19 diciembre 2007

LAS NOTAS DESTACADAS DE HOY


Correo —aéreo— a Santa Claus
Por: Rosario Avilés
Opinión
Miercoles 19 de Diciembre de 2007 Hora de publicación: 02:35



Querido Santa: Esta es la primera vez que te escribo una carta desde el espacio de Despegues y Aterrizajes. La urgencia con la que necesitamos ayuda es tanta que he decidido acudir a ti, puesto que la ayuda terrenal ha resultado poco eficaz.
Tú disculparás la audacia pero la aviación mexicana está en verdadero peligro por la falta de atención de nuestras autoridades y, siendo tú un personaje que conoce tan bien las aerovías, que frecuentemente te encuentras a nuestros amigos que pilotean y atienden aviones y que has sido testigo de las múltiples necesidades del transporte aéreo, no me queda más remedio que acudir a ti para pedirte ayuda.
La primera preocupación que tengo que externarte tiene que ver con la ausencia de política de Estado de largo plazo.
Cuando Vicente Fox prometió las perlas de la Virgen, allá por el año 2000, recordarás que habló de un plan con visión de 30 años (el 2030, ¿te acuerdas?). Bueno, pues resultó una promesa vana, porque en cuanto llegó al poder se le olvidó.
Se supone que el actual gobierno, el de Felipe Calderón, había retomado la idea de la reforma del Estado, que estaba decidido a hacer políticas de largo plazo, pero una vez más resultó que lo urgente no ha dejado tiempo para lo necesario y que las políticas de Estado son sólo una asignatura en el plan electoral que nunca pasa a la realidad.
Por todo ello, te pido que nos traigas una política aunque sea de 6 años porque ni eso tenemos en este momento.
Otro problema que tenemos tiene que ver con las aerolíneas. Como ya sabes, desde que Pedro Cerisola era secretario de Comunicaciones y Transportes, decidió distribuir por todas partes permisos para operar aerolíneas y concesiones de las rutas más competidas del sector.
El resultado ha sido que ninguna de las aerolíneas que hoy operan en el espacio aéreo mexicano gana dinero. Ni siquiera Aviacsa, que siempre tiene utilidades aunque sean muy modestas, logrará este año tener números negros.
En parte por este gran desorden que priva en el sector y que el nuevo ¿secretario? Luis Téllez ni siquiera ha volteado a ver, y en parte porque el barril de petróleo está cada día más caro.
A propósito, sería muy bueno que nuestro secretario de Comunicaciones y Transportes sufriera una fuerte transformación. Tal vez podrías llevarlo a pasear en tu trineo para que conozca las aerovías y las vea directamente, en lugar de que en las juntas se ponga a mandar mensajitos desde su blackberry, para que tenga una idea de lo que son los cielos mexicanos y lo difícil que ha sido para las aerolíneas nacionales posicionarse en ellos.
Sería bueno que tanto al secretario como al subsecretario de Transportes les mostraras la realidad de lo que necesita México porque se ve que nunca tuvieron ni camioncitos, ni barquitos, ni trenecitos ni avioncitos para jugar, porque no tienen ni idea de con qué se come el transporte y este problema es cada día más agudo.
Ya ves la llamada de auxilio que lanzó el negro Elizondo, que necesita que el turismo sea de verdad una actividad que tenga peso en la economía mexicana, porque se nota que nadie le hace caso.
En cuestión de aeropuertos, Santa, sería muy bueno que nuestros funcionarios conocieran bien el sector. Ya ves que al final terminamos gastando el doble de lo presupuestado y para soluciones de muy corto plazo y todo porque el gobierno no ha sabido estructurar decisiones verdaderamente democráticas y transparentes, que beneficien a la mayoría de los habitantes de las ciudades, con criterios de largo plazo, y no me refiero sólo a la ciudad de México, ahí están los casos de Cancún y Toluca por citar los más conocidos.
Te pido también que le traigas buen juicio a los dueños de nuestras empresas aéreas. Especialmente necesitamos que los dueños de Mexicana dejen de pensar que están en el medioevo y empiecen a considerar que sus sindicatos están formados por gente pensante y que merece respeto.
Esa será la única forma de que puedan competir tanto interna como externamente.La aviación mexicana tiene una enorme tradición. Por favor, Santa, evita que sigan erosionándola.
Dale presupuesto a la DGAC para que sus técnicos sean más profesionales y devuélvenos el CIAAC y la Medicina de Aviación. Son patrimonio de los mexicanos, no botín de los políticos.
Finalmente, Santa, aunque no tenga nada qué ver con la aviación, necesitamos magistrados de la Suprema Corte de Justicia que verdaderamente piensen en los jóvenes de este país.
No tiene caso que se gasten millones de dólares en el sistema educativo si la Suprema les enseña que la impunidad es la ley en México, como en el caso de Lydia Cacho. Si no se corrigen nuestros magistrados podrías cambiarlos.
Gracias, Santa, espero que en tu paseo por los cielos mexicanos en esta Navidad no te encuentres sólo a los gringos sino a muchos aviones con matrícula mexicana.
Lo oí en 123.45: Esta columna sale del aire por vacaciones. Nos vemos el 9 de enero.E-mail: raviles_2@prodigy.net.mx
Turbulento año tuvieron las aerolíneas mexicanas Expertos prevén consolidación de nuevas firmas para 2008


Aída Ulloa El Universal Miércoles 19 de diciembre de 2007 aida.ulloa@eluniversal.com.mx


El 2007 fue un año de mucha turbulencia para la industria aérea mexicana: un mercado más competido, nuevas aerolíneas, guerra de tarifas, costo para las empresas como el alto precio de los combustibles y aspectos laborales. En 2008 los especialistas esperan una consolidación de las nuevas empresas y una adaptación de todos los participantes a las nuevas condiciones del mercado, pues advierten que quienes no lo hagan podrían caer en picada y morir.

Javier Christlieb, presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), comenta que este año se vieron empresas de reciente creación con aviones de última generación, modelos de negocio y formas de comercializar sus productos distintas de las aerolíneas tradicionales que tienen la presión de sus costos, en particular los laborales (acumulados por hasta 80 años).

Al respecto, asegura que las empresas tradicionales tienen el reto de “adaptar sus estructuras administrativas a los nuevos requerimientos de la competencia; la empresa que no sea capaz de hacerlo, simplemente va a tener que salir del mercado”.

Por otro lado, a todas las aerolíneas les sigue afectando el precio de los combustibles que suben día con día llegando a niveles de 90 dólares por barril, los costos de mantenimiento y de los servicios aeroportuarios.

En cuanto a las tarifas para los usuarios, manifiesta que no son lo suficientemente razonables para generar una utilidad lógica y en consecuencia dar a las empresas una estructura financiera sana.

“Existe un exceso de más de 80% de asientos en el mercado frente a un crecimiento real de entre 15 y 20% cuando mucho”. Desde su punto de vista, las aerolíneas se están peleando por el mismo pasajero, las mismas rutas (ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, entre otras ), pero no aprovechan ciudades con potencial de desarrollo turístico y de negocios, por lo que las aerolíneas deberán analizar qué hacer con ese exceso de oferta.

Christlieb recuerda que hace algunos años también hubo una guerra de tarifas. Las aerolíneas argumentaban que hacían accesible el transporte aéreo a quienes nunca habían volado. “Si no somos capaces de redirigir toda esa oferta excedente hacia el desarrollo de nuevos mercados, vamos a acabar todos en la misma situación que pasó en la industria entre 1990 y 1992, en donde incluso había empresas de bajo costo (Estrellas del Aire, Saro, Allegro, Latur, Aerocancún, Taesa, Aerolíneas Internacionales)”, que ya desaparecieron.

En relación con las aerolíneas de bajo costo (ABC), Christlieb dice que se desempeñaron bien, pero en algún momento tendrán que ajustar sus precios a los costos reales, tal vez racionalizando su oferta, cubriendo una función de apertura de nuevos mercados, de promotores del transporte aéreo y de distintas regiones del país.

El líder del gremio señala que las líneas aéreas deben tomar conciencia de que todas están perdiendo y generando un tráfico adicional mínimo. “Cuando los aviones empiecen a requerir mantenimientos mayores para respaldar el crecimiento, cuando tengan que cubrir esos costos laborales que se van acumulando, entonces, ¿dónde van a quedar esas tarifas bajas? Van a tener que ir acomodándose a la alza”.

Incluso advierte la posibilidad de que se generen prácticas monopólicas de empresas que bajen más sus tarifas con el fin de sacar a sus competidores del mercado y luego volver a subirlas. “Las tarifas están bajas en estos momentos en función de una competencia predatoria, no de una competencia sana en donde estamos generando ese nuevo tráfico”.

Jorge Suderland, consultor en aviación del despacho Suderland Kuri, coincide en que las nuevas empresas de aviación mexicanas no generan un crecimiento sustantivo en el total de pasajeros del mercado nacional, compiten en las mismas rutas que las aerolíneas tradicionales, provocando una guerra tarifaria y prácticas depredatorias.
“Hace 10 años solamente utilizaban el avión 2.8% de los mexicanos, hoy en día lo hacen 3.8% de la población, es decir, que las empresas de aviación nacionales transportan prácticamente un numero similar de usuarios nacionales que hace más de una década”, afirma.

Desde su perspectiva, lo anterior producirá saldos negativos a mediano plazo y la quiebra de algunas compañías mexicanas. “En nuestro país no caben tantas aerolíneas mexicanas en tanto no se desarrolle una red aeroportuaria más grande y moderna, que principalmente le dé conectividad a rutas y ciudades medias.
Enorme reto es el que enfrenta la nueva administración, que hereda un verdadero tiradero en materia de política aeronáutica en donde definitivamente no existe espacio para dos empresas del tamaño de Mexicana y Aeroméxico”, destaca Suderland.

Christlieb observa una industria que poco a poco se fortalece, pero que debe replantearse nuevas formas de administración y ser eficiente. Las empresas tienen que reorganizarse internamente en todos los sentidos: administrativo y laboral, entre otros, y a la vez adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado. Consolidarse o morir, esa es la premisa.

Por tanto, Christlieb sugiere conectar esas ciudades con alto potencial de crecimiento, mantener tarifas que permitan cubrir los costos de mantenimiento, seguridad y capacitación del personal para que no vuelvan a suceder casos como el de Líneas Aéreas Azteca, suspendida por no cumplir con las revisiones de seguridad.

En cuanto al transporte de carga, enfatiza su importancia y a la vez la necesidad de ponerle más atención. No obstante que “hay la infraestructura, falta inversión en los aeropuertos para dejarlos en condiciones de manejo de carga de forma integral, con aduanas bien instaladas, almacenes que manejen mercancía viva, perecedera, refrigeradores, manejo de flores; es un mercado que se presenta bastante promisorio”. Para el entrevistado, el crecimiento en este sector se dará también si se realizan modificaciones a la legislación aduanera para agilizar los trámites y agilizar el movimiento de mercancías.

Gilberto López Meyer, director de Aeronáutica Civil, dice que el mercado doméstico se desarrolla bien, en parte por el impulso de las nuevas líneas aéreas y la reacción de las que venían operando, que bajaron sus precios.

Sin embargo, apuntó: “En el mediano plazo (porque así ha pasado en varias partes del mundo), y después de una apertura como la que se dio y el surgimiento de varios competidores nuevos, poco a poco el mercado tiende a estabilizarse y se empiezan a ver fusiones, compras de unas aerolíneas por otras, alianzas; el mercado tiende a consolidarse”.