06 abril 2016

Bilateral aéreo y el Trump effect


Bilateral aéreo y el Trump effect

El Mié, 06 de Abril de 2016, por Alicia Salgado
Alicia Salgado
Alicia Salgado
Columnista de Excélsior.
Será hoy cuando se realice el foro sobre el convenio bilateral aéreo entre México y Estados Unidos organizado por la senadora Marcela Guerra, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores para América del Norte.
Le puedo confirmar que habrá un punto en común entre todos los participantes del sector público encabezados por Yuriria Mascott, subsecretaria de Transporte (no sé si acuda el recién nombrado subsecretario de América del Norte, Paulo Carreño, pues estaba incluido en la agenda Carlos Pérez-Verdía), los representantes del sector privado aéreo y de transporte, colegios e incluso de los sindicatos,  para demandar la ratificación del acuerdo en este periodo de sesiones.
Y es que de irse a otro periodo crece el riesgo de que las condiciones, particularmente en el gobierno de EU, cambien y se pierda la gran oportunidad de aprovechar las ventajas que da el bilateral en términos de crecimiento de pasajeros y de carga.
Nadie puede confiarse en el resultado de la elección en EU y, más vale ser proactivos que esperar a conocer el Trump effect,  uno de los factores que explican la decisión del presidente Enrique Peña, a propuesta del Gabinete de México Global, que coordina la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, de fortalecer al equipo de la representación nacional en Estados Unidos .
No sólo hay que considerar el cambio en la embajada de Washington de Miguel  Basáñez (académico) por un político y diplomático consular de carrera, y el de Carlos Pérez-Verdía (buen financiero) por Paulo Carreño, abogado por la Ibero y maestro en derecho internacional público por la Universidad de Leiden, Holanda, muestra la intención. Diálogo, puentes, comunicadores experimentados, expertos en trato legislativo, un cambio que debe revisarse también a la luz de los nombramientos que tiene pendientes de aprobar el Senado mexicano y que fueron enviados a principio de marzo.
El objetivo: pasar de la reacción defensiva  y declarativa a una estrategia ofensiva orientada a aprovechar las redes construidas por la estructura consular, empresarial y política de influyentes mexicanos y estadunidenses  para cambiar la “narrativa” que tienen los ciudadanos de ese país de México y los mexicanos como socios. La verdad, es que el vociferante Trump puede ser aprovechado, porque el dedo sobre la migración, el crimen y la corrupción, permite también trascender las miras de la propia relación bilateral. Incluso, la presencia de Diego Gómez Pickering,
¿Por qué el cambio?, porque se midió la percepción. Trump es una nota de pie de página, porque en las encuestas de opinión realizadas en las cuatro regiones en que se dividió a la Unión Americana se observa que la percepción de México es antigua, basada en percepciones de los setentas y ochentas, se desconoce tan sólo que el migrante indocumentado aporta un subsidio equivalente a 6% del PIB de EU. El desafío del cambio es mostrar y demostrar que nuestra realidad es distinta y que el mercado de América del Norte, al que está integrado México, es el más fuerte del mundo.
Retomo el principio para dar otra dimensión. Hoy la participación de las aerolíneas nacionales en el mercado entre ambos países sólo llega a 27%, aun cuando el crecimiento promedio de los últimos cinco años ha sido cerca de 7% anual.
Es decir, existe un gran espacio para que Aeroméxico, que dirige Andrés Conesa; Interjet, dirigido por José Luis Garza; Volaris, de Enrique Beltranena, y VivaAerobus, que dirige Juan Carlos Zuazua, aumenten su número de destinos y frecuencias con EU atendiendo a sus diferentes modelos de negocios al eliminar el número de designaciones por pares de ciudades. En materia de carga el espacio es aún mayor. El transporte de carga vía aérea no llega a 5%. De ahí que  la autorización de las séptimas libertades para las cargueras permitirá potencializar el sector.
De acuerdo con estimaciones de analistas internacionales, el tamaño del mercado se podría duplicar en la siguiente década. Toda la industria está de acuerdo en que además de la liberalización de mercados con los países desarrollados es necesario hacerlo de la misma forma con Centro y Sudamérica, donde en muchos casos la regulación de estos países impide una participación más agresiva de la aviación nacional.
Se espera que la senadora Guerra llamará a comisiones unidas esta misma semana y se prevé que la siguiente semana el acuerdo bilateral aéreo quede ratificado por el pleno del Senado, lo que permitiría iniciar el periodo para  intercambiar cartas diplomáticas entre los gobiernos de ambos países.
Y por cierto, hoy la Cofece notificará a Aeroméxico y a Delta su decisión sobre la concentración, que en mi opinión, será aprobada con condicionalidad sobre algunas rutas y slots, y también se espera que el DOT, de Anthony Fox, haga hoy un prepronunciamiento favorable sobre el ATI, pero sujeto a la entrada en vigor del bilateral aéreo como ha ocurrido en el caso europeo.