30 diciembre 2011

DEL CORREO DEL BLOG

SCT presiona fusión Mexicana-Aeroméxico
Zocalo Saltillo Desde el Piso de Remates
Maricarmen Cortés  Columnista


 
Los accionistas de Aeroméxico y Mexicana no sólo enfrentan los problemas de su sector, sino la fuerte presión de la SCT para que se fusionen

Aunque el año pasado fracasó en su intento de lograr que se fusionaran Aeroméxico y Mexicana, Juan Molinar Horcasitas, el titular de la SCT, insiste en que debe existir en México una sola aerolínea bandera; lo que sorprende es, asegura, que el gobierno va a tomar una serie de decisiones que estimule la competencia y no permitirá más que las dos grandes aerolíneas del país subsidien bajas tarifas en sus vuelos al extranjero con altas tarifas en vuelos domésticos.

Molinar Horcasitas niega que entre las medidas que estudia el gobierno esté una política de cielos abiertos, que permitiría a los aerolíneas extranjeras realizar operaciones de cabotaje en territorio mexicano, con vuelos entre ciudades del país.

Asegura que lo que se busca es tener un mercado fuerte de compañías mexicanas operando en México en beneficio de los usuarios y una sola aerolínea bandera compitiendo con otras líneas aéreas internacionales en vuelos al extranjero.

Rechaza también que se vayan a imponer techos en las tarifas domésticas y adelanta que entre las medidas que anunciará la SCT para fomentar competencia y mayor equilibrio en el mercado interno están el facilitar el acceso a las aerolíneas de bajo costo a todos los aeropuertos, comenzando por el de la ciudad de México, y bajar las tarifas con una mayor competencia.

Molinar Horcasitas reconoce que, si Mexicana y Aeroméxico insisten en no fusionarse, una de las dos va a quebrar y reitera en forma tajante que el gobierno mexicano no va a rescatar a ninguna aerolínea que sea inviable, por lo que deben planear su futuro. Y hay que recordar que ya quebraron Aerocalifornia, Azteca, Nova Air y A Volar.

El principal obstáculo para la fusión de Aeroméxico y Mexicana ha sido la CFC, pero Molinar Horcasitas confía en que no habrá problemas porque, afirma, se garantizará que no todas las rutas tengan competencia y que ninguna ciudad se quede sin conectividad.

Seguramente el más frustrado con estas inusitadas presiones de la SCT debe ser Gastón Azcárraga, el presidente de Grupo Posadas y de Mexicana de Aviación, porque si algo intentó en su momento fue comprar Aeroméxico y Mexicana en el sexenio pasado, pero no lo logró porque el gobierno estaba convencido de que lo mejor era tener dos grandes aerolíneas y abrir el mercado interno a las chiquitas o de bajo costo.

Lo que también fue evidente en las negociaciones que sí han sostenido tanto los socios de Mexicana como los de Aeroméxico, encabezados por José Luis Barraza, y por Banamex-Citi es que ninguno de los dos grupos está dispuesto a vender barato y que la fusión traería muchos problemas por las diferencias de flota y de cultura entre ambas aerolíneas, acérrimas competidoras.

Lo que parece de Ripley es que, en lugar de que el gobierno mexicano estimule el crecimiento y la inversión, está empeñado en lograr que quiebren Aeroméxico o Mexicana, lo que generaría una pérdida importante de empleos.