30 mayo 2013

DEL CORREO DEL BLOG

El Mié, 29 de Mayo de 2013, 00:40 am, por Darío Celis

A unos días de que se emita sentencia de quiebra de Mexicana, una de las grandes incógnitas es el destino que tendrá la base de mantenimiento, mejor conocida como MRO.
Trascendió que la intención de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que comanda Gerardo Ruiz Esparza, es separarla de la masa concursal para venderla por separado y con lo que se obtenga pagar parte del pasivo laboral a los más de ocho mil trabajadores.
Sin embargo, ese escenario se ve cuesta arriba porque implicaría quitársela a Nuevo Grupo Aeronáutico, que dirige Fernando Perfecto, y cuyas acciones posee Grupo Gastélum, del abogado Jorge Gastélum. Se abriría una controversia legal que sólo complicaría más el entorno.
Hay quienes creen que el gobierno federal podría proceder a retirarle al MRO la concesión vía la Dirección General de Aeronáutica Civil, de Alexandro Argudín, que a su vez replicaría la Federal Aviation Administration (FAA), a fin de quitarle todo el valor a ese activo.
Pero implementar una medida de ese tipo lo único que provocaría es que se fueran a la calle otros aproximadamente mil 100 trabajadores que laboran en el MRO. Después de todo es el único activo valioso que sigue generando flujo de efectivo.
La base de mantenimiento facturaba del orden de los 120 millones de dólares anuales y tenía un EBITDA de alrededor de 35 millones hasta agosto de 2010, cuando paró operaciones Mexicana de Aviación. La aerolínea obviamente era su principal cliente.
Tras su salida las ventas del MRO se desplomaron de 120 a cerca de 35 millones de dólares. El nivel se mantuvo en ese monto durante los primeros siete meses que Mexicana suspendió actividades, cifra que tendió a elevarse más tras de que Tenedora K la adquirió.
Actualmente la base de mantenimiento reporta ingresos por unos 70 millones de dólares y un EBITDA de 15 millones. La meta es incrementar inmediatamente sus ganancias a 90 millones de dólares por la vía de nuevos contratos con terceros que ahora mismo se negocian.
Está plenamente documentado que el conciliador Gerardo Badín dispuso por varios meses de los ingresos que producía el MRO. El dinero se llevó a Mexicana mediante contratos de servicios de administración impresionantes, que incluían contabilidad y sistemas.
La administración de Badín retiró de la base de mantenimiento entre 12 y 13 millones de dólares anuales, recursos con los que se pagó el gasto corriente de Mexicana. En septiembre del año pasado el grupo de Gastélum recuperó la administración del MRO.
En el ínter se sabe que al igual que como la SCT la ofreció a los trabajadores, el equipo de Gastélum también ha mantenido negociaciones tanto con ASPA, que lidera Carlos Morineau, como el SNTTTASS de Miguel Ángel Yúdico para subirlos como accionistas del MRO.

El Mié, 29 de Mayo de 2013, 00:53 am, por Maricarmen Cortés

Después de que Gerardo Ruiz Esparza, titular de la SCT, decidió intervenir en el conflicto de Aeroméxico y dejarle muy claro tanto a Ricardo del Valle, líder del Sindicato de Sobrecargos, ASSA, como a Andrés Conesa, director de Aeroméxico, que no deberían confiar en una requisa, se modificó sustancialmente la postura de los sobrecargos.
Del Valle, quien se mantenía en una postura inflexible, aceptó ya reducir sus pretensiones salariales de un incremento de 10% y de cerca de 160% en prestaciones para negociar 5% de incremento salarial y tres por ciento en prestaciones.
ASSA emplazó a huelga a Aeroméxico para el próximo 31 de mayo y se espera que pudiera llegarse a un acuerdo hoy o mañana que evitara la huelga y dejaría en tierra a más de 30 mil pasajeros. Se espera que hoy se realice una reunión en la STPS después de que Del Valle formalice legalmente su nueva postura.
El problema es que el meollo de las negociaciones no se centra realmente en el incremento salarial que de ninguna forma podrá ser mayor al ya negociado con el Sindicato de Pilotos, ASPA y con los trabajadores de tierra afiliados a Independencia. Lo que en realidad quiere Aeroméxico es modificar el contrato  y las prestaciones para los sobrecargos de nuevo ingreso y el tema es prioritario para los planes de la aerolínea para modernizar su flota.
De hecho, la razón por la cual Aeroméxico inició el conflicto colectivo de naturaleza económica es precisamente la necedad de Del Valle a aceptar que los nuevos sobrecargos ganen en promedio en prestaciones 30% menos que los mil 340 actuales a quienes la empresa propuso no modificar sus prestaciones.
De ganar Aeroméxico el CCNE se modificaría el contrato colectivo no sólo para los nuevos sino para los actuales sobrecargos y ha trascendido que hay una división al interior de ASSA y que muchos sobrecargos prefieren mantener sus prestaciones actuales y no irse a huelga y correr el riesgo de sus compañeros en Mexicana de Aviación.
Una de las razones por las cuales Aeroméxico está convencido de que ganará el CCNE es que tanto los pilotos como los trabajadores de tierra aceptaron ya una propuesta de productividad conservando sus prestaciones que se modificaron para los trabajadores de nuevo ingreso.

Cuenta Corriente /México, ¡número uno!

Excélsior/Alicia Salgado


¿Correrían la misma suerte de Mexicana, Click y Link? Es algo que se tendrá que sopesar al momento de la terminación del Concurso Mercantil. Prometo que revisaré la estructura, porque si por mal liquidar a ocho mil se pierden mil 400 empleos, seguro a Miguel Ángel Yúdico, con quien se ha firmado ya la contratación colectiva, no le temblará la mano para conservar el empleo no perdido frente al desaparecido.

Por cierto, elogiable el replanteamiento que ha realizado el Sindicato de Sobrecargos de Ricardo del Valle a Aeroméxico. Habrá que revisar qué cláusulas de prestación se mantienen y cuáles fomentarían la productividad, en beneficio de ambos, empresa y trabajadores. Lo que permitiría cerrar la pinza, en mi humilde opinión, con Aeroméxico, que preside Eduardo Tricio, y dirige Andrés Conesa, es que un contrato B para nuevos entrantes, y no como el que rige hoy, que se mantiene por tres años de acuerdo con el convenio especial de 2008 y, luego se integran con todas las prestaciones del contrato vigente. Transitar permitirá mejorar la competencia con Interjet y Volaris, como el contar con una asignación automática de jornadas y rutas. Avanzan en beneficio de los clientes y el país. Ve, se lo dije. Nadie quiere huelga.



Preparemos la huelga


Excélsior David Páramo

La posibilidad de que el sindicato de sobrecargos estalle la huelga en Aeroméxico es cada vez más cercana, no sólo porque el tiempo se está agotando sino por la posición intransigente del sindicato que encabeza Ricardo del Valle.

Ayer el líder de ASSA, acompañado de altos mandos de la Unión Nacional de Trabajadores, informó que había disminuido su pretensión de aumento salarial de diez a 5% más 3% en prestaciones. Se trata de una cortina de humo puesto que ese no es el fondo del problema.

Vayamos por partes. De entrada es prácticamente imposible que en cualquier industria se den aumentos salariales por arriba de 5% tal y como lo demuestran las revisiones salariales que se han dado en el último año y medio. El sindicato oculta que el aumento que están pidiendo en prestaciones se trata, en una gran medida, de boletos de avión que piden que puedan dar a sus familiares y hasta heredarlos.

El corazón de la discusión tiene que ver con la revisión de algunas de las cláusulas del contrato colectivo de trabajo entre las que destaca contratar bajo normas diferentes a los sobrecargos a partir de la revisión del contrato, es decir, no se pretende quitar prestaciones a los más de mil trabajadores de esta categoría en Aeroméxico, pero sí a los que entren a trabajar.

Según Del Valle el salario de los sobrecargos, que comienza en los diez mil pesos más prestaciones, es muy poco. No nos detendremos a considerar cuánto es mucho o poco por el tipo de trabajo en un país en el que la media salarial es de seis mil pesos, pero sí es necesario puntualizar que si el salario no fuera económicamente correcto, pues entonces no habría una gran cantidad de solicitudes de trabajo.

En este punto, la administración de Andrés Conesa no está quitando una prestación puesto que, por ley, no puede tenerla alguien que no tiene la característica de trabajador por lo que si se crea una categoría nueva será cuestión de mercado si hay o no solicitudes de trabajo.


Capitanes

Reforma/Andrés Conesa
GUARDAN LA MALETA

¿Qué sucede con los líderes de ASSA que, luego de terminar su gestión, cuelgan el uniforme de sobrecargo para engrosar otras filas?
Mire lo que ha sido una tradición en algunos de los dirigentes que han estado al frente de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, gremio que hoy lidera Ricardo del Valle.
Ahí tiene a Alejandra Barrales Magdaleno, quien luego de representar los intereses de los sobrecargos (1996-2002) inició una trayectoria en el PRD.
Comenzó como encargada de la Secretaría de Desarrollo en Michoacán, con Lázaro Cárdenas Batel, pasando por diferentes puestos en el Gobierno del Distrito Federal, hasta llegar al Senado de la República.
O a Lizette Clavel Sánchez (2008-2011), quien actualmente es suplente de la senadora Luisa María Calderón en la LXII Legislatura.
Otros ex dirigentes de ASSA no están en las filas políticas, pero sí sindicales de dudoso prestigio.
Vea el caso de Antonio Bourge Ruiz (1988-1991), quien aparece en diversos contratos donde Ramón Gámez Martínez -conocido como el "zar de los contratos de protección"- está registrado como secretario general adjunto.
¿A dónde irá Ricardo del Valle tras dirigir ASSA? Es pregunta, en medio de la turbulencia contractual.