05 febrero 2010

DE LA COLUMNA DE ROSARIO AVILÉS

Opinión de
Despegues y Aterrizajes(Rosario Avilés | )

Aviación o la economía del desperdicio
Rosario Avilés | Opinión
Martes 2 de Febrero, 2010 | Hora de modificación: 02:05

Una de las tantas muestras de lo necesario que le resulta a este país tener una política de Estado y de largo plazo en materia de transporte aéreo la constituye el desperdicio de recursos que genera la improvisación, las decisiones erráticas y la simulación de modelos que —a la postre— resultan en lo de siempre. Tal es el caso de las supuestas aerolíneas de bajo costo que empezaron a operar en el 2005 y que a la hora de la verdad no resultaron tales.

Por allá de mediados del sexenio de Vicente Fox, una vez que se evidenció el fracaso del aeropuerto de Texcoco, se anunció un plan "B" que incluía tanto la construcción de la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México como la modernización y ampliación del aeropuerto de Toluca. En ambas obras se invirtieron muchísimos recursos —más de los anunciados en principio— y se anunció una serie de planes que permitiría darle viabilidad a ambas terminales aéreas.

En el aeropuerto de Toluca se realizaron inversiones superiores a los 200 millones de dólares para hacerlo Categoría III, ampliar calles de rodaje, plataformas, edificio terminal e incluso vialidades. Se hablaba de recibir hasta 8 millones de pasajeros por año y todo ello gracias a las nuevas aerolíneas que, desde 2005, fueron autorizadas a viajar desde y hacia ese aeropuerto.

Así surgieron Interjet y Volaris, cuya filosofía inicial era aprovechar el aeropuerto de Toluca (a precios especiales de subsidio) para calentar nuevas rutas y servir a un mercado que estaba por crearse, el de las aerolíneas de bajo costo, que supuestamente harían bajar las tarifas al llenar aquellos huecos que estaban dejando fuera las aerolíneas tradicionales.

Y sí, en principio así fue. Además de hacer el trabajo sucio para depredar el mercado de las otrora aerolíneas de Cintra y lograr que la venta por separado de esas empresas se fuera al mínimo, ambas compañías se fueron consolidando con tarifas de aeropuerto mucho más bajas que las que ofrecía el AICM.

Y el pretexto era que el modelo de bajo costo implicaba precisamente operar desde un aeropuerto secundario (como Toluca) que permitiera ampliar la oferta a los usuarios. No bien la SCT les ayudó a deshacerse de los "estorbos" como Aerocalifornia, Azteca y Aviacsa, estas empresas se revelaron como lo que realmente son y se olvidaron de su supuesta vocación vanguardista para aprovecharse de los slots que, de buena o mala manera, les fueron arrebatados a sus competidores directos.

Hoy, ya son mucho menos los vuelos desde Toluca y sin duda que toda la inversión ahí enterrada no rendirá los frutos que en principio se plantearon. Además de la crisis general de la aviación, queda claro que lo alternativo no se nos da a los mexicanos.

De la Terminal 2 del aeropuerto capitalino se pueden decir cosas similares. De un presupuesto inicial de 400 millones de dólares, la inversión real creció a casi el triple. Es cierto que la inversión del drenaje era urgente con o sin Terminal 2, pero todavía no queda claro exactamente en qué se gastaron los demás recursos que pudieron haber servido para hacer un auténtico aeropuerto complementario con todo y vialidades y trenes incluidos, y que hubiera servido para los siguientes 30 años.

En lugar de ello, nos conformamos con una pequeña terminal que no resuelve los problemas de fondo y que incluso presiona al escaso espacio aéreo (remember caso Mouriño) pero que absorberá las tarifas de uso de aeropuerto de los viajeros que llegan y salen de este aeropuerto por los siguientes 20 años. Para eso sí somos buenos, para comprometer el dinero que todavía no hemos ganado.

Y esto sólo hablando de dos aeropuertos. Ni hablar de las aerolíneas que han desaparecido por el camino de las pistas y otras obras en las que también se ha invertido sin los resultados deseados. O de las tan esperadas tarifas bajas que las aerolíneas de bajo costo iban a traer a los viajeros. Ya vimos que de eso no hay nada. Lástima de inversiones.

Lo oí en 123.45: Dicen por ahí que ya se acerca el último día de trabajo de Agustín Arellano al frente del Seneam, lo cual parecería lógico después de los últimos acontecimientos. Pero alguien se ha encargado de añadir que se irá a trabajar a Aeropuertos del Sureste… ¿a poco el sector privado puede cargar con tamaños costos?

raviles_2@prodigy.net.mx