29 enero 2013

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

¡Que alguien nos explique!
Rosario Avilés | Opinión
2013-01-29 | Hora de creación: 21:41:42 | Ultima modificación: 00:11:29

Uno de los problemas de la gestión administrativa del gobierno calderonista fue la opacidad con que se manejaron muchos asuntos y, sobre todo, la forma como se torcieron las leyes y los procedimientos judiciales. El caso de Florence Cassez no fue la excepción, sino la norma, y la reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia sólo vino a desnudar una situación que ha lastimado grandemente a la sociedad mexicana.

El partido que prometió “un México sin mentiras” y pugnaba por el establecimiento del estado de derecho fue el primero en traicionar sus propuestas. Llama la atención, sin duda, que en el caso de la francesa dos presidentes de aquel país, con sus funcionarios y la opinión pública, hayan respaldado absolutamente a su compatriota.

Y llama la atención que desde México se haya facilitado su repatriación, al grado de movilizar desde los agentes de Tránsito hasta los funcionarios de migración, en un acto que parecía más película de Hollywood que un procedimiento judicial. Algo hay en el caso Cassez que los mexicanos no sabemos.

Lo mismo ocurre en el tema de Mexicana de Aviación. No es posible que 30 meses después de que Grupo Posadas haya solicitado el Concurso Mercantil sea la hora en que ni los trabajadores, ni los funcionarios actuales, ni el pueblo de México, sepamos qué fue exactamente lo que sucedió y por qué no hay ningún responsable del desfalco y el fraude a los trabajadores, los usuarios y los inversionistas en la cárcel.

El hoy directivo del Grupo Posadas, Pablo Azcárraga, se dio el lujo de decir hace unos días que el tema de Mexicana estaba zanjado para ellos y que no había representado prácticamente ningún problema. Claro, el problema fue al revés: al adquirir la aerolínea en el 2005, Grupo Posadas reportaba ingresos por 5,121 millones de pesos, mientras Mexicana de Aviación generaba 18,202 millones y esta relación desigual se mantuvo hasta el 2009, justo antes de que el grupo hotelero (o sus representantes) terminaran por engullirse a la otrora Primer Línea Aérea de Latinoamérica.

¿Dónde quedó el dinero? ¿Quién se quedó con los recursos de los préstamos y de las ingenierías financieras que desmantelaron a la empresa emblema de la aviación mexicana? Esto sigue siendo un misterio sin resolver y la opacidad, el desfalco, el cinismo de los involucrados sigue lastimando a los mexicanos, en particular a los trabajadores de la empresa.

Juan Molinar Horcasitas, ex titular de la SCT y hoy conspicuo militante blanquiazul, se rasga las vestiduras por la decisión de la SCJN en el “affaire” Cassez, pero no tuvo empacho en permitir que una concesión federal fuera desmantelada en perjuicio de tantos mexicanos y en dejar que esa misma concesión fuera traspasada por supuestos mil pesos a una empresa fantasma que sin permiso oficial de nadie hoy detenta las acciones de una aerolínea nacional, sin que la autoridad (él en aquel momento) haya cuestionado semejante traspaso. 

Una forma de empezar a deshacer ese entuerto sería revertir ese ilegal proceso, pasarle a los verdaderos responsables la factura del desfalco al erario (al menos 5,000 millones de pesos que los directivos de Mexicana le quedaron a deber a las dependencias de gobierno) y permitir que —sin esas cargas indignas e ilegales— Mexicana regrese a volar y vuelva a darle a este país la conectividad que perdió.

Y además, este país necesita la verdad. Necesita saber por qué no hubo autoridad que diera seguimiento a los lineamientos de venta de esa empresa por parte del IPAB (gobierno corporativo, rendición de cuentas) y hacer responsables a los funcionarios del gobierno de Calderón por las violaciones a la Constitución y las leyes en materia de aviación.

Este país necesita justicia, necesita transparencia y rendición de cuentas, y necesita que desaparezca la impunidad. Si el gobierno de Peña Nieto quiere hacer la diferencia, si de verdad quiere proteger a las víctimas de los atropellos, restaurar el orden, desarrollar la conectividad aérea para impulsar el desarrollo regional, restaurar el prestigio internacional del país y ampliar la competitividad económica, se debe promover el regreso de Mexicana.

El solo hecho de que dos jueces de lo concursal hayan preservado el patrimonio de esta aerolínea habla del enorme respeto que suscita su historia y la capacidad de sus integrantes y del tamaño de la infamia que se ha querido cometer con ella. Todavía están a tiempo.

Lo oí en 123.45: Pues parece que el asunto del Boeing 787, Dreamliner, no ha resultado muy sencillo. La Junta Federal de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (NTSB) sigue sin hallar la causa de los desperfectos en la UPA de esta aeronave del siglo XXI. Según los pronósticos de los especialistas, el caso demorará aún más tiempo del previsto. Ni hablar: esperaremos noticias
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