08 mayo 2012

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

Toparse con hueso
Rosario Avilés |  Opinión     2012-05-08  | Hora de creación: 21:35:46 | Ultima modificación: 00:36:31




 La administración calderonista —que ya vive sus últimas horas— demuestra día con día por qué lo suyo fue perder el poder —y de paso el partido—. Mientras se declaran unas intenciones y una agenda, los funcionarios que se encargan del detalle se dedican a desdecir lo declarado.

 Así, frente a lo expresado por el Presidente de la República de combatir la impunidad, hay muchos pequeños burócratas encargados de tapar y de ignorar todas las formas en que se ha violado la ley, y esto se hace muy evidente en el caso de Mexicana de Aviación, aunque no es el único caso.

 Aun cuando existan 7 demandas donde se exhiben públicamente todas las formas en las que la administración de Grupo Posadas ignoró los mandatos del IPAB que aceptó al comprar la aerolínea más antigua de México; violó la ley del mercado de valores; “camuflageó” sus estados financieros para ocultar información a los inversionistas, al gobierno y a los bancos que le prestaron dinero (incluido Bancomext). Pese a todo ello, nadie ha tocado a sus representantes ni con el delicado perfume de una declaración a favor de la transparencia.

 No vaya a ser que los jefes se enojen, que —a punto de fenecer el sexenio de la derrota frente al PRI— quienes perpetraron todos los ilícitos denunciados se molesten y entonces sí, ¿qué cuentas les rendirán a los amigos? ¿Cómo batirse en retirada haciéndole a los cercanos la descortesía de balconear sus actuaciones?

 Nadie se explica, por lo demás, cómo es posible que hayan desfilado al menos 12 grupos de inversionistas interesados en adquirir las acciones de la empresa y éstas se encuentren en manos de un grupo ajeno al que obtuvo la concesión, sin que la autoridad se haya molestado en investigar cómo fue que ello sucedió.

 Cómo es posible que en las propias narices de los reguladores se negocie con estas acciones y la ley no aparezca por ningún lado. Cómo es posible que todos los inversionistas que han pagado de su bolsillo técnicos y financieros (hasta despachos especializados) durante meses para conocer el estado de la empresa, lleguen a un punto en que se topen con hueso y decidan retirarse.

 Algún día se hará la luz en este país y sabremos qué sucedía en ese “hueso” que a todos repelía. El partido que se alzó como opositor a la opacidad y a la corrupción, hoy se pierde entre sus sombras y declina explicar a quién sirvieron los burócratas en turno o los que tuvieron que renunciar para irse a perder la campaña electoral y por qué no hay autoridad que responda frente a la Nación de una concesión federal a la que por ley estaban (y están) obligados a vigilar y a hacer cumplir la Ley.

 A propósito de ello, el jefe de prensa del AICM, el ex periodista Gómez Pineda, mandó una cartita a esta redacción para decir que su jefe “no le hace al policía chino” como se dijo en esta columna. Arguye en su favor algunos artículos de la Ley de Aviación Civil y la de Concursos Mercantiles.

 Para quien no siguió con atención los sucesos que terminaron con el desplome del Concurso Mercantil de Aviacsa, los argumentos vertidos parecen convincentes. Y sí, los empleados de gobierno suelen escudar su actuación en el cumplimiento de la Ley cuando se trata de justificar lo que Benito Juárez solía decir: “A los enemigos la Ley a secas” que tiene su contraparte en: “A los amigos justicia y gracia”.

 Tal vez los funcionarios podrían recordar cómo se dieron las cosas en la primavera del 2011 cuando Aviacsa cumplió con todos esos requisitos de que hablan las leyes de Aviación Civil y la de Concursos Mercantiles y que justamente el juez del concurso mercantil le prohibió a la aerolínea liquidar los adeudos pasados hasta que el proceso se cerrara por completo para que todos los acreedores tuvieran equidad.

 Por ello, el Conciliador y el juez determinaron que la aerolínea volviera a volar dentro de la protección que la Ley le ofrecía a Aviacsa para concluir los términos del Concurso y pagar, de acuerdo a lo convenido con los acreedores, una vez que se cumplieran todas las formalidades. Había, en todo caso, un problema de preeminencia inadmisible pues dejaría en desigualdad a otros acreedores, según afirmó (y esta columnista escuchó) el propio Conciliador del Concurso, Miguel Arroyo.

 La expresión coloquial “hacerle al policía chino” alude a esta doble intención de cumplir la ley y al mismo tiempo escudarse en otra legislación para evitar que lo que los jueces han determinado se cumpla. ¿Por qué lo hizo? Ese es otro de los misterios de esta administración que algún día se sabrán.

 Mientras tanto, esperemos que la justicia se siente entre nosotros y que las declaraciones sobre la creación de empleo se cumplan en los hechos con funcionarios que se apeguen al espíritu de leyes como la de Concursos Mercantiles, hecha para preservar fuentes de empleo, no para inhibirlas

 raviles_2@prodigy.net.mx