraga
Marcelo y su laberinto
UNAM, Tec de Monterrey
¿Cuánto costó el desfile?












Más allá de la decisión fundada en argumentos técnicos de la Comisión Federal de Competencia en el sentido de rechazar la pretensión del hotelero Gastón Azcárraga de comprar la línea Aeroméxico y sumarla a Mexicana de Aviación –lo que hubiera resucitado al monopolio–, hay un acto de justicia para sobrecargos, pilotos y personal de tierra:


















el empresario hubiera pagado con el dinero que se ha ahorrado mediante el cuestionable procedimiento de trasquilar sus salarios, viáticos y prestaciones. Quedan dos en la puja: José Luis Barraza, cabeza visible del llamado Grupo Banamex, y la familia Saba. El primero se llevará el gato al río; la decisión saldrá de Los Pinos.



















Crearía un agente con capacidad de desplazar a competidores e imponer precios, dice
Por unanimidad rechaza la CFC vender Aeroméxico a Mexicana
Arriesga las condiciones de competencia en aviación comercial, explicó Pérez Motta a senadores
Juan A. Zúñiga, V. Cardoso, A. Becerril y V. Ballinas














Por unanimidad, el pleno de la Comisión Federal de Competencia (CFC) rechazó autorizar la concentración de Grupo Mexicana de Aviación y Consorcio Aeroméxico, con lo cual prácticamente quedó invalidada la mayor oferta hecha para adquirir la principal línea aérea del país, bajo control del gobierno federal, a pesar de que esta propuesta ya contaba con la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).


















La CFC resolvió no autorizar la concentración que implicaría la compra de Aeroméxico por Mexicana, “en virtud de que esta operación crearía un agente con poder sustancial en el mercado del transporte aéreo de pasajeros, con la capacidad de desplazar indebidamente a sus competidores e imponer precios y condiciones desfavorables a los competidores”.
















Ante senadores, el presidente de la Comisión Federal de Competencia, Eduardo Pérez Motta, explicó que la resolución del organismo se debió a que la operación pone en riesgo las condiciones de competencia en materia de aviación comercial. También advirtió que Mexicana puede ampararse o recurrir a otras figuras jurídicas para inconformarse, pero eso es una cuestión que corresponderá decidir al Poder Judicial.



















Detalló que las propuestas que Mexicana formuló “no resuelven el problema de la competencia que podría generar la fusión, pero sobre todo porque lo que implica es la reducción de la oferta, la disminución de opciones y oportunidades para los consumidores”.

















Pérez Motta informó que notificó de la decisión al propietario del Grupo Mexicana, Gastón Azcárraga. Dijo: “Hablé personalmente con él”, y unos días después recibió una notificación formal, “donde viene toda la motivación y certificación” de la decisión de prohibir que este grupo participe en la puja para comprar Aeroméxico.
















Varias voces, con diferentes intereses, se habían levantado en contra de la participación de Mexicana de Aviación como potencial comprador de Aeroméxico.




















La más reciente fue la de Rafael Ortiz Cárcamo, tesorero de la Asociación Nacional de Sobrecargos, quien recordó que las prestaciones de su contrato colectivo de trabajo fueron recortadas entre 70 y 80 por ciento en Mexicana de Aviación, por un laudo emitido en agosto por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, según el cual la empresa no estaba en condiciones económicas para darles cumplimiento.

















“Y ahora resulta que tiene recursos hasta para presentar la oferta más alta para comprar Aeroméxico”, manifestó a La Jornada el dirigente sindical.

















La oferta de Grupo Mexicana proponía un precio de 2.19 pesos por cada título de Aeroméxico, una posición 21 por ciento superior a la segunda en importancia, con una diferencia de 404.2 millones de pesos en el monto total de ambas propuestas. Su virtual eliminación deja ahora a sólo dos pretendientes visibles.

















Por un lado, persisten Alberto Saba Raffoul y Moisés Saba Masri, quienes ofrecen 1.8099 pesos por acción, y extendieron al 16 de octubre el plazo de vencimiento para realizar la operación. Por otro, se encuentra la postura de un grupo de 14 empresarios respaldados por Banamex, que propone pagar a 1.7569 pesos por cada título de Aeroméxico, dentro de una oferta que considera 200 millones de dólares adicionales para capitalizar a la compañía; vence el 15 de octubre y seguramente será aumentada para no quedar a la zaga.



















Saturación
Aun cuando era la de mayor monto, la oferta de Grupo Mexicana fue objetada porque al fusionarse con Aeroméxico “generarían una concentración excesiva en 24 rutas nacionales, entre las cuales de encuentran las de mayor tráfico del país”, señaló el organismo.


















El pleno de la CFC arguyó que “esta concentración excesiva difícilmente podría ser contrarrestada por otros jugadores, debido a la existencia de altas barreras a la entrada” de competidores, entre las que mencionó la saturación en todos los horarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, origen o destino de 66 por ciento de los pasajeros nacionales, “lo cual imposibilita la asignación de horarios de aterrizaje y despegue (slots) a nuevos jugadores”.
















Además puntualizó que “persiste la discrecionalidad en el otorgamiento de permisos para nuevas aerolíneas, así como la autorización de nuevas rutas para aerolíneas existentes. Mientras operaron juntos Aeroméxico y Mexicana, el marco legal actual sirvió para inhibir la entrada y el crecimiento de opciones distintas”.


















La CFC refutó también al planteamiento de Gastón Azcárraga, en el sentido de que con Aeroméxico en su poder asumiría el compromiso de acatar los señalamientos que hiciera el organismo antimonopolios.
















“Mexicana presentó una serie de compromisos de abandono de rutas y frecuencias de vuelo, para evitar una resolución desfavorable. Estos compromisos implicarían, de hecho, la reducción de la oferta disponible para los consumidores, sin que esto se traduzca en mayores posibilidades para nuevos entrantes, ante la incertidumbre del mecanismo de asignación de horarios de aterrizaje y despegue”, señaló.
















En las rutas internacionales, el análisis de la Comisión Federal de Competencia encontró una situación similar a la que persiste en las aerovías nacionales, en las que coinciden Mexicana y Aeroméxico.











La Cofeco truena oferta de Gastón Azcárraga por Aeroméxico, para evitar monopolio en rutas aéreas
Por: Cecilia Higuera
Negocios
Viernes 12 de Octubre de 2007 Hora de publicación: 09:19











Eduardo Pérez Motta (CFC).


El Pleno de la Comisión Federal de Competencia (CFC) resolvió por unanimidad no autorizar la concentración entre Grupo Mexicana de Aviación y el Consorcio Aeroméxico, debido a que dicha operación crearía “un agente con poder sustancial” en el mercado de transporte aéreo de pasajeros, lo que le daría la capacidad de desplazar indebidamente a sus competidores e imponer precios y condiciones desfavorables a los consumidores.Cabe recordar que, el pasado 3 de octubre, Gastón Azcárraga Andrade, dueño de Mexicana de Aviación y presidente del Grupo Posadas, hizo pública su intención de compra de Aeroméxico y ofertó por la aerolínea 200 millones de dólares, el precio más alto, frente a los otros dos grupos que participaban en la puja por la aerolínea.
Pese a que Gastón Azcárraga presentó la oferta de compra más alta, estaba a la espera de que la CFC autorizara dicha oferta, en tanto que los otros dos postores uno integrado por Moisés y Alberto Saba y el otro conformado por 14 reconocidos empresarios y respaldados por Grupo Banamex Citigroup, ya cuentan con la autorización de la Comisión Bancaria y de Valores.La CFC, encabezada por Eduardo Pérez Motta, dio a conocer que entre las principales razones que condujeron a objetar la concentración de Aeroméxico y Mexicana se encuentra que al fusionarse ambas aerolíneas se generaría una concentración excesiva en 24 rutas nacionales.
Entre las rutas que captarían están las de mayor tráfico del país, como la México- Monterrey, de la cual Aeroméxico tiene una participación de mercado del 36.2%, Mexicana de Aviación 18.7% y juntas concentrarían el 54.9%, así como en la México-Cancún, que por separado captan Aeroméxico y Mexicana el 22% y el 40.8%, respectivamente, y juntas serían el 62.8%.
Una situación similar se detectó en los destinos internacionales.Esta concentración difícilmente podría ser contrarrestada por otros jugadores, ante la existencia de altas barreras a la entrada, como el hecho de que el aeropuerto internacional de la ciudad de México (AICM) es origen o destino para 66% de los pasajeros transportados en rutas nacionales.Sin embargo, al estar saturada esa terminal aérea, imposibilita la asignación de horarios de aterrizaje y despegue (slots) a nuevos jugadores.