19 julio 2026

El legado de Mexicana

 

El legado de Mexicana

El domingo pasado Mexicana de Aviación cumplió 105 años y para no perder la costumbre, hubo voces que se quejaron amargamente. Para mí, la memoria histórica lo es “todo”, y no es gratuito; en mi historia personal éramos siete hermanos, y ahora sólo quedamos tres, a los demás me los arrebató el Alzheimer juvenil, por eso para mí es fundamental no perder la memoria porque es Historia (así con mayúscula), y los seres humanos hacemos la nuestra propia, siempre influidos por el pasado, parafraseando a Marx.



Por eso no me puede pasar de noche el aniversario de Mexicana de Aviación, fundada en 1921 como “Compañía Mexicana de Transportación Aérea” (CMTA), teniendo como primer pasajero a Humberto Jiménez, que era el pagador de la “Compañía Mexicana de Petróleo El Águila”, y así la ruta a Tampico, con escala en Tuxpan, se convirtió en la cuna de la aviación comercial.

En 1924 cambió de nombre a Compañía Mexicana de Aviación, tal y como todos la conocimos hasta su forzosa bajada de vuelo en 2010. Mexicana fue la primera línea aérea comercial de carga, y después comenzó a transportar pasajeros, hasta que en 1928 comenzó con la aventura de transportar correo.

Imaginen a qué grado tuvo importancia Mexicana que en la actualidad las concesiones que se otorgan a particulares para la explotación de una línea aérea todas comienzan con las mismas palabras, “Concesión para prestar el servicio público de transporte aéreo nacional regular de pasajeros, carga y correo”.

Por eso jamás debemos de olvidar su historia. Veo a mucha gente enfadada porque la nueva aerolínea hace uso del nombre, pero se les olvida que los trabajadores aceptamos vender la marca comercial, y que se nos pagó por ese motivo.

Más allá de eso, el coraje que se les nota a muchos kilómetros a la redonda, es porque consideran que la nueva Mexicana no es la antigua, ¡y claro que no lo es!, es otra empresa completamente distinta.

De hecho no tiene ningún nexo con los ex trabajadores de Compañía Mexicana de Aviación (CMA), pues la Aerolínea del Estado Mexicano (AEM) solamente usufructa la marca comercial, sin embargo, sí continúa con el legado de la antigua.

No me lo cuentan, yo he podido comprobar que a muchos pasajeros les causa emoción volver a ver el nombre de Mexicana, y ahora que me han invitado a vuelos inaugurales de rutas de la nueva Mexicana, veo a la gente hablar con mucha nostalgia, recordando la primera vez que volaron con CMA, y manifiestan que les encanta poder hacerlo de nuevo.

Para los pasajeros, es como si la línea aérea hubiera entrado en una pausa y luego regresado; a ellos no les importa si es la antigua o la nueva, para ellos es volver a volar en Mexicana, y al final eso es algo valioso: no perder esta maravillosa marca por la que la gente siente apego.

Que la gente establezca lazos con una marca, es una de las cosas más difíciles de posicionar, podrás tener todo un departamento de publicidad detrás que te respalde, pero si la gente no la “siente cercana”, no se relacionará con ella, por eso es importantísimo lo que ha logrado la nueva aerolínea del gobierno.

Primero porque consiguió que no se olvide el nombre de Mexicana, y evitó que el nombre engrosara la enorme lista de líneas aéreas que habitan el cementerio. Y aunque es una empresa completamente distinta, sí les puedo asegurar que conserva por completo todo el espíritu de la antigua; se nota que nos estudiaron a la perfección.

Hoy por hoy es una línea aérea de modelo de bajo costo, esto es, el servicio a bordo se vende, no es gratis como en la antigua, cuyo modelo era tradicional; sin embargo la atención de los sobrecargos se lleva un sobresaliente.

Y lo digo con toda sinceridad, siempre que me subo a un avión examino absolutamente todo, desde cómo reciben al pasajero, cómo dan sus anuncios de seguridad y cómo ofrecen su servicio a bordo.

Tengo que decirlo, lo hacen de una forma magnífica, de entrada, cuidan a la perfección su imagen, lo cual me parece fundamental, van perfectamente uniformados, las mujeres muy bien peinadas y maquilladas, y traen una buena disposición permanente.

La forma de acercarse para ofrecer el servicio siempre es con una sonrisa, son muy amables y profesionales en lo que hacen, y por eso no me canso de felicitarles, porque conozco el trabajo y sé a la perfección qué es lo que se requiere para dar un buen servicio; para mí es muy fácil reconocer cuando “cuachalotean” y nada más están ahí porque no les queda de otra, no porque les guste su trabajo.

Los compañeros de la antigua que opinan que esta es una “Mexicana patito”, lo dicen sin haber volado en la nueva línea aérea; esto es, emiten una opinión basada en un simple prejuicio, y no contentos con eso, se les olvida que ya cobraron por la venta de la marca, “tres pesos” si quieren, pero de verdad no había de otra.

No fue la más justa (lo he dicho siempre), pero sí la salida más digna que se encontró, porque hoy el responsable del quebranto de la aerolínea sigue libre, sin cargos judiciales, y sin pagarnos lo que nos debe.

Impunidad vergonzante que logró gracias a todos los actores políticos que lo solaparon y le permitieron cometer un atropello atroz en contra de Mexicana, y todos sus trabajadores. ¡Ni perdón, ni olvido!

En fin, para mí sí es importante que una fecha histórica, como el aniversario de la antigua Mexicana, no pase de noche. No puedo evitarlo, me emociona pasar la estafeta a la nueva; me entusiasma que los “nuevos trabajadores” la aceptan con seriedad y compromiso. Me da gusto que esta aerolínea ya empezó a crear su propia historia, y que lo hace resguardando el legado histórico. ¡Me encanta!, porque la Primera siempre será la Primera.

 

Ximena Garmendia
19 de julio de 2026