18 agosto 2009

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

Una aerolínea de bandera… ¿de barras y estrellas?
fuente | Opinión
Martes 18 de Agosto, 2009 | modificación: 00:27




En su comparecencia frente a la Comisión Permanente del Congreso, el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT) lanzó una idea que sería muy novedosa si no fuera tan obsoleta e inoperante, especialmente si tomamos en cuenta que el actual gobierno no tiene ni la más remota idea de lo que significa política de Estado y largo plazo en el sector aéreo nacional. Lo que dijo el titular de la SCT fue que México requiere una sola aerolínea de bandera, así, con todas sus letras.

Sin afán de hacerle al vocero oficioso, lo que el secretario quiso decir es que —en su esquema mental—dentro del mercado aéreo nacional no caben Aeroméxico y Mexicana juntas, por lo tanto —sigue el vocero oficioso—, deberán fusionarse o dar paso a la desaparición de alguna de las dos para que le deje sitio a las "bajocosteras" (que en realidad son "bajosalarialeras", como afirma el secretario general de ASPA), Interjet y Volaris, para que el modelo de aviación nacional sea de bajo costo.

Se supone que en el gobierno federal hay suficientes asesores que pueden puntualizarle a un nuevo funcionario los conceptos que vertirá en sus comparecencias, pero a juzgar por el resto del discurso el titular de la SCT tiene cierta confusión en lo que respecta al tema de aerolíneas de bandera, porque —de hecho— México tiene dos aerolíneas de este tipo desde hace muchos años y aunque en su momento el entonces presidente López Portillo se pronunció en el mismo sentido que Molinar, pronto entendió que había países que tenían una sola y otros que tenían dos, de acuerdo a la vocación de su aviación nacional.

El concepto aerolínea de bandera surgió hace décadas en el seno de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para definir un tipo de política de Estado, que en aquel momento pretendía fortalecer al transporte aéreo de cada país. De ahí que la divisa de la OACI sea la negociación bilateral con base en la real y efectiva reciprocidad; es decir, que la cantidad de vuelos y pasajeros entre pares de ciudades sea equilibrada, un principio que, desde luego, nuestros funcionarios de este y otros sexenios anteriores desconocen, ocupados como han estado en darle gusto a quien tenga más dinero y políticas más agresivas de depredación, pensando que con ello son más modernos.

Pero lo más importante es que la o las aerolíneas de bandera se basan en principios que, por lo que se ve, la actual administración no está dispuesta a promover, a menos que hayan cambiado de idea. De entrada, el gobierno debería tener —como ya se dijo— una política de Estado, de largo plazo, donde se defina la vocación del transporte aéreo, su aporte a la economía y el desarrollo social del país y el tipo de apoyo que recibirá por parte del gobierno en turno para cumplir estos objetivos.

Obviamente, apoyo significa dinero y significa (¡qué mala palabra!) subsidios, significa (otra mala palabra) preferencia y protección, planes de crecimiento, calentamiento de rutas, involucramiento del gobierno en turno en la marcha de la industria, negociación real y efectiva de la reciprocidad en los convenios bilaterales, cuidado de la educación en la materia, aseguramiento de la calidad de las operaciones y del trato adecuado para sus tripulaciones y otros trabajadores especializados. O sea: todo lo contrario de lo que está sucediendo.

Tener una aerolínea (o dos) de bandera, significaría que el gobierno ha entendido que el modelo de bajo costo no es modelo de Estado, sino de una o dos aerolíneas en lo particular y como resultado de una aviación normal fuerte y sólida. Significaría que están tomando en serio a la aviación para hacer crecer los mercados adentro y afuera y para convertir al transporte aéreo en la herramienta de competitividad que podría ser si tan sólo hubiera voluntad para ello.

Lo que sí es un hecho es que esta ausencia en el concierto internacional sólo está fortaleciendo a la aviación de otros países, en particular la de Estados Unidos, que se ha puesto las pilas para penetrar en las principales plazas del país con mucho éxito. Tal vez lo que pasa es que Molinar quiso decir que necesitamos aerolíneas para la bandera de las barras y las estrellas. Tal vez

raviles_2@prodigy.net.mx