23 abril 2008

DEL CORREO DEL BLOG

checa el dato, muchacho, esta divertido.
saludos



Germán Dehesa
De aquí para allá

Aeromar es una línea levemente patito que, sin embargo, se anuncia como “línea ejecutiva”.

Esto me parece una exageración, por decir lo menos. El vuelo se documenta en unos mostradorcitos tipo pupitre escolar. Ya con tu pase de abordar, tienes que apersonarte en la puerta 75 que creo que es la única que funciona en la Terminal 2 de nuestro vasto aeropuerto.

Le comunico al arquitecto Velasco, responsable de la obra, que en esa sala faltan unas 2 mil sillas y esto provoca severos percances con las señoras belugas, que siempre tienen flebitis y una “pierna mala” y con los sobajadísimos maridos de estas cetáceas quienes, a fuerza, quieren que Pepe, su marido, sirva de algo por una vez en la vida y presente una enérgica queja por estas condiciones “como de animales” en las que nos tienen esperando.

Los maridos responden que “ahorita van” y no abandonan su pose estatuaria. Yo no estoy cómodo, pero soy un estoico y sufro en silencio la indecible friega de los “sobres”. Ahorita les explico. Resulta que, ya casi para salir al aeropuerto, sonó mi teléfono y una ignota voz femenina anunció: Hablo de parte de la señora Gloria, porque dice la señora Gloria que si usted puede llevarle a la señora Gloria unos sobres que olvidó y que va a necesitar allá en Xalapa la señora Gloria.

Está bien, tráigalos, pero ¿para quién dijo que eran?, pregunté yo nada más por fregar. Una voz muy formal me respondió: Para la señora Gloria. Correcto, clic. Pocos minutos después llegaron los “sobres” que eran de cartón azul profundo y que medían dos metros de largo por 1.50 de ancho. ¿Cómo se lleva uno eso?, pues cargando y ahí tienen a su uei en la puerta 75 cargando sus sobres en las posturas más incómodas e inverosímiles: Tipo Pípila que es muy antiestético, bajo el brazo con la consecuente laceración de axila y dedos.

En ésas estaba, cuando fuimos llamados a abordar: Bajamos unas inmensas escaleras y como Aeromar no tiene derecho a gusano, nos empacaron en un grandísimo camión que culebreó por todo el aeropuerto hasta dar con el avioncito que nos transportaría. El vuelo iba lleno y obviamente todos éramos ejecutivos. Un hacinamiento con derecho a cacahuates. Les ahorro lo que padecimos todos para acomodar esos “sobres” que eran más grandes que el avión.

No sin ciertos ominosos ruidos, el avión despegó (pronto la noticia será: El avión de Aeromar se despegó) y en 50 minutos llegamos a Xalapa sin mayor novedad. El aeropuerto de mi ciudad solariega es de risa: Tiene su pista, su torrecita y un cuarto donde todo ocurre. Ahí estaba la señora Gloria acompañada por un perrito repugnante. No saben el megapancho que le armé por su jugarreta de “los sobres”.

Todo lo demás fue dicha. Xalapa me recibió con raudales de amor. La presentación del libro de la señora Gloria en el hermoso Museo de Antropología, también fue una amorosa ceremonia. El aire, el paisaje, la gente, el verdor, los arrullos xalapeños te arropan y te devuelven la inocencia original. No hablemos de la comida que me fue servida por unas señoras muy cuatas mías que trabajan para la señora Gloria y que a mí me apapachan como la Nana Pancha a Pedro Infante. Me dejaron como lechoncito cebado.

El remate de mi estancia en Xalapa corrió a cargo de la señora Gloria, quien minutos antes de que yo zarpara de regreso al DF, se me acercó y me dijo: Germán, quiero darte un regalo por haber presentado mi libro. ¿Más regalo que Xalapa? Sí, ven para que lo veas. ¿Qué creen que era? Adivinaron: Un megasobre de los que llevé cargando. Sin comentarios.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCLXXX (1280)
Es una gozada ver y oír al ‘Tribuno’ Gamboa explayarse, al igual que Manlio Fabio ‘Capulina’, sobre la Patria y la democracia. Gracias.
Germán Dehesa es escritor y profesor universitario con Licenciatura en Letras Hispánicas por la UNAM.