13 junio 2012

DEL CORREO DEL BLOG

Los intereses no sueltan a Mexicana de Aviación
13    Jun    2012
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Este martes que transitaba frente a las oficinas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes me encontré con una nueva protesta de un grupo de trabajadores de Mexicana de Aviación que exigen la reapertura de su fuente de trabajo cerrada desde el 28 de agosto de 2010 y que afecta a más de 8 mil trabajadores y sus familias.


Enojo, molestia observé en la cara de trabajadores en su protesta; reclamaban no solo la pasividad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)  sino su complicidad con los grandes intereses que representan otras compañías incluidas las extranjeras empeñadas en que Mexicana de Aviación no reabra sus actividades por ningún motivo.
 
De esa SCT se desprende un tufo pestilente por ese contubernio con intereses  privados que ni siquiera disimulan.
 
Es inconcebible que las rutas entregadas a empresas como Aeroméxico no hayan sido devueltas al nuevo propietario. Durante el proceso de quiebra los bienes de la aerolínea quedaron sujetos a una suspensión de operaciones de cualquier naturaleza por lo que no pueden otorgarse ningún tipo de convenios que afecten su disponibilidad inmediata.
 
Sin embargo la SCT concedió espacios de Mexicana sin importar las consecuencias.  Las rutas y los horarios de aterrizaje tienen que ser entregados documentalmente a Mexicana de Aviación para que ésta pueda operar.
 
Aunque tenga aviones disponibles Mexicana de Aviación si no se tiene la autorización de volar en las rutas otorgadas y éstas fueron entregadas a otras empresas en “prestamos” es obvio el interés de la autoridad de burlarse de los derechos del nuevo propietario.
 
Necesariamente tenía que haber contado la SCT con la autorización del juez de lo concursal para alterar, aunque fuera provisionalmente los alcances de los derechos de Mexicana de Aviación.  Los derechos son inseparables de los bienes de una empresa, más aún cuando prestan un servicio público.
 
Sin derechos plenos una empresa de servicio público no vale nada porque su operación es imposible.
 
Los trabajadores a pesar de su protesta lucen impecables con sus uniformes que los identifica como trabajadores de Mexicana de Aviación. El sol cae a plomo pero ello no le limita en sus reclamos.
 
Ellos saben que mientras los medios de comunicación se centran en las elecciones este problema se pretende ocultar para que las autoridades sigan haciendo de las suyas.
 
El bloque de empresas que están impidiendo que el proceso de operaciones de Mexicana se inicie son Banorte, Bancomext, Aeropuerto y Servicios Auxiliares (ASA),  Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo, Aeromexico, Volaris e Interjet.
 
El proceso no avanza porque Med Atlantica, que es el presunto propietario no ha llegado a un acuerdo sobre los adeudos que tiene Mexicana de Aviación, por otra parte ASA insiste en sacar los hangares de mantenimiento de Mexicana, que es su única fuente de ingresos.
 
Por otra parte empresas como Aeroméxico, Volaris e Interjet están pretextando vacios legales, han presentado inconformidades y hasta amparos para evitar la devolución de rutas y slots que les produce grandes dividendos.  Ellas saben que el valor de una aerolínea son sus rutas y por eso la resistencia a entregarlas.
El botín que representan 48 rutas a distintas ciudades de los Estados Unidos y 206 rutas alternas entre México, Centroamérica y las principales ciudades en México está representando la mayor resistencia para concluir con ese conflicto.
 
Y a todo esto la SCT hace como que no ve y permite que siga pasando el tiempo lo más lento posible.  Es fácil decir que ellos hacen lo posible para devolver las rutas y pretextar argumentos legales para evitar se restauren los bienes a favor de Mexicana.
 
Todo pareciera estar diseñado para hacer desesperar al comprador, los bancos le exigen tener las rutas disponibles para hacer reajustes en la deuda y quienes tienen las rutas pretextan que hasta que Mexicana esté lista para volar se le entregarán éstas.
 
El alegato de quienes ahora detentan las rutas se basa en que no tiene caso su entrega si estás no estarán en operación en perjuicio de los usuarios.
Mientras tanto el tiempo pasa y muchos inversionistas aeronáuticos y acompañantes que ahora se benefician con este proceso buscan por todos los medios posibles fracase la operación de compraventa.
 
El caso Mexicana de Aviación es uno de los grandes lastres convertidos en negocios, que en los últimos días de este régimen se niegan a perderlo sus beneficiarios; sin embargo muy a su pesar tendrán que restaurar esa fuente de trabajo.

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx  Twitter: @Manuel_FuentesM
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