28 febrero 2007

UN IMPORTANTE MENSAJE DE LIZETTE CLAVEL

Hace más de un año vimos cómo se llevaba acabo el proceso de venta de Mexicana. En aquel momento, en medio de acusaciones sobre el hecho de que CINTRA era un monopolio, se dio comienzo a lo que desde tiempo atrás se temía: el desmantelamiento de la aviación Mexicana.


Muchos compraron la idea que directivos, medios de comunicación y hasta algunos de los representantes sindicales nos vendían: Dejando de ser del Gobierno y con la adquisición de las empresas por parte de reconocidos empresarios, esta vez habría planes y programas de crecimiento a largo plazo, garantizando así la certidumbre y viabilidad de las aerolíneas, y con ello la de nuestro trabajo.

El proceso no fue sencillo y primero, para poder “hacerlas atractivas”, había que quitar algunos candados de los contratos colectivos. Se habló con los trabajadores y TODOS, tierra, pilotos y sobrecargos, dieron algo.
Sin embargo, la historia de Aerocaribe fue distinta: desapareció por completo (con todas las consecuencias de ello para sus empleados) y se convirtió en Click. La promesa era, en ambos casos, iniciar una nueva vida bajo esquemas de productividad y que en una nueva administración la regla fuera ganar-ganar. Como siempre, los trabajadores actuaron de buena fe, sabían que había que cooperar y así lo hicieron.
Supuestamente los nuevos dueños habían hecho profundos análisis sobre la compra de Mexicana, vieron un negocio rentable en las condiciones en las que la compraban (incluyendo las condiciones laborales); pero tan sólo unos meses después de esa compra inició la cantaleta de que las cosas no marchaban bien financieramente, que la competencia, que el combustible, que la guerra, que el terrorismo, que el cambio de gobierno, y ese largo etcétera que, quienes hemos trabajado para las aerolíneas por más tiempo que cualquiera de sus directores, escuchamos casi cada año.
Así, parecía que los conocimientos, experiencia y análisis característicos de los empresarios y el respaldo financiero de las reconocidas firmas como lo son Posadas, Gigante y grupo IXE (hoy dueños de Mexicana) sabían de hotelería, de abarrotes y tiendas departamentales, de cómo hacer negocio a partir del dinero de otros; pero no sabían cómo hacer negocio y obtener ganancias con una aerolínea.
Poco a poco y durante más de un año, sus estrategias no parecen ser buscar más mercado o nuevas oportunidades dentro del negocio del transporte aéreo, sino reducir al máximo los costos laborales. Para ello, bajo la práctica de propagar el miedo y el rumor tanto de riesgos reales como ficticios, han logrado eliminar las más grandes conquistas en los contratos de nuestros compañeros:
Recorte de empleados, eliminación de prestaciones como la jubilación, pactación de convenios en los que renuncian a su derecho de revisión de contrato por los próximos años, revisiones en cero y la implementación de “nuevas políticas” en las que con cualquier pretexto los afectan en sus asignaciones son algunos ejemplos.

Todo esto no parece ser suficiente para la nueva administración. Quiere más y más y más.
Los sobrecargos aún no ceden y hoy muchos pilotos y trabajadores de tierra les piden no cometer el mismo error que ellos y los apoyan en su lucha. Los medios de comunicación los atacan argumentando inconciencia y una situación financiera que resulta difícil de creer cuando la misma empresa cambia imagen corporativa, intensifica publicidad y en el extranjero manifiesta la compra de 14 aviones, dice ser el operador que maneja el 75% del mercado entre E.U., México y Canadá y hasta es reconocida por concursos que se hacen entre los usuarios como la mejor Aerolínea Latinoamericana en servicio de Primera Clase.
La lucha no parece fácil, pues tampoco es novedad que la amenaza de una quiebra parece la mejor arma de parte de quienes están interesados en lograr a toda costa el que sus condiciones laborales se reduzcan al máximo. Nuestros compañeros de Mexicana están enfrentándose a los nuevos dueños, pero también a quienes afuera y gracias a algunos medios de comunicación, siguen empeñados en vernos como turistas o trabajadores privilegiados en lugar de vernos como parte de la fuerza laboral de este país.







En su resistencia, nuestros compañeros se enfrentan también a grupos empresariales y a autoridades que ante la ignorancia sobre la aviación y sobre nuestra profesión, les resulta fácil calificarnos de irresponsables o intransigentes. Afuera es muy difícil encontrar apoyo, los sobrecargos de Aeromexico lo sabemos por experiencia: una quiebra y varias huelgas hacen que veamos cómo la gente en general, no tiene ni idea de nuestras funciones, de nuestras jornadas y de lo extenuante que es nuestro trabajo.
Lo imperdonable es que hoy nuestros compañeros ni siquiera adentro encuentraran apoyo. Es momento de que entre los que nos conocemos, los sobrecargos de Aeromexico, Aeromar y Click, entre los que hacemos lo mismo, entre colegas, entre compañeros y entre trabajadores integrantes de una misma agrupación nos brindemos apoyo; nos preocupemos por preguntarles y enterarnos del curso de sus negociaciones, de lo que piensan, de lo que sienten y de lo que necesitan de nosotros.
Se trata de unirnos para contrarrestar una práctica que pretenden expandir a las otras empresas pero aprendiendo de sus errores.

Puede darse el caso de que ya no veamos discusión de propuestas sino imposición de “estrategias y acciones de urgencia” que para salir adelante se disfrazarán de “querían el 100 y sólo dimos el 30, además, ganamos un 10”, aunque en el fondo sólo signifiquen que para ganar un 10 tuvimos que dar un 30.
Muchas revisiones de Aeromexico, de Aeromar y de Click han tenido como sustento lo que en más de 75 años de vida han construido nuestros compañeros de Mexicana plasmándolo en su contrato colectivo.
Ellos han sido nuestro referente y hasta hoy es el mejor contrato del grupo de sobrecargos. Si los dejamos solos en su lucha cancelamos también nuestras posibilidades futuras. Hasta hoy casi nada nos informa de su situación, pero ese no debe ser nuestro pretexto.
Busquemos contactarlos y manifestemos nuestro apoyo. La transportación al estacionamiento, los pasillos del aeropuerto, los amigos, los familiares y hasta las diferentes páginas de Internet ( http://sobrecargoinforma.blogspot.com , por ejemplo ) son excelente pretexto para enterarnos, de primera mano, sobre el cómo podemos apoyarlos.
No lo echemos en saco roto. Porque también somos sobrecargos, porque también hemos padecidos abusos y porque también los necesitamos.


ATTE LIZETTE CLAVEL SANCHEZ