09 agosto 2026

Hablemos de las mentes colonizadas en la aviación

 

Hablemos de las mentes colonizadas en la aviación

Es importante tocar estos temas, con la finalidad de ampliar nuestra visión del mundo. Porque durante muchos años nos hemos “comido con patatas” la narrativa que nos plantea que el “american way of life” es algo que tenemos que alcanzar en esta vida para tener éxito.





Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se instauró una propaganda muy edulcorada -pero peligrosa- de que todos debíamos aspirar al “sueño norteamericano”; ya saben, una imagen donde no pueden faltar la casa propia, los hijos, el auto y los perritos, pues son la escena idílica en cualquier suburbio norteamericano, o ya tropicalizado, en cualquier colonia “clase mediera” de México.

Un gran libro que nos retrata justamente esa época es “Las batallas en el desierto” (1980) de José Emilio Pacheco, y si de plano les da flojera leer el libro, pueden buscar su versión cinematográfica llamada “Mariana, Mariana” (1987), dirigida por Alberto Isaac, cuya adaptación del guion fue realizada nada más que por Vicente Leñero.

La mención es necesaria para darnos cuenta de que, como sociedad, hemos estado orbitando por décadas alrededor de la cultura gringa. Nadie es inmune a ella, pero para mí es importante desmitificar la aviación que tienen en Estados Unidos y nuestra aviación.

Cuando entré a volar, por allá de 1998, veía a los sobrecargos de otras aerolíneas con curiosidad, y con especial interés a empresas extranjeras, y siempre me cuestioné si ellos estaban mejor que nosotros. Ya saben, condiciones laborales, pagos y prestaciones, porque no voy a negarlo, los seres humanos tenemos un terrible afán por andarnos comparando todo el tiempo.

Mi curiosidad fue respondida cuando en 2007 Mexicana de Aviación nos demandó a los sobrecargos por un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica, y parte de la argumentación de la empresa era decir que nuestro contrato estaba “por encima” del promedio de sobrecargos, no solo en el país, sino también a nivel mundial.

¿De verdad esperaban que me comprase ese cuento? Si todas las revisiones siempre nos sentíamos pobres y explotados. Y es que los mexicanos tenemos una condición innata, que puede llegar a ser un problema: el aspiracionismo como forma de vida. En la aviación es muy fácil creer que el nivel socio-económico de un sobrecargo está muy por encima del resto del “godinato”. Y es que “el viajar” da una falsa sensación de “riqueza” y por eso muchos sobrecargos se pierden en su burbuja.

A dicho sector le cuesta darse cuenta que somos obreros de la aviación, y decirles que no son clase media, los puede trastornar un poquito. Yo sostengo que esto es gracias a la colonización en la que se vive permanentemente, pues se tiene la idea que los tripulantes gringos ganan más que nosotros y como viven en un país de primer mundo, sus prestaciones y condiciones laborales son superiores a las que tenemos los auxiliares de cabina mexicanos.

¡Nada más falso!, pues de entrada las condiciones laborales de los tripulantes de cabina gringos, por regla general, están por los suelos. Por supuesto que habrá excepciones, pero a la gran mayoría solamente les pagan las horas de vuelo.

En Estados Unidos las horas de servicio no existen. El tiempo que transcurre desde que llegas a firmar tu servicio hasta que le quitan los calzos al avión, es gratis, porque no se te paga, y en caso de demorarse un vuelo, tampoco te pagan un carajo; las aerolíneas solo pagan lo que vuelas.

El país más poderoso del mundo, con la aviación más grande, tiene a los peores empleadores; son unos explotadores, pichicatos y mercenarios, y si te despiden te vas con una mano adelante y una atrás, porque las liquidaciones no existen. ¿Y jubilarse?, en lo absoluto, por eso hay tripulaciones con muchos años, porque si no trabajan, literalmente no comen.

Ser tripulante de cabina, en alguna aerolínea norteamericana, devela la peor cara del capitalismo rapaz. Justamente por este motivo, dentro de los alegatos de Mexicana en nuestra contra, dijo que incluso en Estados Unidos los sobrecargos ganaban “menos” que nosotros los mexicanos, y que por tal motivo la aerolínea corría el riesgo de quebrar.

Años después, y desafortunadamente demasiado tarde, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó muy claro: los salarios y prestaciones de los sobrecargos no ponían en riesgo alguno la salud financiera de la aerolínea. En buen español, nuestros salarios jamás iban a hacer que Mexicana tronase.

Antes de la resolución, Mexicana se defendió, y no solamente utilizó el ejemplo de los salarios y prestaciones de los sobrecargos gringos, sino que también puso de ejemplo a las bajo costeras, llegando al extremo de comparar nuestras condiciones con las de los sobrecargos de Interjet.

Esto lo traigo a colación, porque me resulta falaz el argumento de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), en el sentido de rechazar (léase “satanizar”) la intención de Viva y Volaris de crear una empresa controladora. Seamos claros y usemos los términos correctos, no es una fusión porque cada línea aérea seguiría operando de forma independiente.

Pero dicen los pilotos agremiados que si se le da luz verde a la creación de una controladora, las condiciones laborales de los pilotos de ASPA, se ven… amenazadas.

Difiero de esa conclusión, porque de entrada tanto los pilotos de Viva como los de Volaris, ya están afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Industria Aeronáutica, Similares y Conexos de la República Mexicana con (STIA), que sabemos muy bien es el negocio de la familia Romo desde hace muchísimos años. Así es que en caso de concretar la formación de la controladora, en realidad eso no cambia en lo absoluto los contratos celebrados con dicho sindicato, porque cada línea aérea va a funcionar -repito-, de forma independiente.

En 28 años, he visto desde varios ángulos el uso del poder y del pragmatismo. Me ha tocado ver directamente diferentes formas de hacer política y diplomacia, más basadas en factores prácticos, reales y materiales, en lugar de ideologías, éticas o morales; le llaman “realpolitik”, y debo decirlo: no me espanta, pero no por eso voy a pecar de inocente, ni tampoco voy a ser indolente.

En ese sentido, voy a decir que lo que yo veo que está haciendo ASPA es precisamente utilizar el mismo discurso que en su momento usó la administración de Mexicana de Aviación, cuando nos demandó a los sobrecargos por “caros”. Lo que ASPA señala es que si se permite crear una controladora con dos contratos colectivos (Viva y Volaris), en manos de un sindicato conocido por ser pro empresa (STIA), resultaría muy “atractivo” para Aeroméxico que busque abaratar los costos de los pilotos que prestan sus servicios para esta línea aérea, ya sean la troncal o la alimentadora.

Por eso han pedido que se intervenga y no se permita la creación de esta controladora, porque ellos asumen que existe un riesgo de que Aeroméxico les pida bajarse el salario y las prestaciones; según ellos, al ser el 60% de pilotos trabajando bajo una misma controladora, sus condiciones laborales serían las que dictasen las relaciones obrero-patronales.

Voy a decirlo con todas sus letras, y no espero que les guste mi opinión: ese argumento me parece una reverenda estupidez, creer que mis condiciones laborales están amenazadas por el STIA es tener muy poca fe en ASPA, o de plano que no saben vender su experiencia y talento con Aeroméxico.

Soy consciente de que muchos de los que vuelan en Viva y Volaris fueron pilotos de Mexicana, y merecen todo mi respeto; mi comentario es sin demeritar a ningún piloto aviador. Pero desde mi particular punto de vista ASPA se está equivocando garrafalmente, y la estrategia no debería ser solicitarle al gobierno que intervenga para impedir la formación de una empresa controladora. Con quien tendría que estar debatiendo los alcances, pros y contras es con la familia Romo, del STIA.

Así, “a calzón quitado” y dando la cara, con la firme intención de jalarse los Contratos Colectivos de Viva y Volaris, y haciendo públicas y de conocimiento de las autoridades laborales, la pretensión de que sea ASPA, un sindicato gremial que detente los CCT de los pilotos de ambas empresas. No es juego sucio, es algo que hoy es posible en términos de la ley laboral vigente.

Pero no, están optando por un camino más cómodo, tratando de impedir una controladora, que en estricto sentido no les afecta en nada. Y va de nuevo y hasta que les quede claro, ¡no!, no es una fusión de aerolíneas, es la unión de dos compañías aéreas, como las que existen a nivel mundial, por ejemplo KLM y Air France o IAG la cual tiene Iberia, British Airways y Vueling, que es de bajo costo.

Entiendo que sea mucho más atractivo jugar, cuando uno es dueño de todas las canicas, o que las posibilidades de ganar aumentan si antes de empezar la partida, puedo acomodar las piezas a mi favor. Pero este tablero es mucho más grande, y no juegan solo los compatriotas, sino literalmente “todo el mundo”.

Con todo y las deficiencias que pueda tener, México es, por mucho, superior en cuanto a leyes laborales; en Estados Unidos no tienes derecho a una indemnización, ni liquidación; cuando te despiden, agarras tus chivitas y te vas. Podremos ser tercermundistas pero en muchas cosas, en este caso el ámbito laboral, la protección a los trabajadores es superior.

Sabiendo esto, quiero insistir en dos cosas: por favor no crean que los trabajadores gringos de la industria aérea “están mejor”, y tampoco crean que si se da luz verde a una controladora, corren peligro las condiciones laborales de los pilotos de Grupo Aeroméxico. Es absurdo pensar que dicha controladora “le abriría los ojos” al Caballero Águila, y se daría cuenta de que sus pilotos son “muy caros”; ¡por favor!, ¿a una aerolínea que lleva 92 años volando?

La discusión no se constriñe a los salarios de pilotos. Se trata de modelo de aviación, de experiencia y de logros conquistados a través de los años. Si de lo que se trata es de “ponerse la camiseta” por la empresa, recordemos que en 2010 ASPA ya se ocupó de abaratar su propio CCT, cuando aceptó firmar su Contrato B, entonces ¿de qué se espantan?

Estoy convencida de que el “capitalismo rapaz” triunfa cuando la ganancia financiera pasa por encima de los derechos laborales, y cuando es el mismo trabajador quien le “hace la chamba” al capital, pensando que así garantiza su futuro. Antes de oponerse furibundamente a que Volaris y Viva consoliden una controladora, valdría la pena explorar la posibilidad de que todos los pilotos unieran fuerzas, talento e intereses.

Como se los he dicho a los sobrecargos: aquí los únicos responsables de su destino son ustedes, tomando decisiones en sus asambleas, y sin culpar a medio mundo si no fue la opción correcta. Y por favor, descolonicen sus mentes; obtendrán más si asumen que no son clase media, sino clase trabajadora.

Ximena Garmendia
9 de agosto de 2026

26 julio 2026

Las mujeres escalan cargos de poder


Las mujeres escalan cargos de poder

Hablemos del más reciente nombramiento hecho por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). No es cosa menor, pues se trata del cargo más alto dentro de esta institución.

Saadia Zahidi, como Directora General de la IATA, a partir de noviembre de este año


Aprovecho para referirme al desempeño de las mujeres dentro de la industria aérea, quienes histórica y lamentablemente han sido segregadas e ignoradas. México no se escapa a la tendencia, y en nuestro país la presencia de mujeres en cargos de poder representa un porcentaje muy pequeño, apenas un 5%, mientras que las mujeres en puestos como tripulantes de cabina y tráfico es superior al 60%.

Nada más como dato cultural y para que lo tengan en cuenta, durante el primer trimestre de 2026 la Secretaría de Economía registró que existen 6 mil 500 mujeres como sobrecargos o tripulantes de cabina, y que en total son 10, 700 personas quienes se desempeñan como auxiliares de vuelo.

Hagamos rápidamente la cuenta, tenemos a 4 mil 200 hombres quienes trabajan como sobrecargos de aviación. Una profesión que en nuestro país a diferencia por ejemplo de los Estados Unidos, no nació con una mujer enfermera, sino con un hombre: Salvador “Farina” Hernández.

Por ello es un hito que la nueva Directora General de la IATA sea una mujer joven; sobre todo en medio de ola de conservadurismo recalcitrante que toma la falsa narrativa de que “lo correcto” en estos momentos es ser una “esposa tradicional”. Además de insultante, de manera inaudita se cuestiona si debemos seguir votando en las elecciones, apuntalando la idea del “voto familiar”.

La aviación no es un ente aislado, sino que se mueve con todas las variantes con las que el mundo sigue girando, por eso, que en estos momentos se encumbre a una mujer al frente de una asociación tan importante a nivel mundial no es para nada un dato menor.

Al contrario, esto abre la puerta para la discusión acerca del gran reto que tenemos, sobre todo las mujeres, de impulsar las carreras de las compañeras, y que no se queden solamente en los empleos “tradicionales”, sino que también puedan expandirse a otras áreas de la aviación.

Esa labor nos corresponde a todas, y decirlo con todas sus letras: si volar es su pasión, que no se conformen quedándose como sobrecargos, sino que pueden volar una aeronave si les apetece, o que pueden atreverse a meterle mano a un motor, si la mecánica es lo que les apasiona; incluso, impulsar a todas aquellas mujeres a cargos de poder, porque han demostrado que cuentan con las herramientas para desempeñar ese tipo de puestos.

Es momento de que las jóvenes que aman este mundo vean que es una industria apasionante y que dentro de ella se puede crecer profesionalmente. No es una lucha sencilla, para ganarla se requiere la ayuda de las empresas de aviación, de las autoridades correspondientes, y de todo el entorno. Dejar que las mujeres lleguen a cargos de poder, no es por mera “ideología de género”, sino porque las mujeres tenemos la capacidad necesaria.

Hoy más que nunca el tema debe estar en palestra, ante los embates de la ideología de la ultra derecha, que busca quitarnos derechos a las mujeres. Hoy como nunca debemos apoyarnos entre todas.

Por eso, desde este espacio felicitamos “enjundiosamente” el nombramiento de Saadia Zahidi, como Directora General de la IATA. Una mujer economista de origen pakistaní y suizo, que a sus 46 años de edad se convierte en la primera mujer en ocupar el cargo más alto en la IATA desde su fundación, en 1945.

 

Ximena Garmendia
26 de julio de 2026

19 julio 2026

El legado de Mexicana

 

El legado de Mexicana

El domingo pasado Mexicana de Aviación cumplió 105 años y para no perder la costumbre, hubo voces que se quejaron amargamente. Para mí, la memoria histórica lo es “todo”, y no es gratuito; en mi historia personal éramos siete hermanos, y ahora sólo quedamos tres, a los demás me los arrebató el Alzheimer juvenil, por eso para mí es fundamental no perder la memoria porque es Historia (así con mayúscula), y los seres humanos hacemos la nuestra propia, siempre influidos por el pasado, parafraseando a Marx.



Por eso no me puede pasar de noche el aniversario de Mexicana de Aviación, fundada en 1921 como “Compañía Mexicana de Transportación Aérea” (CMTA), teniendo como primer pasajero a Humberto Jiménez, que era el pagador de la “Compañía Mexicana de Petróleo El Águila”, y así la ruta a Tampico, con escala en Tuxpan, se convirtió en la cuna de la aviación comercial.

En 1924 cambió de nombre a Compañía Mexicana de Aviación, tal y como todos la conocimos hasta su forzosa bajada de vuelo en 2010. Mexicana fue la primera línea aérea comercial de carga, y después comenzó a transportar pasajeros, hasta que en 1928 comenzó con la aventura de transportar correo.

Imaginen a qué grado tuvo importancia Mexicana que en la actualidad las concesiones que se otorgan a particulares para la explotación de una línea aérea todas comienzan con las mismas palabras, “Concesión para prestar el servicio público de transporte aéreo nacional regular de pasajeros, carga y correo”.

Por eso jamás debemos de olvidar su historia. Veo a mucha gente enfadada porque la nueva aerolínea hace uso del nombre, pero se les olvida que los trabajadores aceptamos vender la marca comercial, y que se nos pagó por ese motivo.

Más allá de eso, el coraje que se les nota a muchos kilómetros a la redonda, es porque consideran que la nueva Mexicana no es la antigua, ¡y claro que no lo es!, es otra empresa completamente distinta.

De hecho no tiene ningún nexo con los ex trabajadores de Compañía Mexicana de Aviación (CMA), pues la Aerolínea del Estado Mexicano (AEM) solamente usufructa la marca comercial, sin embargo, sí continúa con el legado de la antigua.

No me lo cuentan, yo he podido comprobar que a muchos pasajeros les causa emoción volver a ver el nombre de Mexicana, y ahora que me han invitado a vuelos inaugurales de rutas de la nueva Mexicana, veo a la gente hablar con mucha nostalgia, recordando la primera vez que volaron con CMA, y manifiestan que les encanta poder hacerlo de nuevo.

Para los pasajeros, es como si la línea aérea hubiera entrado en una pausa y luego regresado; a ellos no les importa si es la antigua o la nueva, para ellos es volver a volar en Mexicana, y al final eso es algo valioso: no perder esta maravillosa marca por la que la gente siente apego.

Que la gente establezca lazos con una marca, es una de las cosas más difíciles de posicionar, podrás tener todo un departamento de publicidad detrás que te respalde, pero si la gente no la “siente cercana”, no se relacionará con ella, por eso es importantísimo lo que ha logrado la nueva aerolínea del gobierno.

Primero porque consiguió que no se olvide el nombre de Mexicana, y evitó que el nombre engrosara la enorme lista de líneas aéreas que habitan el cementerio. Y aunque es una empresa completamente distinta, sí les puedo asegurar que conserva por completo todo el espíritu de la antigua; se nota que nos estudiaron a la perfección.

Hoy por hoy es una línea aérea de modelo de bajo costo, esto es, el servicio a bordo se vende, no es gratis como en la antigua, cuyo modelo era tradicional; sin embargo la atención de los sobrecargos se lleva un sobresaliente.

Y lo digo con toda sinceridad, siempre que me subo a un avión examino absolutamente todo, desde cómo reciben al pasajero, cómo dan sus anuncios de seguridad y cómo ofrecen su servicio a bordo.

Tengo que decirlo, lo hacen de una forma magnífica, de entrada, cuidan a la perfección su imagen, lo cual me parece fundamental, van perfectamente uniformados, las mujeres muy bien peinadas y maquilladas, y traen una buena disposición permanente.

La forma de acercarse para ofrecer el servicio siempre es con una sonrisa, son muy amables y profesionales en lo que hacen, y por eso no me canso de felicitarles, porque conozco el trabajo y sé a la perfección qué es lo que se requiere para dar un buen servicio; para mí es muy fácil reconocer cuando “cuachalotean” y nada más están ahí porque no les queda de otra, no porque les guste su trabajo.

Los compañeros de la antigua que opinan que esta es una “Mexicana patito”, lo dicen sin haber volado en la nueva línea aérea; esto es, emiten una opinión basada en un simple prejuicio, y no contentos con eso, se les olvida que ya cobraron por la venta de la marca, “tres pesos” si quieren, pero de verdad no había de otra.

No fue la más justa (lo he dicho siempre), pero sí la salida más digna que se encontró, porque hoy el responsable del quebranto de la aerolínea sigue libre, sin cargos judiciales, y sin pagarnos lo que nos debe.

Impunidad vergonzante que logró gracias a todos los actores políticos que lo solaparon y le permitieron cometer un atropello atroz en contra de Mexicana, y todos sus trabajadores. ¡Ni perdón, ni olvido!

En fin, para mí sí es importante que una fecha histórica, como el aniversario de la antigua Mexicana, no pase de noche. No puedo evitarlo, me emociona pasar la estafeta a la nueva; me entusiasma que los “nuevos trabajadores” la aceptan con seriedad y compromiso. Me da gusto que esta aerolínea ya empezó a crear su propia historia, y que lo hace resguardando el legado histórico. ¡Me encanta!, porque la Primera siempre será la Primera.

 

Ximena Garmendia
19 de julio de 2026

11 julio 2026

Los sobrecargos de ASSA atentando contra sí mismos

 

Los sobrecargos de ASSA atentando contra sí mismos

Veo los resultados de la consulta, y tengo que decirlo con todas sus letras: los sobrecargos de ASSA son esos seres que siguen sin aprender del pasado y están más que negados a entender que existen decisiones que a los únicos que hacen daño, es a ellos mismos.

Fotografía tomada del perfil de Facebook oficial de ASSA de México


Lo he dicho fuerte y claro: “no hay peor enemigo de un sobrecargo, que otro sobrecargo”, y en este caso queda más que evidente. Ya de por sí la famosa Reforma del 2019 “deslactosó” el proceso del estallamiento a huelga, pero hoy podemos comprobar que no fue gratuito, ni mucho menos una casualidad.

Hay gente que todavía cree que, si el “Tío Sam” interviene en México, es para salvarnos. Pero ¡abramos los ojos!, una realidad es que esta reforma a la Ley Federal del Trabajo se hizo para darle gusto a los gringos, y aprobaran la firma del T-MEC.

A los norteamericanos no les gusta el tema del sindicalismo, les provoca prurito y escozor; entre menos sindicatos existan, mejor para ellos. Por eso la Reforma Laboral del 2019, no fue pensada para beneficiar a la clase obrera, sino todo lo contrario.

Nuestros legisladores dijeron que se hizo para que los procesos fueran más “transparentes”, pero en los hechos resultan ser tan engorrosos y burocráticos que se entorpece tanto el derecho a estallar una huelga, que más bien parece una mortaja hecha a la medida de ese derecho laboral tan importante.

Antes de la reforma, los trabajadores solamente requerían de una asamblea con el quorum suficiente para decidir a mano alzada si se iban a huelga o no. Ahora, gracias a la Reforma Laboral del 2019, esto ya no es posible, pues se requiere que más del 50% de los trabajadores agremiados voten de manera personal, intransferible, directa y secreta, y no dentro de una asamblea; y dada la naturaleza del trabajo de los sobrecargos, la votación dura 10 días.

Este formato merma cualquier estallamiento, y le quita todo el peso que tenía la huelga, dejando a los trabajadores completamente desamparados, porque si la huelga estallada no cumple con todos los requisitos legales, lo más seguro es que sea declarada inválida.

Eso es, sin medias tintas, la burocratización utilizada para “deslactosar” el estallamiento a huelga, y con ello quitarle poder a los trabajadores. Yo no sé si un buen número de los sobrecargos agremiados a ASSA viven en la ignorancia más profunda, o si la abulia e indolencia los vuelve entes tan maleables, que se dejan convencer por voces que no buscan mejorar sus condiciones laborales, sino que su único objetivo real es regresar al poder.

Estoy dispuesta a debatirlo seriamente, ¿alguien me puede explicar la sinrazón de votar en contra de la retabulación? Cuando es justamente la planta de los sobrecargos bajo el Contrato B a los que más les beneficiaba. ¿Me están diciendo que prefieren seguir cambiando de tabulador cada 10 años y no cada 5? Simplemente no lo entiendo.

¿Por qué votaron en contra de retabular su salario cada 5 años?, ¿por qué prefieren quedarse con el que cambia cada 10?  Me parece un error garrafal creer que esa es una estrategia exitosa para mejorar laboralmente. Francamente creo que alguien les está vendiendo humo.

No hay otra explicación para estos números. Son un total de 3,189 sobrecargos agremiados a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) al servicio de Aerovías de México S.A. de C.V., y han rechazado el MAYOR logro en años, que es retabular el salario de los sobrecargos que están dentro del Contrato Colectivo B o “Anexo” como le llaman de forma “eufemística”.

El resultado de la votación de la consulta sobre el “Proyecto de modificación contractual y salarial 2026”, refleja que a favor votaron 851 compañeros que entendieron perfectamente el momento geopolítico por el que está atravesando Aeroméxico.

Pero son 1,275 sobrecargos que votaron en contra. ¡Claro que tienen derecho a decidir el sentido de su voto! Eso no está a discusión, así funciona la democracia, pero la democracia no se limita únicamente a un sistema electoral, sino que es un sistema de vida, que busca el constante mejoramiento económico, social y cultural. Es decir, además de un derecho es una enorme responsabilidad.

En ese sentido, espero que esos 1,275 sobrecargos que votaron en contra asuman la responsabilidad de su sufragio, y no culpen de su oligofrenia a la actual representación sindical. Porque déjenme decirles que esta historia ya la viví.

En el año 2009 tuve la desgracia (y lo tengo que decir así) de lidiar con los sobrecargos de Aeroméxico que no aceptaban su responsabilidad; fue un año en que querían quemar el sindicato, cuando se dieron cuenta, y vieron “de cerca” las consecuencias de haber aceptado un convenio de ahorros propuesto por su empresa.

Yo siempre estuve en contra de dichos convenios, y así lo dije todo el tiempo; sin embargo, votaron a favor, y “tres doritos después” los tenía tratando de derribar la puerta de mi oficina, para crucificarme.

No es lo mismo trabajar con un ente vivo, como lo es un sindicato, que “crear” una reforma desde un escritorio, sin saber cómo funciona en los hechos, y sin considerar que en su interior existen grupos, intereses, alianzas y pasiones, a veces tan endebles y volátiles que terminan por crear empantanamientos.

Nuestros Estatuto en vigor no prevé qué hacer en estas situaciones, porque la Reforma prevé los siguientes escenarios:

  • ·         Si la mayoría aprueba los términos del contrato o convenio, se realizará su registro ante el CFCRL.
  • ·         Si la mayoría rechaza los términos del contrato o convenio, el sindicato podrá estallar la huelga o prorrogar el emplazamiento para volver a negociar y, en su caso, someter el acuerdo a nueva consulta.

Pero seamos sinceros, porque las siguientes preguntas no tienen clara respuesta: ¿los sobrecargos de Aeroméxico ya están listos para estallar una huelga?, ¿cuántas veces más pueden salir a consultar de nuevo a la base?, ¿cuántas veces los sobrecargos pueden rechazar los resultados de la negociación?, ¿se puede volver un cuento de nunca acabar?, ¿cómo se da por finiquitado el proceso?, ¿se vale decir que “cada quien se va con su golpe”?, entonces las cosas se quedarían en el estado que estaban antes de la revisión al Contrato Colectivo de Trabajo, o en palabras simples: se pierde la revisión.

Alguien tiene que decirlo: si “se pierde la revisión” no va a ser culpa de la representación sindical, sino de los sobrecargos que votan en contra porque creen “merecer más”; porque lo sabemos todos, ese el discurso que está moviendo la gente de Ricardo Del Valle, haciéndoles creer a la base que si rechazaban la propuesta, podrían exigir más a Aeroméxico.

Sin darse cuenta de que, al votar en contra, al único que benefician es precisamente a Aeroméxico, pues ya no se verá obligada a dar una retabulación de salario a los 5 años, y se queda en 10. ¿No me digan que jamás pensaron que rechazaban la retabulación? Al ser mayoría la gente del contrato B, era el único logro por el que de verdad valía la pena luchar.

La gente de Ricardo Del Valle se está reacomodando políticamente, y como lo dije líneas más arriba, queda claro que no está buscando la mejora de las condiciones laborales de los sobrecargos; de haber sido así, hubiera invitado a la gente a votar a favor, y aprovechar que la empresa ya había aceptado la retabulación de salario a los 5 años, y no a los 10 como actualmente están.

Lo que persiguen es demostrar que tienen el músculo suficiente para tirar una revisión de contrato, y salir a culpar a la actual representación sindical. Su interés es posicionarse como la opción en las próximas elecciones en ASSA. Algo tan básico y predecible, como darse cuenta de que las condiciones de los agremiados están en un tercer o cuarto plano.

Porque saben de antemano que los sobrecargos no van a estallar ninguna huelga. Ahora la parte más delicada: la Reforma Laboral del 2019 no aclara cómo salir del empantamiento en caso de que se vuelva a negociar y otra vez se consulte a la base, y el resultado sea negativo, porque se pueden seguir así de aquí a la eternidad.

Nuestro estatuto no tiene prevista la figura de la consulta; sí la de Juntas Particulares, pero éstas no lo son. Cuando en el pasado nos llegó a suceder, solíamos dar por terminadas las votaciones y darle “fire” a la propuesta, con todas las consecuencias que conllevaba, entre ellas el riesgo de que la empresa se levantara de las mesas y a cambio pidiera un convenio de ahorros; porque está en todo su derecho.

¿Les hablaron de esa posibilidad cuando los convencieron de votar en contra? En la mesa ya había una ganancia concreta, y subieron la apuesta al rechazarla; una jugada riesgosa que se puede convertir en un balazo en el pie.

No les voy a hablar bonito, y mucho menos a endulzarles el oído, quiero ver cómo salen de este berenjenal en el que se metieron, ya sea por manipulables, por indolentes, por crédulos, o de plano por ignorantes.

¡No tienen que creerme a mí! Los invito a que debatan entre ustedes, se informen, pidan cuentas, pregunten y contrasten versiones. Tomen las riendas de su vida, y si existe una nueva consulta, voten de manera responsable. Si las consecuencias son las que esperaban, ¡felicidades!, pero si son adversas, estarán tranquilos de que su voto fue en consciencia, y no tendrán que derribar ninguna puerta, ni crucificar a nadie.

 

Ximena Garmendia
 12 de julio de 2026

 

 

 

 

 

 

05 julio 2026

Cambio climático el reto para las tripulaciones y aerolíneas

Cambio climático el reto para las tripulaciones y aerolíneas

 

Quiero aprovechar y hablar con ustedes este tema, pues durante varios días me estuvieron llegando quejas de pasajeros que se subieron a sus vuelos por Volaris y que se toparon con cabinas con temperaturas extremadamente altas, la gran mayoría de las personas que se comunicaron conmigo, iban o con adultos mayores o con niños pequeños y tenían una pregunta ¿ese es el protocolo en todas las líneas aéreas?





Y la respuesta es no, cada línea aérea tiene sus propias políticas, como en el caso de Viva que piden que cuando aterriza el avión que bajen todas las ventanillas con la finalidad de mantener en tierra la aeronave con una temperatura “agradable”.

En el caso de la nueva Mexicana sí se aborda con el aire acondicionado prendido y creo que también sucede igual en Aeroméxico, ya sea en la troncal o con su alimentadora, la verdad no tengo certeza de cuál sea su procedimiento.

Por lo cual, puse en mis redes sociales sí esto le había pasado a alguien más y salieron varias respuestas, entre ellas que es un procedimiento de la línea aérea el abordar sin el aire acondicionado prendido.

Entiendo perfectamente que se busque ahorrar combustible, así como mitigar las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera, no estoy para nada en contra, sin embargo, por eso los dichos contienen tanta sabiduría “sale más caro el caldo que las albóndigas”.

Creo que hay ocasiones, sobre todo cuando en la plataforma las temperaturas exceden los más de 30 grados Celsius, es importante que la gente no suba a aviones donde es imposible mitigar el calor, el riesgo que se corre de que algún pasajero o tripulante sufra un golpe de calor aumenta y yo me pregunto ¿para qué arriesgarse a que suceda una desgracia?

Coincido en que habrá plataformas que cuando se aborde la aeronave, el clima sea templado y no se tenga la necesidad de prender el aire, pero no lo pueden poner en todos los vuelos o en su gran mayoría, porque se están arriesgando sin ninguna necesidad.

Parte del combate al cambio climático es precisamente no prender el aire acondicionado, pero también hay que tener el suficiente criterio para saber en qué situaciones esto puede hacerse y en qué otras no.

Todos estamos pugnando por una aviación más verde y más amigable con el medio ambiente, es importante tener programas de mitigación de Co2 a la atmósfera, pero eso no debe jamás arriesgar ni la integridad de los pasajeros ni la de los tripulantes.

Y seamos sinceros, así se repartieran vasos con agua y hielo en el abordaje, eso merma de entrada el avituallamiento con el cual vas a dar el servicio a bordo, con el riesgo de quedarte sin hielos o vasos durante el vuelo, por eso debe de analizarse a profundidad a qué hora y en qué vuelos puede prescindirse del aire acondicionado en un avión.

Es mi consejo en buena lid, porque sé que es importante para una línea aérea los ahorros, más ante el panorama ante el cual se encuentra la aviación, que es desafiante, pero no por ello se deben ahorrar centavos que luego te harán gastar pesos.

Se los dejo como reflexión, no estoy para nada en contra de la medida de no utilizar aire acondicionado durante el abordaje, siempre y cuando las condiciones sean o muy temprano en la mañana o en la noche, y por supuesto en climas que no rebasen los 30 grados centígrados.

 

Ximena Garmendia
 5 de julio de 2026

 

27 junio 2026

Un tema que preocupa, la radiación a las tripulaciones

 

Un tema que preocupa, la radiación a las tripulaciones

 

Antes de entrar de lleno al tema, quiero responder a los fieles seguidores de Ricardo Del Valle, quienes esperan con ansias que me ponga a criticar la actual gestión a cargo de Rafael Munguía.

Quiero ser muy enfática, mientras quien escribe estas palabras vea, perciba y sienta que el sindicato está cumpliendo con su labor, yo no tengo porqué criticar sin ton ni son. Mis aportaciones siempre han sido para fortalecer a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), institución a la que pertenezco hasta que Mexicana no me liquide, o sea que ya me les quedé para toda la vida.

Por lo tanto, van a tener que quedarse sentados esperando porque estoy muy aburrida de sus chismes de nivel de adolescentes de secundaria, me dan muchísima pereza. Ahora sí, vamos a lo importante.

Les traigo a continuación este estudio traducido al español que fue realizado por la National Academy of Sciences, Engineering, and Medicine (NASEM, por sus siglas en inglés) con un tema que me parece fundamental abordar.

Mediante un comunicado de prensa dieron a conocer que la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) urge revisar el enfoque que actualmente tiene con respecto al tema de la exposición a la radiación que reciben los tripulantes de cabina, así que les comparto por completo este informe, esperando que les sea de ayuda y que ojalá las Secretarías de Previsión Social tanto de ASSA como de ASPA, pudieran hablar con los compañeros sobre esta información.

Captura de pantalla del Comunicado de Prensa.


 

La FAA recibe una exhortación para revisar su enfoque sobre la exposición a la radiación de los miembros de la tripulación de vuelo; los enfoques actuales son insuficientes, según un nuevo informe.

 La Administración Federal de Aviación (FAA) debería ejercer su autoridad regulatoria actual sobre la radiación ionizante como riesgo laboral para garantizar la salud y la seguridad de las tripulaciones de vuelo, según un nuevo informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, encargado por el Congreso.

El informe concluye que la exposición a la radiación cósmica durante el vuelo merece atención como riesgo laboral, pero los enfoques actuales para monitorear la exposición y comunicarse con los trabajadores afectados son inconsistentes e insuficientes.

Debido a la exposición natural a la radiación durante el vuelo, los miembros de la tripulación de vuelos comerciales reciben una de las mayores exposiciones ocupacionales a la radiación entre los trabajadores de Estados Unidos, pero carecen de protecciones regulatorias comparables a las de otros trabajadores expuestos a la radiación.

Si bien la dosis de radiación recibida durante un vuelo individual suele ser baja, la evidencia indica que la dosis acumulada a lo largo de una carrera profesional puede aumentar el riesgo de cáncer y otros problemas de salud, por lo que justifica su monitoreo y seguimiento. Además, existen herramientas para monitorear la exposición y capacitar a los trabajadores, pero su uso no es uniforme.

«La exposición a la radiación es una parte inevitable del trabajo de un miembro de la tripulación de vuelo, y debemos hacer más para garantizar que la salud y la seguridad de la tripulación sean una prioridad suficiente», declaró Jonathan Samet, profesor de epidemiología y de salud ocupacional y ambiental, exdecano de la Escuela de Salud Pública de Colorado y presidente del comité que elaboró el informe. «Esperamos que nuestro informe sirva de guía para revisar los enfoques ante este problema, fortalecer la supervisión y brindar a los miembros de la tripulación la información que necesitan para tomar decisiones sobre su salud».

El informe señala que, si bien la evidencia disponible de los estudios sobre tripulaciones de vuelo no establece de forma concluyente asociaciones entre la exposición ocupacional a la radiación y resultados de salud específicos, existen oportunidades para mejorar la comprensión de la exposición acumulada durante una carrera profesional y los riesgos asociados.

Además, es necesario comprender y caracterizar mejor los eventos de partículas solares, en los que se pueden recibir dosis más elevadas. El informe concluye que el conocimiento científico actual, las herramientas operativas y los modelos computacionales proporcionan una base suficiente para mejorar la gestión de la radiación ocupacional en la actualidad, al tiempo que se continúa avanzando en el fortalecimiento de la investigación y la evaluación de la exposición a lo largo del tiempo.

 Acciones inmediatas

Los marcos regulatorios y operativos existentes son limitados. La FAA reconoce la exposición a la radiación como un factor de riesgo laboral para las tripulaciones de vuelo desde 1990, pero las prácticas de monitoreo y gestión no son obligatorias ni están formalizadas, a diferencia de las utilizadas en otras ocupaciones. El informe señala que la FAA debería comenzar a ejercer su autoridad regulatoria sobre la exposición a la radiación ionizante de los miembros de la tripulación de vuelo.

Además de reafirmar su autoridad reguladora, la FAA debería aprovechar su inversión en el modelo de dosis CARI, desarrollado por el Instituto de Medicina Aeroespacial Civil de la FAA, y crear una aplicación web intuitiva para dicho modelo que permita a los miembros de la tripulación controlar sus propios niveles de exposición, según indica el informe. Se señala que el seguimiento de la dosis de radiación a nivel individual es una medida provisional mientras se desarrollan métodos más completos.

 Acciones a corto plazo

A corto plazo, el informe insta a la FAA a exigir a las aerolíneas comerciales estadounidenses que implementen programas integrales de seguridad radiológica que se ajusten a las mejores prácticas de protección radiológica ocupacional.

Además, la FAA debería colaborar con los organismos pertinentes para establecer un sistema de seguimiento de dosis para la tripulación de vuelo que permita a las aerolíneas y a los empleados individuales controlar la exposición a la radiación.

Dicho sistema también proporcionaría los datos necesarios para facilitar la investigación epidemiológica y respaldar la evaluación de la salud de la población de la tripulación de vuelo. Al mismo tiempo, la FAA debería trabajar conjuntamente con otros organismos federales, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA, en campañas sostenidas de medición de la caracterización de la radiación en condiciones reales para obtener más datos y modelos sobre la exposición a la radiación en diferentes condiciones de vuelo.

Las aerolíneas y las organizaciones laborales deberían colaborar en la elaboración de horarios que reduzcan la exposición de los trabajadores, como las tripulantes embarazadas que buscan rutas con menor riesgo de contagio, añade el informe.

 Acciones a largo plazo

Para abordar los desafíos a largo plazo y mejorar los modelos computacionales para estimar la dosis de radiación, la FAA y las organizaciones colaboradoras deben evaluar y comparar sistemáticamente los modelos de exposición a la radiación en condiciones operativas realistas. El informe recomienda desarrollar un enfoque de modelado de conjunto para tal fin.

El informe también anima a los organismos federales, a las partes interesadas de la industria y a las organizaciones de tripulaciones de vuelo a que elaboren una estrategia de investigación coordinada a largo plazo para abordar la exposición a la radiación en el ámbito laboral y sus consecuencias para la salud.

El estudio, realizado por el Comité de Evaluación de la Exposición a la Radiación, los Resultados de Salud y las Estrategias de Mitigación para los Miembros de la Tripulación de Vuelo, fue patrocinado por el Departamento de Transporte de los Estados Unidos.

Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina son instituciones privadas sin fines de lucro que brindan análisis y asesoramiento independientes y objetivos a la nación para resolver problemas complejos e informar las decisiones de política pública relacionadas con la ciencia, la ingeniería y la medicina. Operan bajo una carta constitutiva del Congreso de 1863, firmada por el presidente Lincoln.

 

Ximena Garmendia
 28 de junio de 2026