11 marzo 2008

UNA NOTA INTERESANTE DE GUADALUPE LOAEZA

Guadalupe Loaeza / Mi candidata
Reforma
(11-Mar-2008).-



Porque la conozco voy a escribir acerca de Patricia Ruiz Anchondo. Porque se lanzó como candidata in-de-pen-dien-te a la presidencia por el PRD en el Distrito Federal, me gustaría compartir con mis lectoras algo de la historia tanto política como personal de esta mujer cuya actuación política ha sido singular.

Y porque creo que el partido (el mío y el de millones de mexicanos) necesita estar unificado en un proyecto de izquierda, me permito presentarles a Patricia, quien el próximo domingo 16 de marzo podría resultar electa como presidenta.

Patricia Ruiz Anchondo nació hace 49 años en la ciudad de Chihuahua. Ella es la mayor y la única política de una familia de 12 hermanos. Su padre, Jesús Manuel Ruiz Venzor, fue cronista deportivo del estado y descendiente de generales villistas, Pablo y Martín López, quienes junto con la división del norte invadieron Columbus.

Su madre, Adelina Anchondo Bonilla, ama de casa y madre de 14 hijos (dos de ellos murieron) forma parte de la familia del fundador de la ciudad de Chihuahua, don Matías de Anchondo. Patricia siempre estudió en escuelas públicas y es egresada de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Una vez me contó que siempre había sido muy noviera. Se lo creí. Además de guapa y simpática, algo heredó de su apellido, me refiero a lo "cachondo", no nada más en términos de sensualidad, sino dado su carácter generoso, vital, cálido, amigable, pero sobre todo, entregado.
Proyecto que emprende Patricia, madre de dos hijos, lo realiza hasta sus últimas consecuencias. Con esta misma actitud fue, a raíz de los sismos de 1985, dirigente social en la Asamblea de Barrios; fue fundadora del Partido de la Revolución Democrática, fue diputada federal, procuradora social del Distrito Federal, y delegada en la Gustavo A. Madero.

Por todo lo anterior, me parece totalmente natural que ahora Patricia asuma la presidencia de su partido donde ha desarrollado toda su trayectoria política y social y donde ha participado en la ampliación de nuestras garantías.

No hay que olvidar que el PRD en el Distrito Federal es una referencia obligada para las luchas políticas y sociales en defensa de los derechos de las mujeres. De ahí que ahora las defeñas podamos contar con una Secretaría de la Mujer; con una Comisión de Equidad y Género en el Congreso y en la Asamblea Legislativa; con la Ley Robles (la libertad de las mujeres para elegir libremente su maternidad) y con la ley que garantiza la participación equitativa de las mujeres para acceder a los cargos de representación popular que tiene que ser acatada por todos los partidos. ¡¡¡Uffff!!!, cuántos logros hemos obtenido en apenas dos décadas... gracias a mujeres políticas y comprometidas como Patricia.

Dicho lo anterior, no puedo dejar de admitir que actualmente el PRD está sumido en una crisis profunda, provocada por la lucha descarnada por el poder de los grupos burocráticos y corrientes que operan en su interior.

No puedo dejar de admitir que el PRD se ha divorciado de la sociedad y ha contribuido a desdibujar los propósitos de la lucha por la democracia. Tampoco puedo dejar de admitir que los ciudadanos no entendemos a cabalidad qué es lo que pasa en el interior del PRD. ¿Por qué se pelean tanto los perredistas? ¿Por qué nunca se ponen de acuerdo ni para las cosas más elementales? ¿Será que ya no tienen espacios de discusión interna? O, ¿será más bien que ya no pueden ver más allá de sus narices, olvidándose del proyecto que los convocó a luchar por nuestro país?

Confieso que estoy confusa y que no tengo todos los elementos para aclararle a los lectores los matices de estas disputas. Me queda clarísimo, no sin tristeza, que la vida interna de este partido se ha empobrecido, reduciéndose únicamente a la disputa por los espacios de poder. ¡Qué lástima porque lo único que se logra con ello es que la izquierda se fragmente, se debilite, se divida y se autodestruya!

¿Por qué si estoy tan confusa y desencantada respecto a lo que sucede dentro del PRD, creería en Patricia? Porque la conozco. Porque sé que con ella como presidenta existen grandes posibilidades de que se unifiquen en un proyecto.

Algo que me llama mucho la atención de la candidata independiente es que a pesar de haber pasado por momentos muy difíciles en la construcción de su partido a lo largo de 18 años, ella no está amargada (como muchos que conozco). Pero eso sí, un día me confesó algo que me dejó impactada: "Hay mucho dolor en el PRD".

Un dolor que tiene que ver con el sacrificio, las muertes de militantes (300 víctimas del régimen del salinismo), el desplazamiento de la militancia esforzada que ha sido sustituida por el oportunismo, el arribismo y los intereses personales de muchos personajes que se disfrazan de demócratas, cuando en realidad lo único que buscan es la satisfacción de sus ambiciones personales. ¿Será este dolor el que los está destruyendo?

Algo que sí les quiero decir a mis lectores es que Patricia no tiene nada, nada que ver con los "Chuchos", ni mucho menos con los "Bejaranos", en otras palabras, ella no está con ninguna corriente. Es in-de-pen-dien-te. Lo que no quiere decir que no tenga proyecto ni compromisos con su partido, en el cual la gran mayoría son mujeres.

Sí, hay que votar por ellas, pero no por cualquiera. Sostengo lo anterior porque en el caso de las candidaturas a la presidencia del PRD en el Distrito Federal, participa también otra mujer a quien no conozco.

Sin embargo, tengo entendido que cuenta con un prestigio incierto. Por ejemplo, el otro día me enteré que Alejandra Barrales, "hechura de Bejarano", como dicen algunas publicaciones, fue líder de las aeromozas en la época de Salinas y que su sindicato está inconforme con ella porque nunca aclaró un desfalco de 14 millones de pesos.

También me enteré que cuando era asambleísta su acción más relevante fue dejarse fotografiar por una revista para caballeros (H), por eso sus detractores la llaman "la Barby sin cerebro".

De hecho, muchos de ellos se preguntan: "¿por qué Alejandra tiene un BMW último modelo y chofer; por qué tiene su cuartel de campaña en el Sheraton del Centro Histórico; por qué es dueña de una avioneta; por qué se viste con pura ropa de marca y por qué ostentan tanta riqueza en un partido de izquierda, como si su modelo aspiracional fuera ser una niña bien...?" ¡Qué extraño!...

Si pudiera votar por Patricia y por Alejandro Encinas, sin la menor duda, lo haría el próximo domingo. ¿Por qué? Porque conozco a los dos...

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo