16 abril 2023

No queda clara la comunicación


No queda clara la comunicación

En los sindicatos charros, es más que evidente que la comunicación será unilateral, y de vez en cuando. Pero en los sindicatos democráticos no es así. Si algo respeto, es la correcta comunicación entre un sindicato y su base de agremiados; ese es el caso de ASPA, que tiene una de las mejores páginas web: amigable, útil, fácil de navegar, actualizada, y con una parte abierta al público y otra restringida solo para sus agremiados.

Página web ASPA




Pero no solo eso, mantener su página web no está peleado con el hecho de tener sus propias redes sociales oficiales. En todas manejan la misma información, hay coherencia y los pilotos saber perfectamente que los perfiles personales de los miembros de la representación sindical no forman parte de la comunicación oficial del sindicato.

Algo totalmente distinto pasa en ASSA de México donde prevalece un desorden que no termino de entender. En efecto, sé muy bien que la actual Secretaria de Prensa pertenece a la gente del anterior Secretario General, Ricardo Del Valle, pero eso no es razón suficiente para descuidar la comunicación social del sindicato con los agremiados; el desaseo existente es intolerable, por decirlo suavemente.

Primero, la página oficial es un panteón donde no hay absolutamente nada para consulta. Se supone que están entregando los Contratos Colectivos de Trabajo de los sobrecargos de Aeroméxico, y ni siquiera están dejando memoria gráfica de dicho acontecimiento, ni en la página web ni en las redes sociales oficiales del sindicato.

He visto en varios perfiles, tanto de representantes como de allegados a la actual Secretaria General, Ada Salazar, que están promoviendo reuniones virtuales para “aclarar” dudas sobre la legitimación de contrato. Pero no he visto nada publicado en la página de internet, y mucho menos en las redes sociales oficiales.

No es cosa menor, ni tampoco una exquisitez de mi parte; le recuerdo a la actual representación sindical que ya no están en campaña, y que para eso están los perfiles oficiales y el sitio web: para su uso. Lo que están haciendo genera desconcierto, porque ustedes saben perfectamente qué es lo que pasa cuando se usan los perfiles personales para dar información “oficial”, sobre todo si la gente no los tiene agregados como amigos, o no están en su grupos.



No repitan lo mismo que hacía Ricardo, que mantenía informada solo a su gente, y los demás que se jodan. Esto no es el club de Toby, o los amigos Ubuntu, estamos hablando de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México. Aprovecho para insistir en que no son tiempos electorales, así es que seguir utilizando, como “oficial”, el logotipo que usaron durante las campañas me parece un verdadero desatino, pues ese logotipo no forma parte oficial del sindicato.

Y ya encarrerados, les comento que consideré que una semana era un tiempo razonable, y para no ser un personaje odioso le concedí el beneficio de la duda a la representación sindical, pero ya son más de ochos días, y no han dicho ni pío sobre la entrega de los CCT´s. Como se lo expliqué a un sobrecargo, la fecha en la Carátula esta mal, pero lo que importa es el contenido.



Si están leyendo esto, sé que no los afecta que yo sea tan criticona. Así que sin más, diré que mi problema comienza con la portada. Sí, soy admiradora de nuestras civilizaciones prehispánicas, pero Quetzalcóatl, la serpiente emplumada nada tiene que ver con el Caballero Águila, que sí forma parte de la imagen de su aerolínea; sé de sobra que la obligación de imprimir los Contratos Colectivos es de la empresa, pero eso no significa que el sindicato está “obligado” a recibir lo que sea. 



Me enfada que aceptaron sin chistar ejemplares mal hechos, hojas que se desprenden, errores de fecha en la carátula, y una imagen (respetable, sí), pero que no es el logotipo de Aeroméxico. Y no fue una sola persona, sino varios los compañeros que están muy molestos por esto.



¿Dónde está el fuerte reclamo a la empresa Aeroméxico por entregar mal los ejemplares del CCT que pretenden legitimar?  Y no es que Ada deba de estar en todo, ¿cuántos representantes sindicales hay, y cuántos revisaron los contratos? la culpa es igual tanto para Ubuntus como Ricardistas, porque les aviso -por si no sabían-, antes de aceptar recibirlos, se revisa que estén bien, y ya después de aceptan; si no, se regresan. 

¿Creen que exagero? No son las invitaciones para la recepción que con motivo de sus Bodas de Marfil celebraría Andrés Conesa, se trata nada mas y nada menos que del CCT de Aeroméxico, la materia prima, el principal instrumento de trabajo de la ASSA. Con hechos ya nos demostraron que es la única empresa que les importa, ¿por qué aceptan un insulto de este tamaño?

Con lo anterior la empresa ya le midió el agua a los camotes y ahora ya saben que la nueva representación sindical es un chiste. Aunque se enojen, son ustedes mismos los que se ponen la soga al cuello; no hay un proyecto, no hay un destino, ni un cronograma de trabajo.

¿Acaso todo se redujo en “sacar a Ricardo Del Valle”?, porque si es así, eso tampoco se ha logrado, pues el antes llamado “General” sigue adentro, con un “permiso especial” por parte de Aeroméxico que el Comité Ejecutivo no ha impugnado... ni impugnará.

Sí, yo sé que no se pueden exigir todos los cambios al mismo tiempo. Yo sé que “fueron 11 años de ignominia” y que hay mucho trabajo por hacer. Estoy de acuerdo en que sientan que hay espías y se estén cuidando para que no les den en el alma “el golpe traidor”. Pero eso no es suficiente para no establecer, con carácter de urgente, una clara estrategia de comunicación oficial, que deje atrás la campaña electoral pasada y que no esté pensando en la siguiente. 

ASSA necesita una comunicación social que se atengan a los logotipos oficiales, que use sus perfiles oficiales y que le vida a la página web. Por las sencillas razones de que existen para eso, para ser usadas. Y si la Secretaria de Prensa se niega a trabajar, hay de dos sopas: o la reintegran a la línea, o le hacen una asamblea de destitución, pero no se quedan de brazos cruzados, en la ignominia total, tratando de subsanarlo usando perfiles personales, grupos de Facebook y grupo reducidos de WhatsApp.

Quedan escasos 15 días para legitimar los contratos colectivos; urge una correcta comunicación entre el sindicato y la base y traen una venda en los ojos que les impide ver que no todos los agremiados pertenecemos a Aeroméxico. Concluyo: seguimos sin información oficial de cómo va la huelga de los compañeros de Aeromar; parece que ya no los quieren ayudar porque la gente de Ricardo Del Valle los volteó a ver. Otro gran error, politizar un tema laboral dejando en el abandono a los compañeros.

¿Qué sigue? No pueden decir que tienen apenas unos cuantos meses, pues hay representantes con más de un año en el cargo, que deberían de tener toda la información necesaria. Dicen que que Ricardo “no dejó nada”, pero eso, con la pena no lo creo, y menos cuando “Actas” está de su lado desde el año pasado.

Mi postura es y seguirá siendo en pro de los trabajadores, y de la verdadera razón de existir del Sindicato. Nunca alrededor de un líder sindical, porque esos van y vienen, aunque los cantos de las sirenas les hagan pensar que son eternos, omnipotentes, omnipresentes e infalibles.

 

Ximena Garmendia
16 de abril de 2023

 

 

09 abril 2023

Tragedia en Aeromar

 

 Tragedia en Aeromar

Cada día que pasa, el caso de los sobrecargos de esta compañía aérea se parece más a una tragedia, por decir lo menos, pues están inmersos en un berenjenal de dimensiones colosales; y procedo a explicar por qué.

Fotografía tomada de Facebook


Como saben, -y si no, les cuento- la empresa Transportes Aeromar se fue a la quiebra, mientras su dueño está refugiado en Israel, y no es solo porque además de la nacionalidad mexicana tiene la de Israel, sino porque aprovechó que no existe tratado de extradición entre México y ese país, donde se supone un día como hoy resucitó Jesús de Nazareth.

Por lo tanto, mientras nuestras autoridades, lentas como tortuga ven cómo darle una salida digna a la quiebra, también tratan de cumplimentar los embargos trabados a través de las huelgas vigentes, porque son dos: la de pilotos y la de sobrecargos.

Pero esa no es la peor parte; la verdadera tragedia sucede cuando a quien debería defenderte, le urge “deshacerse del problema” y darle carpetazo lo más rápido posible, porque tiene “otras” prioridades”.

No me voy a andar por las ramas, muchos saben que tengo comunicación directa con los trabajadores porque simple y sencillamente hago lo que muchos no hacen: escucharlos. Por eso me cuentan el viacrucis por el que han estado pasando desde que decidieron estallar la huelga.

No es producto de mi imaginación, ni tampoco son simples ganas de incordiar a la nueva representación sindical. No tendría ningún motivo para hacerlo sin razón y sistemáticamente. No, tampoco me está “pagando” Ricardo Del Valle para “atacar a Ada”, solamente dejaré plasmado lo que percibo, tomando en cuenta por supuesto mi experiencia, historia y trayectoria, con base en lo que los estos sobrecargos me han transmitido.

Como siempre, aclaro que es mi opinión personal, y nunca la verdad absoluta. Soy la primera en reconocer que toda historia tiene muchas caras; yo solo hablaré de las que conozco. Así que después de esta larga introducción, comencemos.

Lo digo con respeto, y por supuesto no los responsabilizo, pero en términos sindicales los sobrecargos de Aeromar siempre se han sentido menos, como gremio; tal vez por ser poquitos (comparados en su momento con CMA y AVSA), o tal vez por su “reciente” afiliación.

Pero eso no tendría que ser motivo de apocamiento. Recuerdo perfectamente cuando Alejandra Barrales logró quitarle a la CTM el contrato de las sobrecargos de Aeromar. Imposible olvidar que en esos ayeres, la planta estaba compuesta por puras mujeres, y todas ellas tenía un denominador común: su espíritu combativo.

Solo olvidando que se luchó por tener a los sobrecargos de Aeromar dentro de ASSA se explica la situación actual. No entiendo por qué la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, no está velando por sus agremiados, ni desde hace años que la empresa dejó de cumplir con sus obligaciones patronales, ni ahora, en uno de los momentos más álgidos para cualquier gremio: durante este movimiento de huelga. Desde que se estalló, ni los trabajadores, mucho menos el público general hemos escuchado una palabra pronunciada por ASSA sobre el tema.

Les pregunté si ya les habían dado dinero del fondo de resistencia para mantener el movimiento de huelga, y la respuesta que recibí es que ese tema no lo han tocado. Les expliqué a los sobrecargos que cuando emplazaron a huelga, también votaron por afectar el fondo de resistencia del sindicato, que se usa cuando se estalla una huelga.

Lo que me comentaron es que desde ASSA les dijeron que hubo una reforma [?] a la Ley Federal del Trabajo, y que sólo tenían que estar 72 horas haciendo guardia. Esto es una falacia. El proceso de huelga dentro de la Ley Federal del Trabajo, Título Octavo – Huelgas, que abarca desde el artículo 440 hasta el 471, no contempla nada que sustente que solo se hacen guardias las primeras 72 horas.

Eso es una interpretación errónea, perversa y tendenciosa de lo dispuesto por el artículo 929 de la ley laboral. Sí, fue modificado con la reforma de 2019, pero en lo referente a la declaración de existencia o inexistencia de la huelga. 

Sí, tanto trabajadores como empresa tienen 72 horas para pedir que la autoridad declare legal o ilegal una huelga, pero pero eso nada tiene que ver con las guardias que, sin excusa ni pretexto, se deben montar para cuidar las instalaciones de la empresa. ¿Para qué? Para asegurar que los bienes no sean hurtados, destruidos o dilapidados, porque de ahí se van a cobrar los trabajadores.

Eso no es todo; como lo escribí en mi columna de SDP Noticias, no sé si exista un acuerdo entre Ricardo Del Valle, el anterior Secretario General y Aeroméxico, pero se vuelve irrelevante ante el hecho perfectamente comprobable de que Aeroméxico fue la única aerolínea que levantó la mano públicamente ante la solicitud (en una mañanera) de “acomodar” a los trabajadores de Aeromar.

Sin embargo, la realidad es muy diferente: lo que se hizo fue formar a los sobrecargos de Aeromar como si viniesen de la calle, no como agremiados a la ASSA que son; les habían prometido la entrada directa a Aeroméxico, esto es, entrar directamente al adiestramiento inicial y no fue así.

Tampoco podemos soslayar el hecho de que el anterior Secretario no entregó nada a la actual Secretaria General, pero eso no debería ser razón suficiente para quedarse cruzados de brazos; justamente por eso la renovación de representantes sindicales es “escalonada”, para evitar este tipo de conflictos; además de la existencia de más representantes, debe de existir un acta para saber sin lugar a dudas los términos de la promesa o compromiso hecho con los sobrecargos de Aeromar.

Me parece enfadoso estar explicando esto, como si el Sindicato de Sobrecargos se hubiera formado ayer. 

Suponiendo que así fuera, que hace 24 horas cayó un meteorito en Patricio Sanz 751, Col del Valle Centro, Benito Juárez, y que es imposible saber si el compromiso existió; ASSA no lo necesita, tenemos enfrente a los compañeros agremiados haciendo una petición clara, concisa, lógica y además respetuosa: acomodarlos; ¿dónde? en Aeroméxico; ¿por qué?, muy simple, porque los sobrecargos de la aerolínea del Caballero Águila también son agremiados a la ASSA de México, que es un sindicato que -hasta el momento que escribo estas líneas- detenta cuatro Contratos Colectivos de Trabajo de cuatro aerolíneas, y porque es un sindicato gremial, esto es todos los trabajadores afiliados a la ASSA pertenecemos al mismo gremio: el de sobrecargos.

Esto no lo entiende la actual representación sindical, y no me puedo explicar por qué o para qué les envió -vía WhatsApp- una convocatoria para aplicar a otra aerolínea. ¿Esa es la ayuda? Mandarlos a buscar trabajo a una empresa cuya contratación colectiva está en manos de otro sindicato, es un total, completo y redondo contrasentido. 

Los compañeros de Aeromar acuden a ASSA como agremiados, no como si le preguntaran a una vecina si no sabe de alguien que ande buscando empleados. ¡Ver para creer!, una Secretaria General de ASSA invitando a sus agremiados a abandonar el sindicato. El Artículo 13, fracción II de nuestro estatuto en vigor dice claramente que uno pierde la calidad de agremiado si ingresa a otro sindicato, sin permiso por escrito del Comité Ejecutivo.

Por más vueltas que le doy, sigo sin entender ¿qué parte de la palabra agremiados no les ha quedado lo suficientemente clara? Parece que a la actual representación “le urge” deshacerse de estos agremiados. Sí, más claro ni el agua, sabemos que en los hechos solo hay una empresa operando y que las otras tres son unas entelequias, pero más respeto por favor a los agremiados.

La cereza del pastel es el escrito que mandaron tanto al Presidente de la República, como al Secretario de Gobernación y otros Secretarios de Estado. Primero, yo no puedo con los discursos lacrimógenos, donde pobretean a los trabajadores en lugar de exigir el cumplimiento incondicional de sus derechos laborales. Para mí, todo se cae como castillo de naipes, cuando mencionan -y cito textual-:

“Lamentablemente, todavía existen pendientes por  resolver  pues  tenemos  cerca  de  35 compañeros que aún no  han  encontrado  cabida  en  otras  empresas;  es un  grupo  conformado por madres solteras, compañeros y compañeras en la última recta de su vida laboral, con mucho que dar y desde luego padres  y  madres  que aunque viven  en  pareja,  eran  pilar importante  del sustento de sus familias  hasta antes del cierre de operaciones de AEROMAR.

De manera respetuosa solicitamos Su apoyo para lograr que los cerca de 35 compañeros que aún no encuentran un nuevo empleo lo puedan hacer, sabemos que algunos están ligeramente fuera de los estándares que manejan las empresas que pudieran abrirles un espacio laboral, pero también sabemos de la capacidad, experiencia y compromiso de cada uno de ellos, con lo que podemos asegurar que todos y cada uno representan una gran contratación laboral.”

La forma es fondo. No puedo leer a la ligera esta misiva, porque no es la carta de recomendación que doña Hermelinda le manda a don Andrés Manuel, el de la farmacia, o a don Augusto, el de la cantina. ¿Esos son los términos de la Secretaria General de ASSA? lo primero que me llama poderosamente la atención es “que aún no  han  encontrado  cabida  en  otras  empresas”, vamos de nuevo ¿qué empresas?, ¿relacionadas a la aviación?, ¿a otra industria?, porque solamente hay otra empresa cuyo CCT detenta ASSA y esa es Aeroméxico.

¿Tiene caso mandarlos a otras empresas y perder agremiados?, seguimos analizando el texto, “De manera respetuosa solicitamos Su apoyo para lograr que los cerca de 35 compañeros que aún no encuentran un nuevo empleo lo puedan hacer”, ¿quiere decir que la actual Secretaria General es incapaz de negociar el ingreso de 35 sobrecargos?, hasta donde sé, el trabajo le corresponde al sindicato, y debería de ser de su interés, pero hay un porqué a este posicionamiento.

Ada Salazar, y muchos de los sobrecargos de Aeroméxico tienen la idea errónea de que “negociar” es sinónimo de “ceder”; es por eso que ven el caso de los compañeros sobrecargos de Aeromar como un problema al que deben darle pronta sepultura, novaigasiendo que solicitarle a la aerolínea que cumpla sus acuerdos se traduzca en “peticiones empresariales sobre las condiciones laborales de los sobrecargos”.

ASSA actúa como si no tuvieran el sartén por el mango, a diferencia de los pilotos de ASPA, que negociaron su Convenio de Ahorros sin triquiñuelas y juegos sucios. 

Quiero recordarle a la actual administración de ASSA, la larga lista de columnas que escribí sobre el “ilegal” Convenio de Ahorros, plagado de irregularidades, y que con una mano en la cintura -y cinco gramos de voluntad- podrían desconocer y echar abajo; no solo por los famosos “errores de dedo”, aún concediéndoles el beneficio de la duda, hay constancia plena de que quien firmó dicho “Convenio de Ahorros” no contaba con la Toma de Nota vigente expedida por la autoridad laboral. Por lo cual, pierde validez, como si lo hubiera firmado Cristian, el paletero.

Lo dije en innumerables e incontables ocasiones: “Aeroméxico debe tenerles miedo, no al contrario”, y de verdad, se les va la vida buscando las formas de “no pedirle nada” a la empresa, no sea que les “claven” de por vida el Convenio de Ahorros; ese es su pobre razonamiento, perdonen que se los diga.

“Pa’ cabarla de amolar”, dicen en su escrito: “sabemos que algunos están ligeramente fuera de los estándares que manejan las empresas que pudieran abrirles un espacio laboral”  No entiendo qué quieren decir con lo anterior, ¿qué los pobres sobrecargos de Aeromar son “deficientes”?, ¿acaso tienen alguna limitante cognitiva que les impida ejercer la profesión de sobrecargo de aviación?

Porque hasta un día antes de estallar la huelga, ASSA los reconocía como sobrecargos debidamente capacitados, con todas las competencias que exige la tenencia de una licencia que te avala como tal. Si así no fuera, el Sindicato está reconociendo tácitamente que les estuvo cobrando cuota sindical a sobrecargos que “ligeramente” estaban fuera de los estándares que manejan las empresas. Ustedes califiquen la frase; para mí eso se llama: “mentada de madre”.  

Resumiendo, ASSA no alcanza a dimensionar el calado y la envergadura de lo que significa un movimiento de huelga, porque no se está llevando a cabo como debiera, y lo que se vuelve evidente es que está tratando de desembarazarse de los sobrecargos a los que, por una u otra razón, Aeroméxico les cerró las puertas. 

Dicen, y yo lo pongo en tela de duda, que porque “les falta inglés”, o se pasan de la edad enmarcada en el CCT, o reprobaron el examen psicométrico porque resultaron “estresados”, ¿y cómo demonios quieren que estén? si se quedaron sin su fuente de empleo de la noche a la mañana, y quien debe apoyarlos se convierte en su primer detractor.

Dejo al final el peor de los argumentos tolerados por ASSA: porque los investigaron en el Buró de Crédito y son deudores, ¿en serio permiten que la empresa vulnere la privacidad financiera?, nada más les falta copiar el polígrafo de Volaris para tener el cuadro completo ¿y la defensa a ultranza del trabajador, dónde queda?

¡No!, con lo que se firma al calce de las circulares de ASSA no es una frase de adorno, o un pensamiento motivacional (en positivo, como dicen ellos); es un lema, un compromiso, una forma de vida tatuada en piel; las cosas se hacen “Por la Razón y la Justicia Social”. 

Los sobrecargos de Aeromar, así sean uno, dos tres, veinte o treinta cinco, merecen la defensa a ultranza de sus derechos por parte del sindicato, quienes deben velar en todo momento por ello, esa es la razón primigenia de estar sindicalizado.

Ya basta de miedos y tibiezas. No lo comparto, y odio que suceda, pero no tengo manera de contradecirlos cuando los sobrecargos de Aeromar concluyen: “de haber sabido mejor voto por Ricardo, ya estaría volando en Aeroméxico”, ¿triste? por supuesto, porque no hubo peor Secretario General que Del Valle y su secta de focas aplaudidoras; no se confundan, si digo que para él sí era importante mantener a los agremiados, no significa que lo justifique. Tengo muy claro que su proyecto personal era entrar a la política mexicana. Para él nunca importaron las condiciones de sus agremiados, eran votos potenciales y ya.

Que quede bien claro, así como muchos otros los sobrecargos de Aeromar votaron por un cambio, por alguien que los escuchase y los tomara en cuenta, no por alguien que actúe a sus espaldas, como en el escrito dirigido a las autoridades de este país, pues quedaron en que les iban a mostrar qué iban a enviar para evitar “ambigüedades”, y más que eso, yo encuentro una profunda falta de empatía. 

Soy y siempre seré sindicalista, en donde lo único que debe importar es la clase obrera y el patrón que se joda. No es locura ni intolerancia, es plena determinación y total convencimiento de que, sin la clase obrera, el patrón no es nada. No se trata nada mas de “que se chingue”… se trata de que ganemos todos.

 P.D. Sabemos que no son el único grupo de trabajadores perjudicados con el cese de operaciones de Aeromar. 


Ximena Garmendia
8 de abril de 2023

 

02 abril 2023

Asamblea en ASSA

 

Asamblea en ASSA

Si me acusan de necia, en mi defensa diré que más bien soy persistente. Me gusta ser una persona que se mantiene firme y constante con una forma de pensar y actuar, aunque eso me haga parecer necia, porque como dijo Séneca hace cientos de años: “prefiero ser un necio que habla, a ser un estúpido que calla”.



Hace más de 10 años que ASSA no celebraba una Asamblea General Extraordinaria exclusiva para los trabajadores de Click y de Mexicana de Aviación. La última celebrada fue en el Sindicato de Tranviarios, y con un contexto diferente, pero muy importante. Un contexto que no puede ignorarse ni pasar de largo.

Es necesario conocer la historia y sobre todo las circunstancias en que se suscitaron los hechos. Si no partimos de ahí, nos ahogaremos en el mar del desconocimiento y la ignorancia. Por supuesto que no le voy a pedir a la actual Secretaria General que se sepa “al dedillo” toda la línea del tiempo del caso “Mexicana de Aviación” y sus filiales; pero sí es una exigencia para una Claudia Quijas, no solo por los diferentes cargos que inexplicablemente detenta hoy por hoy, sino porque está por cumplir 12 años viviendo (léase “mamando”) del presupuesto sindical.

En este blog está perfectamente documentada toda la historia. Y puedo decir sin temor alguno a equivocarme, que Claudia Quijas quiere verles la cara de estúpidos tanto a los sobrecargos, como a la nueva representación sindical. Chéquenlo Ustedes mismos.



Empecemos con el Fideicomiso del MRO. En las diapositivas proyectadas en la asamblea pasada, “informa” que se creó en junio de 2014, pero aquí las fechas ¡vaya qué importan!, y dicho fideicomiso se formó el día 3 de abril del 2014, esto es, un día antes de que la juez Edith Alarcón Meixueiro decretara la quiebra de Mexicana de Aviación, durante el gobierno del entonces Presidente Enrique Peña Nieto. Una auditoría realizada en 2018 a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) nos confirma -y cito textual- :

“Con fecha 3 de abril de 2014 se celebró un contrato de Fideicomiso irrevocable de administración y pago denominado “Fideicomiso Mexicana MRO” (el fideicomiso), identificado bajo el número 2100, en el cual el AICM actúa como fideicomitente en tercer lugar y fideicomisario y por otra parte el Banco INVEX S.A. (invex) en carácter de fiduciario; con la finalidad de transferir al Fiduciario los derechos de cobro que se tiene a favor el AICM sobre Compañía Mexicana MRO S.A. de C.V. para ser aportados como patrimonio del Fideicomiso”.



Al ser cuestionado por la creación de este fideicomiso, Gerardo Ruíz Esparza, quien fuera titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes declaró lo siguiente:

“Los recursos que se encuentran dentro del Fideicomiso para pagar a los trabajadores de Mexicana, no alcanzará para todos”. En efecto, la idea primigenia del fideicomiso era subsanar, aunque fuera un poco, las pírricas liquidaciones que íbamos a recibir después de tres años de tener parada a la compañía aérea. Cuando fue conformado el fideicomiso, los sindicatos manifestaron que sólo cubriría 15% de los pasivos, por lo que le urgían al entonces gobierno de Peña Nieto el rescate de la aerolínea.

Por eso sostengo que la fecha en que se creo el Fideicomiso del MRO no fue casualidad. Ahora, ¿quieren saber cuánto dinero hay en el Fideicomiso del MRO? ¡Yo también quisiera saber!, pues se supone que nos iban a informar del estado que guarda este y el caso de Mexicana, pero lamentablemente no sucedió, ni lo uno, ni lo otro.

Ahora pasemos a otro tema, del que ASSA trata sacudirse su responsabilidad; se trata de la cláusula 74 Bis Contribución Definida. Es evidente que nunca se va a comprender el tema si no se toma en cuenta que en septiembre de 2005, justo dos meses antes de que se celebrara la compra de la aerolínea por parte de Grupo Posadas, se llevó a cabo la revisión salarial (2005), y de manera ilegal se metió a la discusión en la asamblea el punto de la jubilación de aquellos sobrecargos contratados después de 1989.

Antes de dejar la Secretaría General, Alejandra Barrales había ganado la jubilación -a los 30 años de servicio- para hombres y mujeres contratados después de 1989. Luego, Francisco Villarreal en la asamblea de revisión salarial de Mexicana dijo que en aras de hacer “más atractiva” la aerolínea para su compra debíamos dar a cambio la prestación recién ganada. Y así, ante el beneplácito de los antiguos que estaban en la representación sindical, se votó a favor. Tal vez les suenen algunos nombres de esos personajes: Fausto Guerrero, Iván Enríquez, Hugo Castro Lozada y Rafael Cárcamo, entre otros.

De esa manera Villarreal “canjeó” la jubilación de los contratados después de 1989 por un plan de Contribución Definida, que era una especie de “Afore”, en la que, en pocas palabras, el sobrecargo iba a armar su propia jubilación, con sus propias contribuciones y con la parte proporcional que la empresa haría al mismo tiempo. El asunto se vuelve peliagudo por lo siguiente: cuando nos bajaron de vuelo, en aras de que los sobrecargos tuvieran un poco de liquidez, se acordó que aquel sobrecargo que así lo deseara podía “retirar” el dinero que había aportado hasta ese momento (aproximadamente 5 años), el cual estaba depositado en un fideicomiso con cuentas individuales a nombre de cada sobrecargo.

Precisamente yo, como Secretaria de Actas, tomé ese acuerdo de asamblea en abril de 2011. En ese momento, las negociaciones para que PC Capital se convirtiera en “el inversionista” estaban más que avanzadas. Así que se había pactado con Mexicana de Aviación que nos liquidarían a todos los sobrecargos, para después volvernos a recontratar, y en ese momento, la línea aérea nos iba a entregar la parte que habría aportado por concepto de Contribución Definida.

No había incertidumbre, porque cuando los sobrecargos acudieron a recoger sus  aportaciones voluntarias, todos pudieron ver la cantidad que “restaba” de entregar. Aquí el problema surge cuando IXE,  el banco tenedor del los fideicomisos individuales, fue absorbido por Banorte. Durante un tiempo más, de manera presencial o incluso en línea podía verificarse el estado de esas cuentas, pero actualmente nadie sabe, nadie supo qué pasó con el dinero de esas cuentas.

En la Asamblea del jueves pasado, Claudia Quijas fue cuestionada puntualmente y en repetidas ocasiones por diferentes agremiados sobre este particular; sin embargo, ella se retorció como lombriz enjabonada todas las veces que fue necesario para “responder” que es un tema que debe atenderse con la Sindicatura. ¡Falso de toda falsedad!, se trata de un tema derivado del Contrato Colectivo de Trabajo, que ella debería de conocer y manejar, y sobre el que es su obligación informar y rendir cuentas. 

Ada Salazar mencionó en la misma asamblea “todo lo que tiene que ver con el dinero de los sobrecargos es muy delicado”, entonces con esa misma prudencia y diligencia es que exigimos el esclarecimiento del destino de esas cuentas. Porque “suponiendo sin conceder” que fuera un tema de la Sindicatura, ¿dónde están todos los oficios, circulares, memorándums, correos, mensajes de WhatsApp o señales de humo que Claudia Quijas ha enviado en los últimos 11 años pidiendo informes a la Sindicatura?

Y ya que la actual Titular del Centro de Estudios de ASSA habla de la Sindicatura, a todo este desaseo hay que sumar las bajas del Seguro Social aplicadas a varios compañeros de manera caprichosa por parte del síndico, porque es mentira que te dieran de baja por emplearte en un nuevo trabajo, lo hicieron al azar; igual que los pagos del Infonavit, a unos sí los pagó Mexicana y a otros no.

¿Y cómo es que se dieron cuenta algunos compañeros? A mí, Mexicana me dio de baja del IMSS en 2017, a pesar de que entré a laborar a otra empresa en el año 2012, y se me dio de alta con otro patrón. En el caso de los sobrecargos de Aeroméxico, escuchamos en la asamblea el caso de Mirna Murillo quien se enteró que había sido dada de baja, ¡cuando la desvincularon de Aeroméxico!, a pesar de que a NADIE se nos debió haber dado de baja porque seguimos siendo activos.

Y terminamos con la cereza del pastel: no, no es el nombramiento del suplente para el Fideicomiso del MRO, lo que en verdad preocupa, y lo cito textual porque mi cabeza no ha terminado de procesar la palabra, cuando Ada es cuestionada sobre Claudia Quijas responde “ella está en la mejor disposición de entregar toda la información”; desmenucemos, ¿qué significa la palabra disposición? La Real Academia de la Lengua Española (RAE) nos dice lo siguiente:

Del lat. dispositio, -ōnis.

[…]

 f. Desembarazo, soltura en preparar y despachar algo que alguien tiene a su cargo.

[…]

¿Ustedes creen que Claudia tenga la “gentileza” de entregar toda la documentación que tiene? Si su amo y señor San Ricardo Del Valle -quien dicho sea de paso, sigue gozando en Aeroméxico de un “Permiso Especial”, sin sustento en ninguna cláusula de su CCT- no le entregó nada a Ada Salazar, ¿cree que Quijas tendrá la soltura en preparar y despachar estos temas?, ¿Ada está pecando de ingenua?, porque es un hecho, la base no quiere a Claudia, pero la sigue manteniendo ahí.

No Ada, con todo respeto, no te confundas; no es disposición la que debe tener Claudia, es su OBLIGACIÓN y va con mayúsculas porque a lo largo de 11 años -ya casi 12- ha mamado de la ubre de las cuotas sindicales, y sin entregar absolutamente nada, como lo vimos en la pasada asamblea. No es creíble que yo que estoy escribiendo estas líneas sepa más de lo que pasa dentro del Fideicomiso del MRO, que la propia Claudia que asistía a las reuniones. La impericia demostrada en la asamblea pasada solo confirma lo que varias fuentes me llegaron a comentar: “sólo va a comer galletas y a tomar café”.

Lo más escandaloso es que todo este tiempo ocultó que siendo parte del Comité Técnico del Fideicomiso del MRO estuvieron percibiendo más de 40 mil pesos al mes, ella y también Mungarro, el abogado mercantilista que trajo Ramón Barba (el sobrino de Sergio Loza) y que fue votado en una asamblea para llevar el Concurso Mercantil de Mexicana y Click.

Ese abogado, que por sus arduos servicios, de la mano de Ricardo se metía 250 mil  morlacos fresquecitos a su bolsillo (o eso es lo que el anterior secretario informaba en sus circulares de ingresos y egresos), y si no mal recuerdo, creo que se va a llevar al baile a los sobrecargos de Aeroméxico con el tema del CLAIM, ¿o ya se los pagaron, compañeros? La gente solicitó la remoción cuasi inmediata de ellos; después de tantos años, y con pírricos resultados, creo que la petición es válida. Pero la respuesta que recibimos de parte de la Secretaria General fue la menos atinada.

El argumento de que están imposibilitados de quitar a Mungarro es la falacia del siglo. Imaginen, si fuera verdad los sindicatos entonces estarían manejados por sus asesores legales, que son externos al sindicato, no forman parte de él, razón más que suficiente para sacar a Mungarro del Comité Técnico del Fideicomiso del MRO.

Y cierro con el tema: la venta de los bienes y la marca de Mexicana de Aviación.

Ustedes bien saben que hay un pequeñísimo grupo, cuyo vocero es Iván Enríquez, que ha dejado muestras palpables y videograbadas de que no es más torpe porque no se puede. Hasta mis oídos llegó que anda buscando a los activos para que se sumen a su demanda, diciendo que ASSA no les va a conseguir lo que su super abogado sí. Puras mentiras.

Tal vez a él no le convenga acordarse de cómo dejó colgados de la brocha a más de 500 trabajadores activos de Mexicana, de distintas áreas, al pedirles que se fueran a demandar con “su abogado”, cuyo nombre no se puede pronunciar, como si se tratase del personaje de la película Beetlejuice. Pues este vocero, en la pasada asamblea tuvo la suficiente caradura de pedir que ASSA retirara la demanda de tercería que interpusieron el abogado Alcalde y Ricardo Del Valle, una demanda que protege a los activos, que ganamos en 2019 nuestro laudo.

Desde su punto de vista, los activos no tenemos derechos, y solo los jubilados son los que deben cobrar. Este personajazo ya tuvo la desvergüenza de decir que los activos nos conformemos con un pago de 20 mil pesos, pues los sobrecargos de Aeroméxico -que son ex mexicanas- ganan 40 mil pesos al mes.

Un afamado doctor español, Santiago Ramón y Cajal, dijo: “se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento”. Cuando se creo el Fideicomiso del MRO (2014), antes de que algún grupo de trabajadores ganara un laudo, ya se había sentenciado que no había dinero de dónde pagarnos; de hecho esa fue la razón de su creación, “subsanar las liquidaciones, un poco”.

¿De dónde demonios piensa cobrar este grupo? Solo están entorpeciendo la venta, porque además no tienen trabado ningún embargo, ni sobre los bienes, ni sobre la marca. Hablan de que tienen ganada una suspensión definitiva, pero al parecer de poco les ha servido porque si no, no necesitarían hacer todos los malabares sindicales, jurídicos y mediáticos en los que se meten.

Ante la petición del retiro de la demanda de tercería hecha por ASSA de México, Ada fue muy clara, y por supuesto a quienes integran este grupo no les gustó para nada su respuesta: “no va a apoyar a una minoría, si esa minoría está dañando a la mayoría”.

En resumen, no hubo realmente información y sí mucha molestia. Celebro que después de más de una década, el Sindicato nos haya volteado a ver a los agremiados de Mexicana y Click. 

Aplaudo que se pusieran temas en la mesa. Sin embargo, quedó demostrado que los temas son muchos, ríspidos, complejos y muy extensos. Difícilmente se podrán solventar todos. Sin embargo, estoy convencida de que ASSA no debe rehuir a esa responsabilidad. Ya fueron muchos años en los que se ha dedicado solamente a tener a Aeroméxico en su agenda. Que Mexicana no esté volando no quiere decir que sea un tema muerto, y para muestra, todo lo anterior.  

El sindicalista no puede rehusar esa responsabilidad. Y más que necios, hay que ser persistentes.

 

Ximena Garmendia
2 de abril de 2023

26 marzo 2023

La realidad de Mexicana

 

La realidad de Mexicana

“Que es un soplo la vida, que 20 años no es nada”, esta frase queda bien en un tango, pero todavía hay compañeros que creen que “habrá justicia”, para los que 12 años no es nada. Si han tenido la oportunidad de leer la novela “Miau”, de Benito Pérez Galdós, entonces recordará  a uno de los personajes principales: Ramón Villaamil, y tendrán claro que su característica principal es el pesimismo, y que prefiere pensar que sucederá lo peor, para no sufrir una decepción.



Pues exactamente emulando ese personaje, es que yo prefiero plantearme el peor de los escenarios, en lugar de ilusionarme construyendo castillos en el aire, como se llama una canción de Alberto Cortez, también conocida en la bohemia como “la canción del idiota”.

Los hechos nos han demostrado cuál es la realidad: Mexicana de Aviación, junto con sus filiales fue saqueada y nos dejaron en bancarrota. Pretender ignorar esta parte de la historia es un contrasentido banal, pueril y estéril.

En su momento señalé hasta el hartazgo (de alguno de ustedes, no mío) que había que actuar legal, política y mediáticamente contra Grupo Posadas. Hoy por hoy sigo denunciando la publicidad que suben a redes sociales, y jamás me hospedaría en alguno de sus hoteles. Para mí es un principio básico de congruencia, no voy a consumir y dejarle mi dinero (todavía más dinero) a quienes me robaron, así de sencillo.

No ignoro que durante estos 12 años muchos laudos se han ganado; sí, y no sólo el de los sobrecargos jubilados en 2016, sino que también -incluso antes que los sobrecargos jubilados- los trabajadores de confianza ganaron su juicio en 2015, y luego, en 2019 el resto de los trabajadores sindicalizados. Eso no es ningún secreto.

Pero quiero enfatizar que ninguno ha podido cobrarlo. Es más, me atrevo a sentenciar: nunca nadie podrá hacer líquido su laudo. ¿Por qué? Simple y sencillamente porque no hay de dónde hacerlo. ¿Ya les dije que nos robaron y dejaron las arcas vacías? No me gusta, y por supuesto que no puede llamarse “justicia”, pero lo único que nos queda es la marca y algunos bienes, más un fideicomiso que fenece el próximo año.

Así como sé que muchos piensan como yo, entiendo perfectamente que mucha gente no comparta mi punto de vista y esté en desacuerdo. 

Todavía más claro tengo que otro amplio sector de plano ni siquiera lo entiende y están “perdidos” en este laberinto legaloide (sí, lo digo con desprecio) que se ha construido en más de una década de juicios, demandas, amparos, recursos, apelaciones, peritajes, embargos, nombramientos y revocaciones. 

Para mí, como veo las cosas, la única oportunidad real (no ficticia ni imaginaria), es la que nos ofrece el Gobierno Federal, que hoy está frenada por un puñado de compañeros. De verdad, digo y subrayo que son un puñado porque en los hechos no son esos 200 que cacarean, son mucho menos. 

Sean los que sean, van de la mano de un abogado del que sabemos su historia. No, no me estoy metiendo en su vida privada y/o sentimental, esa no me interesa y no cabe en este blog; hablo de su trayectoria laboral, pública y política. Lo aclaro porque luego hay personas que en su afán de defenderlo, se confunden.

Afortunadamente, para ustedes y para mí, leer esta columna es totalmente voluntario.

Ninguno de Ustedes (y lo escribo con mayúscula en señal de respeto) está obligado a estar aquí; y yo ejerzo mi libertad de expresión (y no tienen idea de lo gratificante que es). Yo no escribo estas líneas para agradar a la gente, lo que están leyendo es una reflexión, una opinión personalísima que se basa en la  experiencia adquirida a lo largo de estos años, en los que he ocupado diferentes trincheras: estudiante, trabajadora terrícola, sobrecargo, adjunta, representante sindical, parte de una oficina de comunicación social, bloguera, youtuber, groupie, columnista… eso sí, siempre “professional complainer”.

En ese orden de ideas -y sé que no les va a gustar-, cuando mi sindicato habla de que se debe “legitimar” mi Contrato Colectivo (MXA) porque hay juicios, y que debe hacerse “para que nos liquiden”, tengo que decirles: nunca vamos a conseguir que nos liquiden, porque la única manera real -y lo subrayo- es con la compra de los bienes y la marca por parte del Gobierno Federal, lo demás son puras chaquetas mentales (y disculpen la analogía, me vale gorro).

No nos engañemos, no hay nada. Así que, por mucho que ASSA continuara detentando nuestro contrato, quedaríamos como lo que somos en los hechos: sobrecargos que hacemos bulto en el padrón de agremiados, que somos ocupados de pretexto para que la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación siga siendo “gremial”, y no se reduzca a ser un sindicato de empresa, apreciaría mucho más la honestidad de que me lo planteen así, que por la búsqueda de mi liquidación.

Con todo el respeto que me merecen, en ASSA no han entendido a fondo la complejidad de la situación de los sobrecargos de Mexicana y de Click. Durante todos estos años lo único que se hizo (y porque fueron órdenes del gobierno federal anterior) fue meter sobrecargos de MXA a volar en AMX; jamás se luchó por conseguir nuestras liquidaciones, por conocer el status jurídico de los expedientes, por hacernos llegar la información, por realizar asambleas informativas, por exigir y rendir cuentas de los fideicomisos, nada, absolutamente nada. Desaparecimos de su radar, así de simple, tanto de representantes como del resto de los agremiados.

De verdad, compañeros, ¿creen que casi 13 después pueden conseguir la liquidación que por ley corresponde? ¡Claro que no!, las matemáticas y Pitágoras no mienten, la suma de todos los laudos nos arroja la friolera de 9 mil millones de pesos ¿de dónde piensan que los pueden sacar? Esa cantidad de dinero solo se puede comparar con lo que gastaba diariamente el Gobierno Federal para enfrentar la pandemia en sus momentos más álgidos, pero era para los más de 126 millones de habitantes del país, no para un grupo de 8,500 trabajadores defraudados y poco más de 600 sobrecargos jubilados.

Hoy nos estamos jaloneando una cobija de 816 millones porque no nos alcanza para taparnos. Los que sueñan con que se venda el MRO, les recuerdo que tiene dueño, que aunque lo compró por mil pesos, ahora pide millones de dólares por él ¿acaso los tenemos? ¿Por qué nos peleamos entre nosotros y dejamos que los responsables se sigan pudriendo en dinero?

Es verdad cuando les digo que en este país la justicia es solo para la gente que tiene los recursos económicos para llegar a ella, ¿creen que a simples trabajadores sin lana nos van a dar justicia?, ¿en serio?, ¿han volteado a ver otros casos?, ¿los han estudiado?

Porque yo sí, y en todos los relacionados al mundo aeronáutico, los trabajadores han quedando “chiflando en la loma”; triste pero cierto. No hay dinero para liquidarnos, y si se cae la venta de Mexicana, creo que ya podemos darle santa sepultura. Sí, veremos que “de oficio” se pueden seguir tramitando todos y cada uno de los juicios, durante los próximos 10 o 20 años, pero nunca vamos a ver nuestras liquidaciones. Pongo mis manos al fuego.

Ese panorama es sin contar con los oscuros intereses que existen alrededor de que no se venda la marca Mexicana; hay gente que está pagando mucho dinero para esto. ¿Por temas aeronáuticos? ¡Para nada! Hay un sector que no quiere que el Presidente, en una mañanera se de vuelo anunciando “El regreso de Mexicana de Aviación, aerolínea que trataron de matar los neoliberales”. Aunque sabemos que no es así, sería un golpe muy fácil de capitalizar y convertir en votos, pues suena muy bonito para el imaginario colectivo.

Compañeros: yo no les hablo ni dulce, ni bonito, mucho menos pretendo “caerles bien” o “ganar fama”; simplemente digo lo que observo y doy mi opinión, me gusta hacerlo por escrito, para en unos años salir a decirles con los pelos de la burra en la mano “se los dije”.

No me equivoqué un ápice con Ricardo, documenté absolutamente todo, desde los “punta de lanza” entre los que por cierto iba Claudia Quijas, hasta la entrada del Contrato B, votado por ex MXA´s a cambio de la promesa de “regresar alas” a los sobrecargos desempleados. 

A los Contrato A de AMX les dije: “ahorren, ahorren, ahorren”, porque ya sabía que la empresa iba a ir por sus prestaciones y por bajarles sus ingresos lo más que se pudiera. Y recuerdo perfectamente que muchos de ustedes me tiraron “de a loca”, justo como lo hacen hoy. Yo ni gano ni pierdo, solo les advierto cual es el futuro que veo que se viene.

Por último, compañeros de ASSA, no es por joderlos ni mucho menos incordiarlos, pero ¿por qué no mejor trabajan en jalarse los contratos que tiene el STIA? Son tres: Aeroméxico Connect, VivaAerobus y Volaris, son contratos vivos que le alegrarían mucho la existencia a sus sobrecargos. Yo me limito a guardar estas líneas. La historia me juzgará.

 

Ximena Garmendia
26 de marzo de 2023

 

 

 

 

19 marzo 2023

Sindicalismo moderno

Sindicalismo moderno

Hace unos días en redes sociales estaba discutiendo con otro usuario sobre el sindicalismo. Visto de manera ramplona y sin un mayor análisis, en México pareciera que todos los sindicatos son charros y que son un cáncer para nuestra sociedad.


Pero ¿qué tan cierta es esa premisa? Sin verdadero análisis de por medio, por supuesto que llegaremos a la conclusión de que los sindicatos son un tumor maligno que impide el crecimiento de las empresas, pero ¿es esto cierto? ¡Por supuesto que no!, ese es el discurso que la gran mayoría de los empresarios, principales antagonistas de los sindicatos, buscan que permee entre la clase trabajadora.

Les platico: cuando entré a la carrera de Historia en la UNAM, una de las primeras materias que me tocó estudiar fue la de “Materialismo histórico”. A grandes rasgos, es un marco conceptual marxista para concebir la historia; sí, son teorías realizadas por Engels y Marx, en las que se ven, a través de las revoluciones políticas y sociales, los cambios en los medios de producción, los dueños y la fuerza laboral, para vislumbrar claramente la existencia de una lucha de clases.



Algo de lo que sus académicos de la UNAM suelen ufanarse, es de que sus estudiantes adquieren “conciencia de clase”. Más allá de que el término es marxista, significa tener conciencia de la explotación que la burguesía ejerce contra el proletariado. Estoy apretando mucho los conceptos, pero quiero llegar al origen del sindicalismo.

Sé que a muchos, todo lo anterior, les ha de sonar y oler a “comunismo”, ese gran villano creado con la intención de que su contraparte sea el héroe de la película: el capitalismo rampante, y los dueños de los medios de producción.

Lo que más odian los grandes empresarios y oligarcas es ver a un grupo de trabajadores exigiendo sus derechos. En la actualidad vivimos una especie de neo-feudalismo, en donde el gran terrateniente tiene a siervos trabajando para él de sol a sol y dando las gracias por el wifi gratis.

Analicen a profundidad sus condiciones laborales, y verán el grave retroceso que hemos vivido; vayamos a la industria aeronáutica, donde antes se podía “hacer carrera” y vivir dignamente, pues era sabido que se pagaba bien. Hoy ya no es así; cada vez las condiciones de los trabajadores de todas las áreas son más que deplorables.

Esa es la razón por la que se requieren sindicatos fuertes, democráticos y transparentes, que en todo momento ejerzan una férrea defensa de los derechos de sus agremiados.

Uno de los países que tiene el mayor Estado de Bienestar, es Islandia y no es de sorprender que el 92% de sus trabajadores estén agremiados. Sus sindicatos garantizan, según la página de su gobierno:

  • ·         Los salarios deben estar de acuerdo con los convenios colectivos de salarios.
  • ·    La jornada laboral no podrá ser superior a la permitida por la ley y los convenios colectivos.
  • ·       Las diferentes formas de vacaciones pagadas también deben estar de acuerdo con la ley y los convenios colectivos.
  • ·        Los salarios deben pagarse durante la licencia por enfermedad o lesión y un empleado debe recibir un comprobante de pago cuando se pagan los salarios.
  • ·      Los empleadores están obligados a pagar impuestos sobre todos los salarios y deben pagar los porcentajes correspondientes a los fondos de pensiones y sindicatos de trabajadores correspondientes.
  • ·   Los beneficios de desempleo y otros apoyos financieros están disponibles y los trabajadores pueden solicitar compensación y pensión de rehabilitación después de una enfermedad o accidente.

¿Cuál es el secreto que esconden? No es tan difícil adivinar, los sindicatos nórdicos siguen siendo fieles a su esencia, es decir son agrupaciones de trabajadores que ven la organización como lo que es: una asociación de personas en el que todos tienen el mismo peso e importancia. Y una de las mayores claves de su éxito es que los representantes se dedican a verificar que las condiciones laborales de sus representados sean acatados por las empresas con las que se tiene contratación.

Son un ejemplo vivo y mucho más dinámico, que contrasta con nuestro anquilosado sindicalismo mexicano, que ha convertido la defensa de los trabajadores en un proyecto político personal, en el que más gente agremiada, es sinónimo de más carne de cañón que servirá para la negociación de prerrogativas personales del líder.

Es por ello que nos urge tener claro cuál es el sindicalismo que se debe buscar, o al que debemos aspirar como trabajadores, como sindicalizados, como ciudadano, como país. Necesitamos un sindicalismo en el que los agremiados sean tomados en cuenta para todas y cada una de las decisiones; debemos entender que el Comité Ejecutivo tiene únicamente la función de “ejecutar” lo que le dictamine el máximo órgano de un sindicato: la Asamblea.

Y en el caso de mi sindicato, ASSA de México, es evidente que después de tantos años de manejarse como una extensión de Aeroméxico, ahora vive una terrible confusión de lo que debe ser un sindicato moderno. Las elecciones pasadas no pueden, ni deben tomarse como un “quítate tú para que me quede yo”. De nada sirve la alternancia si no se va a buscar la transformación de raíz.

En los personal, tengo grandes hitos que se vuelven quejas o inconformidades con la autodenominada Cuarta Transformación.  Una de ellas es la simulación en la impartición de justicia por parte de las autoridades jurisdiccionales del país; otra es  la “defensa” que de dientes para afuera hace la Secretaria Luisa María Alcalde de los derechos laborales.

Y es que estamos a 45 días de que concluya el tiempo para la legitimación de contratos; y podemos decir por todo lo alto que con solo el 10% de los contratos legitimados, estamos ante un fracaso estrepitoso de la aplicación de la reforma laboral de 2019. Pero que en los hechos -y esto debería alarmarnos- no habrá ninguna consecuencia. Es el mejor ejemplo de que “todo cambia, para no cambiar”.

¿Ese es el sindicalismo que nos merecemos? ¿Estamos acaso condenados a la mediocridad? Yo creo que no. Y pongo de ejemplo, a pesar de todos los defectos que pueda tener y las claras diferencias que tengo con ellos, al sindicato de Pilotos (ASPA). Ellos han encontrado y defendido la democracia sindical, la transparencia y la rendición de cuentas; si alguno de ustedes tiene un amigo piloto, pídanle que les muestren la página oficial del sindicato, y verán que “todo” lo pueden consultar: estados de cuenta en su Caja de Ahorro y Préstamos, circulares y boletines; ellos saben exactamente a dónde y como se aplican sus cuotas sindicales, con solo un click, desde su computadora o teléfono inteligente.

Los trabajadores “venden” su fuerza laboral, y no es cosa menor; sin ella, los dueños de los medios de producción (los empresarios) no podrían generar las grandes ganancias, que se transforman en fortunas, a costillas de todos ustedes. En el momento que se den cuenta y se convenzan de lo que valen, en realidad podremos llegar a la revolución del proletariado. La información es poder, y un trabajador que la busca, difícilmente podrá ser “apantallado” con el coco del comunismo, ni caerá en la trampa de que un Mesías llegará a redimirlo.

 

Ximena Garmendia
19 de marzo de 2023