23 agosto 2026

Entrevista al creador de “Sobrecargos App”

 

Entrevista al creador de “Sobrecargos App”

Estimados compañeros y lectores de este blog, para mí es importante que conozcan quien está detrás de una aplicación que busca facilitarle la vida a los sobrecargos de Aeroméxico agremiados a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA).



El responsable de la historia y la visión detrás de Sobrecargos App, les presento a ESB Frank Alfredo Calvo Guerrero y les presento la entrevista a continuación:

1.- ¿De dónde sale la idea de crear una app especial para sobrecargos?

La idea nació hace un par de años en pláticas de galley. Comentábamos que, aunque la información de pagos está disponible, hay que ir a buscarla a lugares distintos: Core para los recibos de nómina, SIAT para las horas reales, el rol en el iPad, los avisos en el correo corporativo, y los viáticos y mínimas en papel. Después había que juntarlo todo y hacer cuentas a mano para saber si el pago era correcto. Ese sistema estaba bien para el 2010; ya estamos en 2026 y seguimos igual.

En enero, al revisar los pagos de diciembre, notamos ciertas discrepancias. Es algo que puede pasar en una empresa con tantos empleados como Aeroméxico —todo sistema puede fallar— y por eso mismo es responsabilidad de cada quien revisar sus pagos.

Ya antes se había hablado de hacer una app que facilitara esto, tanto entre compañeros como en las propuestas de quienes se postulan a puestos sindicales; lo que no había era una idea clara de cómo ejecutarlo. Así que en enero, después de que varios compañeros y yo hicimos cuentas y encontramos esas diferencias, armamos un algoritmo —muy parecido a una hoja de Excel— para hacer el cálculo. Se lo enseñamos a otros compañeros y nos pidieron compartirlo para revisar también los suyos. De ahí pensamos en agregar más funciones: la interpretación del rol, las horas de pick up, las hojas de información. Poco a poco se formó lo que es hoy.

En junio nos llegó un correo anunciando "ASSA Crew App", una aplicación que ASSA le encargó a un desarrollador externo. Al saber que iba a salir, detuvimos el proyecto: no tenía sentido duplicar herramientas. Después del lanzamiento, usándola nosotros mismos para calcular nuestros pagos, vimos que —aunque es una herramienta útil— la nuestra también tenía mucho que ofrecer, y retomamos el desarrollo.

De enero a la fecha se han sumado compañeros de carreras y estudios muy distintos: programadores, diseñadores, abogados. Esta app es una muestra de lo que podemos hacer juntos, y de ahí el lema que adoptamos: "Hecha por sobrecargos, para sobrecargos". Solo nosotros sabemos qué necesitamos, y la aplicación busca cubrirlo con exactitud.

 

El algoritmo de cálculo de nómina, heredero de aquellos primeros intentos en hoja de Excel: una catorcena alta, renglón por renglón. Las

cantidades van tapadas a propósito — lo que se enseña es la regla, no el sueldo de nadie.


El algoritmo de cálculo de nómina, heredero de aquellos primeros intentos en hoja de Excel: una catorcena alta, renglón por renglón. Las cantidades van tapadas a propósito — lo que se enseña es la regla, no el sueldo de nadie.

2.- ¿Cuál es la intención de contar con un servicio como el tuyo?

Que dejen de pasar desapercibidas las discrepancias en los pagos, con una herramienta totalmente independiente de la empresa y de cualquier institución.

No es un contador ni da asesoría: es una calculadora de bolsillo hecha a la medida del contrato, que te enseña cómo salió tu propio pago para que puedas compararlo con lo que te depositaron.

Funciona por capas. El usuario sube su rol del mes, en foto o en PDF, y el algoritmo arroja un aproximado —aproximado porque los itinerarios suelen venir un poco "inflados": muestran más tiempo de vuelo del promedio, probablemente por las estimaciones del AICM, que al ser uno de los aeropuertos más concurridos del mundo acumula demoras en el despegue. Ese colchón ya está contemplado. Si además se sube la hoja de horas reales, el cálculo se vuelve exacto. Y si se sube un recibo de nómina, la app se calibra con las tarifas y las deducciones de esa persona en particular, de modo que la siguiente estimación se acerca muchísimo más a lo que de verdad le van a depositar.

 

El rol del mes, ya leído: jornada, horas de vuelo, secuencias y el reparto entre nacional, EUA e internacional.

El rol del mes, ya leído: jornada, horas de vuelo, secuencias y el reparto entre nacional, EUA e internacional.

3.- ¿Qué servicios ofrece tu app?

Los principales son el cálculo de catorcenas, viáticos y mínimas, con las fechas de pago y los días que faltan para cada una. Si se ingresa la hoja de horas reales y el recibo de nómina, además te avisa si algo no se pagó correctamente o si hay alguna demora, y si te corresponde cobrar más viáticos o el pago de vuelo "tecolote" (la compensación por vuelo nocturno).

Las dos catorcenas del mes, con su fecha de pago y si ya cayó. Lo que se cobra en agosto lo generó el rol de julio.

 

Las dos catorcenas del mes, con su fecha de pago y si ya cayó. Lo que se cobra en agosto lo generó el rol de julio.

La app también muestra toda la información de tus vuelos: horas locales, hora de firma o pick up —con alarmas integradas para no perderla por los cambios de horario—, hojas de información de la estación, clima del destino, tipo de avión, matrícula y los tiempos de receso entre vuelos.

Cada receso se compara contra lo que pide el contrato, con la cláusula a la vista.

 

Cada receso se compara contra lo que pide el contrato, con la cláusula a la vista.

Cuenta con la función Rol Match, para ver con qué compañeros coincides. Funciona solo si el usuario la activa; quien prefiera mantener en privado su información o sus vuelos puede dejarla apagada.

E incluye el texto completo del Contrato Colectivo de Trabajo, los Estatutos, el Reglamento Interior de Trabajo, la Ley Federal del Trabajo y la Ley de Aviación Civil, con un buscador para llegar rápido al detalle que necesitas, más un directorio de representantes sindicales. Buscamos que todo sea lo más fácil e intuitivo posible para cualquier persona.

Eso es lo que hay hoy. Si la app llegara a ser adoptada por ASSA, esperamos habilitar bastante más: consultar el escalafón, ver la transportación de ASSA en tiempo real, gestionar ahorros y préstamos del CAP, y transmitir asambleas en vivo para que nadie se quede fuera por limitaciones del sistema. Más adelante nos gustaría que permitiera votar decisiones de asamblea a distancia, para que la voluntad de la mayoría cuente incluso estando en pernocta —eso, por supuesto, solo puede existir si ASSA lo decide y bajo sus propias reglas—. Tenemos muchos planes más, y todo se ofrece de forma gratuita.

4.- ¿De qué forma la inteligencia artificial puede ser útil dentro de la aviación?

Puede ser muy útil, porque es un sector altamente tecnológico. Aunque es una tecnología todavía joven, y nunca va a reemplazar a un piloto experimentado, ni el servicio de una buena tripulación, ni a quien evacúa un avión o atiende a un pasajero enfermo, sí ayuda en muchos otros frentes.

En nuestro caso incluimos una asistente basada en inteligencia artificial que responde preguntas comunes y busca dentro del CCT. Le puedes preguntar, por ejemplo, si al llegar a cierta hora aplica el cobro de cena o el pago de vuelo "tecolote", y hasta conversar con ella.

La IA también facilita meter documentos a la app: basta con tomarle una foto al rol y ella lo lee y lo carga solo. Eso es dificilísimo de programar a la antigua, porque habría que contemplar una infinidad de ángulos e iluminaciones —y aun así a veces falla—. Así uno se ahorra todo el proceso de entrar a Core o al correo, descargar el documento, guardarlo y subirlo a mano.

Eso sí: leer una foto es lo único que necesita conexión. Todo lo demás —tu rol, tus cálculos, tus viáticos— vive en tu teléfono y funciona sin internet, que es como se usa esta app de verdad.

5.- ¿Crees que los sobrecargos deben adaptarse a este nuevo tipo de tecnología?

Sí. La aviación es de las industrias más tecnológicas del mundo en aviones y en seguridad; nuestras herramientas administrativas y personales deberían ir a la par.

Dicho eso, nadie tiene la obligación de aprender a usar una app para que le paguen bien. Si una herramienta le exige a un compañero cambiar cómo trabaja, la herramienta está mal hecha. Por eso ésta abre sin internet —porque uno la abre arriba del avión o en un hotel con el wifi caído—, está en español, y con solo subir el rol ya hizo casi todo.

Lo que sí creo es que vale la pena perderle el miedo a la tecnología. No por moda, sino porque en este oficio la información es dinero, y hoy hay maneras de tenerla a la mano que hace unos años no existían.

6.- ¿Cómo se te ocurrió incluir el quiz?

Fue idea de un compañero que estudió psicología. Él nos explicaba que el aprendizaje es mucho mejor cuando no se siente como obligación, algo parecido a lo que pasa en los adiestramientos periódicos: una de las partes que disfrutamos es la competencia con Kahoot.

La apuesta es sencilla. El Contrato Colectivo es un documento que todos deberíamos conocer, porque ahí está escrito lo que nos toca. Un juego de preguntas de un minuto al día consigue algo que un PDF de cientos de páginas no: que la gente acabe sabiéndose su contrato sin habérselo propuesto.

7.- ¿Has contado con el apoyo del sindicato?

Apoyo formal todavía no. La app dice en su propia pantalla de inicio que no pertenece a ninguna aerolínea ni sindicato, y que los representantes sindicales aún no la avalan. Va a seguir diciéndolo hasta que ellos decidan otra cosa.

El aviso que aparece al abrir la app, y que va a seguir apareciendo hasta que ASSA decida otra cosa.

 

El aviso que aparece al abrir la app, y que va a seguir apareciendo hasta que ASSA decida otra cosa.

Interés sí ha habido, y esperamos hacerles una presentación en cuanto termine el proceso de la revisión contractual. Presentarla a ASSA nos entusiasma mucho y al mismo tiempo nos obliga a redoblar pruebas, porque queremos llevar un producto de gran calidad. Un compañero que nos ayuda, y que además trabaja como freelancer para una empresa de aplicaciones, nos advirtió que todos los "detallitos" que uno no contempla salen cuando la app ya está en producción, es decir, en manos de los compañeros. Y así fue: los usuarios nos han compartido sugerencias y reportes con mucha amabilidad, y con eso la aplicación ha mejorado enormemente.

La app calcula lo que dejaría la revisión contractual en el mes de cada quien — y avisa en rojo que la propuesta no está firmada.

 

La app calcula lo que dejaría la revisión contractual en el mes de cada quien — y avisa en rojo que la propuesta no está firmada.

Nos enfocamos mucho en la privacidad y la seguridad de los datos, porque la confianza, una vez perdida, es muy difícil de recuperar. Todo va cifrado. Además nos asesoramos con abogados para los avisos de privacidad y la parte legal, de modo que quien quiera auditar la app —su seguridad, sus versiones, sus actualizaciones— encuentre todo documentado, rastreable y comprobable.

Y es justo aquí donde entendemos a los representantes sindicales, que son muy precavidos: cualquier error puede traer consecuencias para los compañeros, incluso legales.

8.- ¿Crees que se podría ampliar a más sobrecargos de otras empresas?

Sí. Nos han contactado compañeros de otras aerolíneas y otros gremios a los que les gustaría una versión enfocada en sus propias necesidades: sus esquemas de pago, sus viáticos, sus condiciones contractuales. No queremos hacer una app genérica como otras que ya existen en el mercado. Por lo pronto nos estamos concentrando en dejar la nuestra lo mejor posible, para que funcione como nuestra carta de recomendación.

Cabe señalar que el código fuente y el algoritmo están registrados formalmente ante el INDAUTOR. No es para pelearme con nadie: es porque si ASSA algún día adopta el proyecto, tiene que quedar claro de quién es lo que está adoptando y bajo qué términos.

9.- Para ti, ¿utilizas la IA o la IA te utiliza a ti?

Yo diría que las dos cosas pasan al mismo tiempo. La IA es una herramienta todavía muy joven con un potencial enorme; combinada en el futuro con la computación cuántica va a llegar a niveles que hoy solo viven en la imaginación, y ojalá me alcance la vida para verlo. Imagino que es parecido a cómo veían el futuro nuestros abuelos frente a las primeras computadoras: cosas que solo existían en la ciencia ficción y que poco a poco se volvieron cotidianas. Y sí, la IA también nos usa a nosotros, aunque no en mal sentido: aprende de lo que necesitamos para volverse cada vez más útil. Aunque por ahora, seamos honestos, todavía se siente como un código fuente con esteroides o un buscador glorificado.

10.- Actualmente, ¿cuántos sobrecargos están utilizando tu app?

Al momento de contestar esto, en la nube hay 315 cuentas creadas. Seguimos en fase de prueba, que arrancamos a principios de agosto de este año en algunos grupos de WhatsApp. La app permite mantener toda la información dentro del teléfono, sin conectarla con nada exterior, así que quien elige esa opción sencillamente no aparece en ninguna cuenta mía.

Y aquí hay algo que me gusta decir: no te puedo dar una cifra más exacta, y es a propósito. Los datos de cada quien —su rol, su pago, su nombre— van cifrados con su propia contraseña, y el servidor no los puede leer. Ni yo. Lo único que sé es cuántas cuentas se han creado; lo que hay dentro de cada una no lo ve nadie más que su dueño.

Para una app que maneja el sueldo de la gente, esa limitación no es un defecto: es el punto.

11.- Y por último, ¿crees que es importante que los sobrecargos utilicen esta herramienta pensada en ellos y para ellos?

Más que usar esta herramienta, lo que creo importante es que cada quien sepa cómo se calcula su pago. Si eso lo consiguen con nuestra app, qué bueno; si lo consiguen con otra, con una calculadora o preguntándole a un compañero, igual de bueno. Lo que no me parece es que sigamos recibiendo un recibo y dándolo por bueno nada más porque revisarlo es complicado.

Y sí, que sea "de la casa" importa. Está hecha por alguien que firma, que vuela y que pernocta, no por alguien que nos vio de lejos. Cuando un compañero reporta algo raro, no tengo que preguntarle qué es un DH ni por qué su rol trae renglones del mes pasado: ya lo viví.

De hecho, nuestra meta es poder pasarle la batuta a ASSA. Ellos, con todo el peso institucional y de la mano de la empresa, podrían concentrar la información en un solo lugar: que además de los canales de siempre, el rol, las horas reales y los recibos de nómina lleguen solos a la app; y que cuando algo no cuadre en un pago, la app le avise al usuario y con un botón se mande el reporte para su revisión y ajuste en nóminas. Esa es la meta: que ningún faltante de pago se quede sin reclamar.

Y junto con eso, lo demás que ya platicamos —entrar a las asambleas, votar a distancia, tener más cerca al sindicato y a nuestros representantes—, todo reunido en un mismo lugar, y con el orgullo de que es nuestra, de que la hicimos entre todos.

Por ahora la app se instala desde internet, igual que las aplicaciones de la empresa: se entra a app.sobrecargos.app desde el teléfono y se agrega a la pantalla de inicio. Dependiendo de lo que se decida más adelante con ASSA, podría estar también en la App Store y en Google Play.

Esta app es una prueba del potencial que tenemos los sobrecargos para hacer cosas grandes cuando estamos unidos; hay muchísimo talento en la planta. Independientemente de si ASSA la adopta o no, por los motivos que ellos consideren, la app va a seguir adelante, porque ya dejó de ser algo mío: ya es de todos.

Una vez más... ¡Mil gracias a todos por su apoyo!

ESB Frank Alfredo Calvo Guerrero

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Ximena Garmendia
  23 de agosto de 2026

16 agosto 2026

Prevalece el machismo en la aviación

 

Prevalece el machismo en la aviación

Esta columna no será larga, más bien breve. Y es que quiero ser muy puntual, me parece increíble que en pleno siglo XXI el machismo siga prevaleciendo, sobre todo en la aviación.



Para los que estamos en esta dentro de esta hermosa industria desde el siglo pasado, lo normal sería que con la llegada del nuevo milenio la sociedad en general, y sobre todo la gente que trabaja dentro de la aviación, se iría quitando las ataduras machistas, pero lamentablemente no es así.

Es doloroso ver cómo en apariencia apoyan las causas feministas, pero el “Club de Toby” sigue haciendo menos a la mujer.

En mi caso concreto, algunos hombres pretenden “corregir” lo que escribo, minimizando mis conocimientos y dejando de manifiesto que una “simple sobrecargo” como yo desconoce “la aviación” y sus intríngulis.

Porque quiero dejarlo claro, una cosa son el debate y el intercambio de opiniones, y otra muy diferente a la que me suelo enfrentar, es la descalificación, el ataque y los insultos.

Me parece alucinante que, a estas alturas del partido, el machismo siga presente en la aviación, ya sea infravalorando el trabajo que hacen las mujeres dentro de la industria, o de plano tratando de enmendarme la plana, e incluso opinar sobre lo que debo opinar. ¡Bueno!, hasta el sobrenombre que utilizo ha sido cuestionado.

Estoy muy lejos de hacerme la víctima. Más lejos aún de pensar que soy infalible, o de que siempre tengo la razón. La presente reflexión obedece a que estoy convencida, y así lo he dicho siempre, que la aviación sirve como un pequeño laboratorio para entender al mundo, y al país.

Hoy estamos viendo cómo el discurso retrógrada de la derecha más recalcitrante gana terreno día con día, y por eso creo que debemos defender -con uñas y dientes- nuestro lugar.

Yo no pienso dejar de opinar, ni de informar lo que considero que debe de conocer la comunidad aeronáutica, y sobre todo la gente que no pertenece al mundo de la aviación. Mi esfuerzo se centra en ver desde las noticias que surgen, pero desde un ángulo diferente, con una visión completamente distinta a lo que manejan otros medios y portales informativos.

Sí, busco una “rotura” o una especie de interrupción brusca de las inercias que predominan en los medios. Dice el diccionario que a eso se le llama “disrupción”.

 Soy consciente de que a veces soy disruptiva, porque diré lo que otros prefieren omitir… alguna ventaja debe tener ser independiente y que mi pluma no está comprometida con ningún factor real del poder.

Solamente con mis convicciones personales, basadas en la experiencia adquirida a lo largo de toda mi vida, de las infaltables lecturas que siempre me acompañan, y de los debates serios con personas dispuestas a aprender de cada discusión.

Para intransigencias, machismos retrógradas y paparruchas, ya tenemos bastante con las redes sociales y los medios tradicionales.

Ximena Garmendia
 16 de agosto de 2026

09 agosto 2026

Hablemos de las mentes colonizadas en la aviación

 

Hablemos de las mentes colonizadas en la aviación

Es importante tocar estos temas, con la finalidad de ampliar nuestra visión del mundo. Porque durante muchos años nos hemos “comido con patatas” la narrativa que nos plantea que el “american way of life” es algo que tenemos que alcanzar en esta vida para tener éxito.





Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se instauró una propaganda muy edulcorada -pero peligrosa- de que todos debíamos aspirar al “sueño norteamericano”; ya saben, una imagen donde no pueden faltar la casa propia, los hijos, el auto y los perritos, pues son la escena idílica en cualquier suburbio norteamericano, o ya tropicalizado, en cualquier colonia “clase mediera” de México.

Un gran libro que nos retrata justamente esa época es “Las batallas en el desierto” (1980) de José Emilio Pacheco, y si de plano les da flojera leer el libro, pueden buscar su versión cinematográfica llamada “Mariana, Mariana” (1987), dirigida por Alberto Isaac, cuya adaptación del guion fue realizada nada más que por Vicente Leñero.

La mención es necesaria para darnos cuenta de que, como sociedad, hemos estado orbitando por décadas alrededor de la cultura gringa. Nadie es inmune a ella, pero para mí es importante desmitificar la aviación que tienen en Estados Unidos y nuestra aviación.

Cuando entré a volar, por allá de 1998, veía a los sobrecargos de otras aerolíneas con curiosidad, y con especial interés a empresas extranjeras, y siempre me cuestioné si ellos estaban mejor que nosotros. Ya saben, condiciones laborales, pagos y prestaciones, porque no voy a negarlo, los seres humanos tenemos un terrible afán por andarnos comparando todo el tiempo.

Mi curiosidad fue respondida cuando en 2007 Mexicana de Aviación nos demandó a los sobrecargos por un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica, y parte de la argumentación de la empresa era decir que nuestro contrato estaba “por encima” del promedio de sobrecargos, no solo en el país, sino también a nivel mundial.

¿De verdad esperaban que me comprase ese cuento? Si todas las revisiones siempre nos sentíamos pobres y explotados. Y es que los mexicanos tenemos una condición innata, que puede llegar a ser un problema: el aspiracionismo como forma de vida. En la aviación es muy fácil creer que el nivel socio-económico de un sobrecargo está muy por encima del resto del “godinato”. Y es que “el viajar” da una falsa sensación de “riqueza” y por eso muchos sobrecargos se pierden en su burbuja.

A dicho sector le cuesta darse cuenta que somos obreros de la aviación, y decirles que no son clase media, los puede trastornar un poquito. Yo sostengo que esto es gracias a la colonización en la que se vive permanentemente, pues se tiene la idea que los tripulantes gringos ganan más que nosotros y como viven en un país de primer mundo, sus prestaciones y condiciones laborales son superiores a las que tenemos los auxiliares de cabina mexicanos.

¡Nada más falso!, pues de entrada las condiciones laborales de los tripulantes de cabina gringos, por regla general, están por los suelos. Por supuesto que habrá excepciones, pero a la gran mayoría solamente les pagan las horas de vuelo.

En Estados Unidos las horas de servicio no existen. El tiempo que transcurre desde que llegas a firmar tu servicio hasta que le quitan los calzos al avión, es gratis, porque no se te paga, y en caso de demorarse un vuelo, tampoco te pagan un carajo; las aerolíneas solo pagan lo que vuelas.

El país más poderoso del mundo, con la aviación más grande, tiene a los peores empleadores; son unos explotadores, pichicatos y mercenarios, y si te despiden te vas con una mano adelante y una atrás, porque las liquidaciones no existen. ¿Y jubilarse?, en lo absoluto, por eso hay tripulaciones con muchos años, porque si no trabajan, literalmente no comen.

Ser tripulante de cabina, en alguna aerolínea norteamericana, devela la peor cara del capitalismo rapaz. Justamente por este motivo, dentro de los alegatos de Mexicana en nuestra contra, dijo que incluso en Estados Unidos los sobrecargos ganaban “menos” que nosotros los mexicanos, y que por tal motivo la aerolínea corría el riesgo de quebrar.

Años después, y desafortunadamente demasiado tarde, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó muy claro: los salarios y prestaciones de los sobrecargos no ponían en riesgo alguno la salud financiera de la aerolínea. En buen español, nuestros salarios jamás iban a hacer que Mexicana tronase.

Antes de la resolución, Mexicana se defendió, y no solamente utilizó el ejemplo de los salarios y prestaciones de los sobrecargos gringos, sino que también puso de ejemplo a las bajo costeras, llegando al extremo de comparar nuestras condiciones con las de los sobrecargos de Interjet.

Esto lo traigo a colación, porque me resulta falaz el argumento de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), en el sentido de rechazar (léase “satanizar”) la intención de Viva y Volaris de crear una empresa controladora. Seamos claros y usemos los términos correctos, no es una fusión porque cada línea aérea seguiría operando de forma independiente.

Pero dicen los pilotos agremiados que si se le da luz verde a la creación de una controladora, las condiciones laborales de los pilotos de ASPA, se ven… amenazadas.

Difiero de esa conclusión, porque de entrada tanto los pilotos de Viva como los de Volaris, ya están afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Industria Aeronáutica, Similares y Conexos de la República Mexicana con (STIA), que sabemos muy bien es el negocio de la familia Romo desde hace muchísimos años. Así es que en caso de concretar la formación de la controladora, en realidad eso no cambia en lo absoluto los contratos celebrados con dicho sindicato, porque cada línea aérea va a funcionar -repito-, de forma independiente.

En 28 años, he visto desde varios ángulos el uso del poder y del pragmatismo. Me ha tocado ver directamente diferentes formas de hacer política y diplomacia, más basadas en factores prácticos, reales y materiales, en lugar de ideologías, éticas o morales; le llaman “realpolitik”, y debo decirlo: no me espanta, pero no por eso voy a pecar de inocente, ni tampoco voy a ser indolente.

En ese sentido, voy a decir que lo que yo veo que está haciendo ASPA es precisamente utilizar el mismo discurso que en su momento usó la administración de Mexicana de Aviación, cuando nos demandó a los sobrecargos por “caros”. Lo que ASPA señala es que si se permite crear una controladora con dos contratos colectivos (Viva y Volaris), en manos de un sindicato conocido por ser pro empresa (STIA), resultaría muy “atractivo” para Aeroméxico que busque abaratar los costos de los pilotos que prestan sus servicios para esta línea aérea, ya sean la troncal o la alimentadora.

Por eso han pedido que se intervenga y no se permita la creación de esta controladora, porque ellos asumen que existe un riesgo de que Aeroméxico les pida bajarse el salario y las prestaciones; según ellos, al ser el 60% de pilotos trabajando bajo una misma controladora, sus condiciones laborales serían las que dictasen las relaciones obrero-patronales.

Voy a decirlo con todas sus letras, y no espero que les guste mi opinión: ese argumento me parece una reverenda estupidez, creer que mis condiciones laborales están amenazadas por el STIA es tener muy poca fe en ASPA, o de plano que no saben vender su experiencia y talento con Aeroméxico.

Soy consciente de que muchos de los que vuelan en Viva y Volaris fueron pilotos de Mexicana, y merecen todo mi respeto; mi comentario es sin demeritar a ningún piloto aviador. Pero desde mi particular punto de vista ASPA se está equivocando garrafalmente, y la estrategia no debería ser solicitarle al gobierno que intervenga para impedir la formación de una empresa controladora. Con quien tendría que estar debatiendo los alcances, pros y contras es con la familia Romo, del STIA.

Así, “a calzón quitado” y dando la cara, con la firme intención de jalarse los Contratos Colectivos de Viva y Volaris, y haciendo públicas y de conocimiento de las autoridades laborales, la pretensión de que sea ASPA, un sindicato gremial que detente los CCT de los pilotos de ambas empresas. No es juego sucio, es algo que hoy es posible en términos de la ley laboral vigente.

Pero no, están optando por un camino más cómodo, tratando de impedir una controladora, que en estricto sentido no les afecta en nada. Y va de nuevo y hasta que les quede claro, ¡no!, no es una fusión de aerolíneas, es la unión de dos compañías aéreas, como las que existen a nivel mundial, por ejemplo KLM y Air France o IAG la cual tiene Iberia, British Airways y Vueling, que es de bajo costo.

Entiendo que sea mucho más atractivo jugar, cuando uno es dueño de todas las canicas, o que las posibilidades de ganar aumentan si antes de empezar la partida, puedo acomodar las piezas a mi favor. Pero este tablero es mucho más grande, y no juegan solo los compatriotas, sino literalmente “todo el mundo”.

Con todo y las deficiencias que pueda tener, México es, por mucho, superior en cuanto a leyes laborales; en Estados Unidos no tienes derecho a una indemnización, ni liquidación; cuando te despiden, agarras tus chivitas y te vas. Podremos ser tercermundistas pero en muchas cosas, en este caso el ámbito laboral, la protección a los trabajadores es superior.

Sabiendo esto, quiero insistir en dos cosas: por favor no crean que los trabajadores gringos de la industria aérea “están mejor”, y tampoco crean que si se da luz verde a una controladora, corren peligro las condiciones laborales de los pilotos de Grupo Aeroméxico. Es absurdo pensar que dicha controladora “le abriría los ojos” al Caballero Águila, y se daría cuenta de que sus pilotos son “muy caros”; ¡por favor!, ¿a una aerolínea que lleva 92 años volando?

La discusión no se constriñe a los salarios de pilotos. Se trata de modelo de aviación, de experiencia y de logros conquistados a través de los años. Si de lo que se trata es de “ponerse la camiseta” por la empresa, recordemos que en 2010 ASPA ya se ocupó de abaratar su propio CCT, cuando aceptó firmar su Contrato B, entonces ¿de qué se espantan?

Estoy convencida de que el “capitalismo rapaz” triunfa cuando la ganancia financiera pasa por encima de los derechos laborales, y cuando es el mismo trabajador quien le “hace la chamba” al capital, pensando que así garantiza su futuro. Antes de oponerse furibundamente a que Volaris y Viva consoliden una controladora, valdría la pena explorar la posibilidad de que todos los pilotos unieran fuerzas, talento e intereses.

Como se los he dicho a los sobrecargos: aquí los únicos responsables de su destino son ustedes, tomando decisiones en sus asambleas, y sin culpar a medio mundo si no fue la opción correcta. Y por favor, descolonicen sus mentes; obtendrán más si asumen que no son clase media, sino clase trabajadora.

Ximena Garmendia
9 de agosto de 2026

26 julio 2026

Las mujeres escalan cargos de poder


Las mujeres escalan cargos de poder

Hablemos del más reciente nombramiento hecho por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). No es cosa menor, pues se trata del cargo más alto dentro de esta institución.

Saadia Zahidi, como Directora General de la IATA, a partir de noviembre de este año


Aprovecho para referirme al desempeño de las mujeres dentro de la industria aérea, quienes histórica y lamentablemente han sido segregadas e ignoradas. México no se escapa a la tendencia, y en nuestro país la presencia de mujeres en cargos de poder representa un porcentaje muy pequeño, apenas un 5%, mientras que las mujeres en puestos como tripulantes de cabina y tráfico es superior al 60%.

Nada más como dato cultural y para que lo tengan en cuenta, durante el primer trimestre de 2026 la Secretaría de Economía registró que existen 6 mil 500 mujeres como sobrecargos o tripulantes de cabina, y que en total son 10, 700 personas quienes se desempeñan como auxiliares de vuelo.

Hagamos rápidamente la cuenta, tenemos a 4 mil 200 hombres quienes trabajan como sobrecargos de aviación. Una profesión que en nuestro país a diferencia por ejemplo de los Estados Unidos, no nació con una mujer enfermera, sino con un hombre: Salvador “Farina” Hernández.

Por ello es un hito que la nueva Directora General de la IATA sea una mujer joven; sobre todo en medio de ola de conservadurismo recalcitrante que toma la falsa narrativa de que “lo correcto” en estos momentos es ser una “esposa tradicional”. Además de insultante, de manera inaudita se cuestiona si debemos seguir votando en las elecciones, apuntalando la idea del “voto familiar”.

La aviación no es un ente aislado, sino que se mueve con todas las variantes con las que el mundo sigue girando, por eso, que en estos momentos se encumbre a una mujer al frente de una asociación tan importante a nivel mundial no es para nada un dato menor.

Al contrario, esto abre la puerta para la discusión acerca del gran reto que tenemos, sobre todo las mujeres, de impulsar las carreras de las compañeras, y que no se queden solamente en los empleos “tradicionales”, sino que también puedan expandirse a otras áreas de la aviación.

Esa labor nos corresponde a todas, y decirlo con todas sus letras: si volar es su pasión, que no se conformen quedándose como sobrecargos, sino que pueden volar una aeronave si les apetece, o que pueden atreverse a meterle mano a un motor, si la mecánica es lo que les apasiona; incluso, impulsar a todas aquellas mujeres a cargos de poder, porque han demostrado que cuentan con las herramientas para desempeñar ese tipo de puestos.

Es momento de que las jóvenes que aman este mundo vean que es una industria apasionante y que dentro de ella se puede crecer profesionalmente. No es una lucha sencilla, para ganarla se requiere la ayuda de las empresas de aviación, de las autoridades correspondientes, y de todo el entorno. Dejar que las mujeres lleguen a cargos de poder, no es por mera “ideología de género”, sino porque las mujeres tenemos la capacidad necesaria.

Hoy más que nunca el tema debe estar en palestra, ante los embates de la ideología de la ultra derecha, que busca quitarnos derechos a las mujeres. Hoy como nunca debemos apoyarnos entre todas.

Por eso, desde este espacio felicitamos “enjundiosamente” el nombramiento de Saadia Zahidi, como Directora General de la IATA. Una mujer economista de origen pakistaní y suizo, que a sus 46 años de edad se convierte en la primera mujer en ocupar el cargo más alto en la IATA desde su fundación, en 1945.

 

Ximena Garmendia
26 de julio de 2026

19 julio 2026

El legado de Mexicana

 

El legado de Mexicana

El domingo pasado Mexicana de Aviación cumplió 105 años y para no perder la costumbre, hubo voces que se quejaron amargamente. Para mí, la memoria histórica lo es “todo”, y no es gratuito; en mi historia personal éramos siete hermanos, y ahora sólo quedamos tres, a los demás me los arrebató el Alzheimer juvenil, por eso para mí es fundamental no perder la memoria porque es Historia (así con mayúscula), y los seres humanos hacemos la nuestra propia, siempre influidos por el pasado, parafraseando a Marx.



Por eso no me puede pasar de noche el aniversario de Mexicana de Aviación, fundada en 1921 como “Compañía Mexicana de Transportación Aérea” (CMTA), teniendo como primer pasajero a Humberto Jiménez, que era el pagador de la “Compañía Mexicana de Petróleo El Águila”, y así la ruta a Tampico, con escala en Tuxpan, se convirtió en la cuna de la aviación comercial.

En 1924 cambió de nombre a Compañía Mexicana de Aviación, tal y como todos la conocimos hasta su forzosa bajada de vuelo en 2010. Mexicana fue la primera línea aérea comercial de carga, y después comenzó a transportar pasajeros, hasta que en 1928 comenzó con la aventura de transportar correo.

Imaginen a qué grado tuvo importancia Mexicana que en la actualidad las concesiones que se otorgan a particulares para la explotación de una línea aérea todas comienzan con las mismas palabras, “Concesión para prestar el servicio público de transporte aéreo nacional regular de pasajeros, carga y correo”.

Por eso jamás debemos de olvidar su historia. Veo a mucha gente enfadada porque la nueva aerolínea hace uso del nombre, pero se les olvida que los trabajadores aceptamos vender la marca comercial, y que se nos pagó por ese motivo.

Más allá de eso, el coraje que se les nota a muchos kilómetros a la redonda, es porque consideran que la nueva Mexicana no es la antigua, ¡y claro que no lo es!, es otra empresa completamente distinta.

De hecho no tiene ningún nexo con los ex trabajadores de Compañía Mexicana de Aviación (CMA), pues la Aerolínea del Estado Mexicano (AEM) solamente usufructa la marca comercial, sin embargo, sí continúa con el legado de la antigua.

No me lo cuentan, yo he podido comprobar que a muchos pasajeros les causa emoción volver a ver el nombre de Mexicana, y ahora que me han invitado a vuelos inaugurales de rutas de la nueva Mexicana, veo a la gente hablar con mucha nostalgia, recordando la primera vez que volaron con CMA, y manifiestan que les encanta poder hacerlo de nuevo.

Para los pasajeros, es como si la línea aérea hubiera entrado en una pausa y luego regresado; a ellos no les importa si es la antigua o la nueva, para ellos es volver a volar en Mexicana, y al final eso es algo valioso: no perder esta maravillosa marca por la que la gente siente apego.

Que la gente establezca lazos con una marca, es una de las cosas más difíciles de posicionar, podrás tener todo un departamento de publicidad detrás que te respalde, pero si la gente no la “siente cercana”, no se relacionará con ella, por eso es importantísimo lo que ha logrado la nueva aerolínea del gobierno.

Primero porque consiguió que no se olvide el nombre de Mexicana, y evitó que el nombre engrosara la enorme lista de líneas aéreas que habitan el cementerio. Y aunque es una empresa completamente distinta, sí les puedo asegurar que conserva por completo todo el espíritu de la antigua; se nota que nos estudiaron a la perfección.

Hoy por hoy es una línea aérea de modelo de bajo costo, esto es, el servicio a bordo se vende, no es gratis como en la antigua, cuyo modelo era tradicional; sin embargo la atención de los sobrecargos se lleva un sobresaliente.

Y lo digo con toda sinceridad, siempre que me subo a un avión examino absolutamente todo, desde cómo reciben al pasajero, cómo dan sus anuncios de seguridad y cómo ofrecen su servicio a bordo.

Tengo que decirlo, lo hacen de una forma magnífica, de entrada, cuidan a la perfección su imagen, lo cual me parece fundamental, van perfectamente uniformados, las mujeres muy bien peinadas y maquilladas, y traen una buena disposición permanente.

La forma de acercarse para ofrecer el servicio siempre es con una sonrisa, son muy amables y profesionales en lo que hacen, y por eso no me canso de felicitarles, porque conozco el trabajo y sé a la perfección qué es lo que se requiere para dar un buen servicio; para mí es muy fácil reconocer cuando “cuachalotean” y nada más están ahí porque no les queda de otra, no porque les guste su trabajo.

Los compañeros de la antigua que opinan que esta es una “Mexicana patito”, lo dicen sin haber volado en la nueva línea aérea; esto es, emiten una opinión basada en un simple prejuicio, y no contentos con eso, se les olvida que ya cobraron por la venta de la marca, “tres pesos” si quieren, pero de verdad no había de otra.

No fue la más justa (lo he dicho siempre), pero sí la salida más digna que se encontró, porque hoy el responsable del quebranto de la aerolínea sigue libre, sin cargos judiciales, y sin pagarnos lo que nos debe.

Impunidad vergonzante que logró gracias a todos los actores políticos que lo solaparon y le permitieron cometer un atropello atroz en contra de Mexicana, y todos sus trabajadores. ¡Ni perdón, ni olvido!

En fin, para mí sí es importante que una fecha histórica, como el aniversario de la antigua Mexicana, no pase de noche. No puedo evitarlo, me emociona pasar la estafeta a la nueva; me entusiasma que los “nuevos trabajadores” la aceptan con seriedad y compromiso. Me da gusto que esta aerolínea ya empezó a crear su propia historia, y que lo hace resguardando el legado histórico. ¡Me encanta!, porque la Primera siempre será la Primera.

 

Ximena Garmendia
19 de julio de 2026

11 julio 2026

Los sobrecargos de ASSA atentando contra sí mismos

 

Los sobrecargos de ASSA atentando contra sí mismos

Veo los resultados de la consulta, y tengo que decirlo con todas sus letras: los sobrecargos de ASSA son esos seres que siguen sin aprender del pasado y están más que negados a entender que existen decisiones que a los únicos que hacen daño, es a ellos mismos.

Fotografía tomada del perfil de Facebook oficial de ASSA de México


Lo he dicho fuerte y claro: “no hay peor enemigo de un sobrecargo, que otro sobrecargo”, y en este caso queda más que evidente. Ya de por sí la famosa Reforma del 2019 “deslactosó” el proceso del estallamiento a huelga, pero hoy podemos comprobar que no fue gratuito, ni mucho menos una casualidad.

Hay gente que todavía cree que, si el “Tío Sam” interviene en México, es para salvarnos. Pero ¡abramos los ojos!, una realidad es que esta reforma a la Ley Federal del Trabajo se hizo para darle gusto a los gringos, y aprobaran la firma del T-MEC.

A los norteamericanos no les gusta el tema del sindicalismo, les provoca prurito y escozor; entre menos sindicatos existan, mejor para ellos. Por eso la Reforma Laboral del 2019, no fue pensada para beneficiar a la clase obrera, sino todo lo contrario.

Nuestros legisladores dijeron que se hizo para que los procesos fueran más “transparentes”, pero en los hechos resultan ser tan engorrosos y burocráticos que se entorpece tanto el derecho a estallar una huelga, que más bien parece una mortaja hecha a la medida de ese derecho laboral tan importante.

Antes de la reforma, los trabajadores solamente requerían de una asamblea con el quorum suficiente para decidir a mano alzada si se iban a huelga o no. Ahora, gracias a la Reforma Laboral del 2019, esto ya no es posible, pues se requiere que más del 50% de los trabajadores agremiados voten de manera personal, intransferible, directa y secreta, y no dentro de una asamblea; y dada la naturaleza del trabajo de los sobrecargos, la votación dura 10 días.

Este formato merma cualquier estallamiento, y le quita todo el peso que tenía la huelga, dejando a los trabajadores completamente desamparados, porque si la huelga estallada no cumple con todos los requisitos legales, lo más seguro es que sea declarada inválida.

Eso es, sin medias tintas, la burocratización utilizada para “deslactosar” el estallamiento a huelga, y con ello quitarle poder a los trabajadores. Yo no sé si un buen número de los sobrecargos agremiados a ASSA viven en la ignorancia más profunda, o si la abulia e indolencia los vuelve entes tan maleables, que se dejan convencer por voces que no buscan mejorar sus condiciones laborales, sino que su único objetivo real es regresar al poder.

Estoy dispuesta a debatirlo seriamente, ¿alguien me puede explicar la sinrazón de votar en contra de la retabulación? Cuando es justamente la planta de los sobrecargos bajo el Contrato B a los que más les beneficiaba. ¿Me están diciendo que prefieren seguir cambiando de tabulador cada 10 años y no cada 5? Simplemente no lo entiendo.

¿Por qué votaron en contra de retabular su salario cada 5 años?, ¿por qué prefieren quedarse con el que cambia cada 10?  Me parece un error garrafal creer que esa es una estrategia exitosa para mejorar laboralmente. Francamente creo que alguien les está vendiendo humo.

No hay otra explicación para estos números. Son un total de 3,189 sobrecargos agremiados a la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) al servicio de Aerovías de México S.A. de C.V., y han rechazado el MAYOR logro en años, que es retabular el salario de los sobrecargos que están dentro del Contrato Colectivo B o “Anexo” como le llaman de forma “eufemística”.

El resultado de la votación de la consulta sobre el “Proyecto de modificación contractual y salarial 2026”, refleja que a favor votaron 851 compañeros que entendieron perfectamente el momento geopolítico por el que está atravesando Aeroméxico.

Pero son 1,275 sobrecargos que votaron en contra. ¡Claro que tienen derecho a decidir el sentido de su voto! Eso no está a discusión, así funciona la democracia, pero la democracia no se limita únicamente a un sistema electoral, sino que es un sistema de vida, que busca el constante mejoramiento económico, social y cultural. Es decir, además de un derecho es una enorme responsabilidad.

En ese sentido, espero que esos 1,275 sobrecargos que votaron en contra asuman la responsabilidad de su sufragio, y no culpen de su oligofrenia a la actual representación sindical. Porque déjenme decirles que esta historia ya la viví.

En el año 2009 tuve la desgracia (y lo tengo que decir así) de lidiar con los sobrecargos de Aeroméxico que no aceptaban su responsabilidad; fue un año en que querían quemar el sindicato, cuando se dieron cuenta, y vieron “de cerca” las consecuencias de haber aceptado un convenio de ahorros propuesto por su empresa.

Yo siempre estuve en contra de dichos convenios, y así lo dije todo el tiempo; sin embargo, votaron a favor, y “tres doritos después” los tenía tratando de derribar la puerta de mi oficina, para crucificarme.

No es lo mismo trabajar con un ente vivo, como lo es un sindicato, que “crear” una reforma desde un escritorio, sin saber cómo funciona en los hechos, y sin considerar que en su interior existen grupos, intereses, alianzas y pasiones, a veces tan endebles y volátiles que terminan por crear empantanamientos.

Nuestros Estatuto en vigor no prevé qué hacer en estas situaciones, porque la Reforma prevé los siguientes escenarios:

  • ·         Si la mayoría aprueba los términos del contrato o convenio, se realizará su registro ante el CFCRL.
  • ·         Si la mayoría rechaza los términos del contrato o convenio, el sindicato podrá estallar la huelga o prorrogar el emplazamiento para volver a negociar y, en su caso, someter el acuerdo a nueva consulta.

Pero seamos sinceros, porque las siguientes preguntas no tienen clara respuesta: ¿los sobrecargos de Aeroméxico ya están listos para estallar una huelga?, ¿cuántas veces más pueden salir a consultar de nuevo a la base?, ¿cuántas veces los sobrecargos pueden rechazar los resultados de la negociación?, ¿se puede volver un cuento de nunca acabar?, ¿cómo se da por finiquitado el proceso?, ¿se vale decir que “cada quien se va con su golpe”?, entonces las cosas se quedarían en el estado que estaban antes de la revisión al Contrato Colectivo de Trabajo, o en palabras simples: se pierde la revisión.

Alguien tiene que decirlo: si “se pierde la revisión” no va a ser culpa de la representación sindical, sino de los sobrecargos que votan en contra porque creen “merecer más”; porque lo sabemos todos, ese el discurso que está moviendo la gente de Ricardo Del Valle, haciéndoles creer a la base que si rechazaban la propuesta, podrían exigir más a Aeroméxico.

Sin darse cuenta de que, al votar en contra, al único que benefician es precisamente a Aeroméxico, pues ya no se verá obligada a dar una retabulación de salario a los 5 años, y se queda en 10. ¿No me digan que jamás pensaron que rechazaban la retabulación? Al ser mayoría la gente del contrato B, era el único logro por el que de verdad valía la pena luchar.

La gente de Ricardo Del Valle se está reacomodando políticamente, y como lo dije líneas más arriba, queda claro que no está buscando la mejora de las condiciones laborales de los sobrecargos; de haber sido así, hubiera invitado a la gente a votar a favor, y aprovechar que la empresa ya había aceptado la retabulación de salario a los 5 años, y no a los 10 como actualmente están.

Lo que persiguen es demostrar que tienen el músculo suficiente para tirar una revisión de contrato, y salir a culpar a la actual representación sindical. Su interés es posicionarse como la opción en las próximas elecciones en ASSA. Algo tan básico y predecible, como darse cuenta de que las condiciones de los agremiados están en un tercer o cuarto plano.

Porque saben de antemano que los sobrecargos no van a estallar ninguna huelga. Ahora la parte más delicada: la Reforma Laboral del 2019 no aclara cómo salir del empantamiento en caso de que se vuelva a negociar y otra vez se consulte a la base, y el resultado sea negativo, porque se pueden seguir así de aquí a la eternidad.

Nuestro estatuto no tiene prevista la figura de la consulta; sí la de Juntas Particulares, pero éstas no lo son. Cuando en el pasado nos llegó a suceder, solíamos dar por terminadas las votaciones y darle “fire” a la propuesta, con todas las consecuencias que conllevaba, entre ellas el riesgo de que la empresa se levantara de las mesas y a cambio pidiera un convenio de ahorros; porque está en todo su derecho.

¿Les hablaron de esa posibilidad cuando los convencieron de votar en contra? En la mesa ya había una ganancia concreta, y subieron la apuesta al rechazarla; una jugada riesgosa que se puede convertir en un balazo en el pie.

No les voy a hablar bonito, y mucho menos a endulzarles el oído, quiero ver cómo salen de este berenjenal en el que se metieron, ya sea por manipulables, por indolentes, por crédulos, o de plano por ignorantes.

¡No tienen que creerme a mí! Los invito a que debatan entre ustedes, se informen, pidan cuentas, pregunten y contrasten versiones. Tomen las riendas de su vida, y si existe una nueva consulta, voten de manera responsable. Si las consecuencias son las que esperaban, ¡felicidades!, pero si son adversas, estarán tranquilos de que su voto fue en consciencia, y no tendrán que derribar ninguna puerta, ni crucificar a nadie.

 

Ximena Garmendia
 12 de julio de 2026