22 marzo 2026

El reto de la revisión ante un conflicto bélico

 

El reto de la revisión ante un conflicto bélico

Año con año, cuando llega el tiempo de la revisión, ya sea de contrato o salarial, o ambas como en este caso, también aparece “el petate del muerto”, y siempre escuchan que la empresa está mal y que mejor “ni pidan nada”.



Si no es una cosa, es otra, pero siempre hay algo a qué echarle la culpa. Sin embargo, en esta ocasión la realidad del panorama geopolítico se impone. No quiero ser “ave de mal agüero”, pero considero que en esta ocasión los sobrecargos agremiados a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) tendrán que ser extremadamente inteligentes para negociar.

Antes de entrar de lleno al tema, quiero abordar el caso de las Juntas Particulares. Este es un proceso que no ha sido modificado en el Estatuto, y para aquellos que aman decir “es que ya no es así”, “son otros tiempos”, me sorprende que hoy por hoy sigan las formas que implantó la ex señora del quinto piso.

Ada Hermelinda Salazar, en su enorme paranoia, modificó en los hechos, nunca en el estatuto, cómo se llevan a cabo las Juntas Particulares, e instauró la estupidez de que el “voto” debe ser “secreto”, y depositarse en una urna, como si se tratase de unas elecciones, cambiando la naturaleza del ejercicio, que es totalmente lo contrario.

La votación de las Juntas Particulares solo puede ser en uno de dos sentidos: a favor o en contra; en el caso que nos ocupa, a favor o en contra del pliego petitorio que se presentó previamente en asamblea. Parte del proceso es ir contabilizando diariamente los votos, los cuales se asientan en el acta de apertura y en la de cierre. En el acta se indican puntos importantes, tales como:

·         Número de folio de boleta

Y ojo en este tipo de boletas, no es necesario que comiencen en el número 00001, pueden ser folios “ya empezados” si fueron utilizadas -por ejemplo- en otro proceso, solamente se requiere que haya espacio para poner en sello o a mano lo que se está votando.

Dejen que este paréntesis sea un poco más largo y les explico el por qué. Anteriormente, al ser cinco empresas en ASSA, con la finalidad de ahorrar y optimizar recursos, se tenía un “machote” de boletas de votación para Juntas Particulares; lo que se mandaba hacer era un sello con la leyenda de lo que se iba a votar, mismo que se colocaba en la boleta al ser entregada al votante. Por eso no importaba que no se empezara con la boleta 0001, sino que en el nuevo proceso se anotase con qué número de folio comenzaban las Juntas Particulares.

·         Qué compañeros están presentes tanto el acta de apertura como en la de cierre, se pide nombre de rol y número de empleado.

·         Se anota en el acta del cierre cuántos votos a favor y cuántos en contra

·         También se incluye el número total de votantes por día en el acta del cierre y se indica con qué folio se comienza al día siguiente

Todo esto con la clara intención de tener un control de cuánta gente ha votado en un solo sentido. Me queda claro que ni con Del Valle, ni mucho menos con Ada, han experimentado una votación que se empantana.

Por eso, el voto debe ser abierto: a favor o en contra, porque depositándolo en una ridícula urna, y luego hacer el escrutinio en la asamblea, corren el riesgo de que no logren la votación requerida; y no es mi opinión, el Artículo 54 del Estatuto en vigor dice, y cito textual:

54.- Las Juntas Particulares podrán celebrarse con lo que concurran en reuniones consecutivas, computándose la votación, al celebrarse la última reunión.

La última reunión, será aquella en la que nominalmente hubieren emitido su voto en un sentido determinado, la mayoría de los Miembros que prestan sus servicios en la empresa o equipo de que se trate.

El artículo no deja lugar a dudas o interpretaciones, como las que hacía Ada junto con su equipo jurídico. Jamás entendieron cómo funciona el Estatuto, el cual es claro al indicar en qué momento se contabilizan los votos necesarios en un solo sentido, esto es o a favor o en contra.

Pero con la jalada de hacer pasar este tipo de votación como si se tratase de una elección: con urna, guardado de la misma, y luego el escrutinio en la asamblea para la sanción de los acuerdos emanados de las Juntas Particulares, corren un riesgo innecesario que es descubrir que se les empantanaron las votaciones.

Y sí, en los 65 años del sindicato ha pasado y en varias ocasiones no tan lejanas. Le sucedió a Alejandra Barrales cuando quiso ir por un tercer periodo como Secretaria General; le pasó a Villarreal con el Convenio de Ahorros con los sobrecargos de Mexicana; y ya no recuerdo cuántas veces nos pasó con Clavel, y había que empezar todo de nuevo.

Yo sé que Ada impuso esta forma de llevar a cabo las Juntas Particulares, según ella en aras de la democracia, pero es una falacia que la nueva representación sindical debería quitársela de encima, y no seguir con este tipo de malas prácticas. No se trata de inventar el agua tibia, simplemente apegarse a lo que dice el Estatuto.

Las votaciones de Juntas Particulares son abiertas, no son secretas porque se apoya o no lo presentado por la representación sindical en Asamblea, y que se sustenta en todo el trabajo previo. Esto lo implementó Ada solamente por miedo a que la gente de Del Valle la “boicoteara”, pero ella solita se metía la pata, al inventarse procedimientos fuera del Estatuto en vigor.

Ahora sí, una vez señalado este punto, que espero tomen en cuenta, sigamos con la revisión de este año.

Como les dije en otra columna, es tiempo de unidad y de ser más inteligentes que bonitos; hay muchas cosas que pueden conseguir, y que no significan un costo para Aeroméxico. Pero (sí hay un “pero” y es enorme) en la actualidad las negociaciones van en dos sentidos. Tanto la empresa tiene que ganar como ustedes, y es justamente ahí donde se atoran.

En el siglo pasado estábamos en los inicios del neoliberalismo, donde la clase trabajadora era fuerte, y le podía pelear al patrón mejores condiciones laborales sin dar nada a cambio. Sin embargo, a partir de 1988 las reglas del juego cambiaron, y más después del 11 de septiembre 2001, que fue un gran parteaguas, y se recrudecieron todavía más las políticas neoliberales, con una clase trabajadora mucho más débil y mermada.

En la actualidad, aunque no me guste reconocerlo, la clase obrera ha perdido casi toda su fuerza; más con las nuevas generaciones, sobre todo en la burbuja que es la aviación.

Conozco a la perfección ese sentimiento de creer que por viajar ya se pertenece a “otra” clase social. Justamente a los trabajadores de la industria aérea es a la que más le cuesta identificarse con la clase obrera. Sin duda alguna son mano de obra especializada, pero mano de obra.

Ahora, una negociación exitosa tiene que darse a dos vías, esto es, darle algo a cambio a la empresa, y así como se le pueden pedir mejoras que no tengan costo, o que sean mínimos, deben mejorar la calidad de vida de los sobrecargos, pero en la actualidad también los trabajadores tienen que ofrecer “algo”, y este algo puede tener o no un costo, todo depende de la negociación.

Hay cosas que la empresa podría considerar atractivas, y que de verdad no tienen un costo para los trabajadores; no obstante, sé que es un tema espinoso, pues al calor de las asambleas nadie quiere “ceder” y las posturas se pueden radicalizar, ya sea de forma orgánica, o bien por las artes de personajes aliados a Del Valle y/o Ada, cuya principal labor sea la de reventar las negociaciones y llevar al gremio a una postura tan enconada, que alcance el punto de no retorno, y que todo se vaya al carajo.

La motivación es tan simple como inútil: tener elementos suficientes para decir “ya ven, esto es por no votar por Bety Mejía o Teresa Torreblanca”.

Las luchas intestinas del sindicato pueden ser apasionantes, interesantes y hasta divertidas, pero no pueden dejar de ver lo que pasa en el mundo. Estamos en un marco de guerra internacional donde el barril del petróleo se ha ido por las nubes; esto los obliga a pensar muy bien qué piden y qué estarían dispuestos a dar a cambio, porque esa es su realidad material.

Por eso es importante que, para lograr una revisión exitosa, en medio de un conflicto bélico, se unan a su representación sindical, que hasta el momento ha mostrado una total disposición a escuchar a la base, e incluirlos en las negociaciones, sin los pretextos estúpidos de Ada, ni los oídos sordos de Del Valle.

Cierto, el panorama se ve complicado, pero no imposible de lograr. Con mucha cabeza fría, y sobre todo inteligencia, se puede llevar a buen puerto la negociación si la planta muestra unidad con la representación sindical.

Ximena Garmendia
   22 de marzo de 2026