31 agosto 2006

NOS MANDA UNA COMPAÑERA UN ARTÍCULO MUY INTERESANTE


Cuán impresionante fue la revelación de Gastón Azcárraga a una agencia extranjera la semana pasada: Mexicana, la línea aérea más vieja de México, no puede soportar su actual estructura de costos. Así es. El dueño de Grupo Posadas está empezando a enviar los mensajes para apurar el inevitable recorte de personal. Ya lo tendrá que especificar tarde o temprano.

Que nadie se diga engañado. El precio pagado por Mexicana, es decir, los 165 millones de dólares, incluía, desde el inicio, la imposibilidad de la empresa para generar flujo libre de efectivo en el futuro, dada la pesada estructura de costos que tenía. Por eso no hubo ofertas mayores – cuando incluso se habían mencionado cifras de hasta 700 millones de dólares meses antes de su venta.

¿Qué empresario gastaría en una firma como Mexicana 165 millones de dólares si al mismo tiempo se incorporan varias líneas de bajo costo –Interjet, Avolar, Alma de México, Volaris– al mercado? Sólo uno que esté dispuesto a materializar muy pronto un recorte de gastos. ¿Qué significa esto? Que la verdadera prueba pública del estilo gerencial de Gastón Azcárraga está por verse en unos días. O semanas.
Este no es un entorno sencillo para Mexicana. Sus gastos de mercadotecnia han tenido que ajustarse a la realidaden la que muchos competidores están mostrando su poder inicial al público. En adición, las líneas estadounidenses han incrementado enormemente sus vuelos a México(con notables incrementos en firmas como Alaska Air yAir Canada).
En adición, su “Club Diez” parece haber fracasado, lo mismo que su servicio de transporte citadino por helicóptero. No obstante, parece que su propia apuesta de bajo costo, Click, podría tener un espacio competitivo interesante dentro de la nueva industria aérea nacional. Gastón Azcárraga tiene herramientas para ajustar sus costos.

No hay duda. Pero lo tendrá que hacer rápido, porque sus socios como Ángel Losada querrán ver el rendimiento prometido en el tiempo adecuado. Eso sí, ésta no es la mejor señal para la venta de Aeroméxico por parte del gobierno. Porque por más buena suerte que le deseemos a Andrés Conesa en este proceso, los inversores quieren su ROI y ROE, y en eso no perdonan.

Saludos