31 mayo 2026

ASSA demuestra verdadero liderazgo

 

ASSA demuestra verdadero liderazgo

Hoy a las 9 de la mañana están convocados los sobrecargos al servicio de Aerovías de México, S.A. de C.V. (Aeroméxico) a asamblea, para determinar si aceptan los resultados de la negociación con la empresa o estallan a huelga.



Independientemente de la decisión que mis compañeros vayan a tomar, es importante señalar que, en esta ocasión, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) esta mostrando un verdadero liderazgo.

De verdad, después de los 11 años de dictadura de Ricardo Del Valle, en el que solamente se beneficiaban sus amigos del “Club de Toby”, y luego de los tres años que Ada Salazar -literalmente- echó a la basura por su terquedad e ignorancia, hoy las cosas en ASSA son completamente distintas.

Tuve la oportunidad de que me mostrasen pequeños videos de las asambleas que se han llevado a cabo con motivo de su actual revisión contractual 2026-2028; en ellos vi una representación sindical unida y trabajando en pro de los sobrecargos, apegada a lo que mandata el Estatuto, sin la necesidad de inventar “el agua tibia”.

Y todo cuenta, desde las camisas usadas por los representantes sindicales con el logotipo original del sindicato, que recuperan la historia como asociación, y dejan un claro: no son los cuates de la empresa, o de Andrés Conesa buscando sentarse a la mesa con él o algún otro de los directivos, sino que son los representantes de los sobrecargos, llevan el mensaje y son la voz de la base ante las altas esferas de Aeroméxico.

Así dejan muy clara la división entre sindicato y empresa, una línea que fue completamente borrada por Ricardo, quien más que Secretario General, se sentía el Gerente de Asuntos sin Importancia de Aeroméxico; o en el caso de Ada Salazar, que mientras maltrataba sobrecargos en la asamblea, a la empresa le servía el café, literalmente, como como si esa fuera la única función de los tripulantes de cabina.

Ella jamás dignificó la labor del sobrecargo, y aprovecho que hoy es el Día Internacional de Tripulante de Cabina, porque es buen momento de recordar que el papel que se tiene a bordo no es exclusivamente brindar un servicio al pasajero, sino que la finalidad de esta bellísima profesión -de la que estoy extremadamente orgullosa-, es ser personal de seguridad a bordo de un avión.

Por eso reconozco el gran trabajo que Rafael Munguía y el resto de la representación sindical llevan a cabo, dejando a un lado sus probables y sanas diferencias de ideas, pero saliendo en unidad en esta revisión, pensando en el bienestar del sobrecargo.

Ada tuvo la oportunidad, pero la dejó ir, asesorada por un grupo inexperto en el funcionamiento del mundo de la aviación; sí, Ada llegó con las manos atadas por un Convenio COVID que dejó firmado Ricardo Del Valle, pero una vez que concluyó, podía pedir mejoras al Contrato B. Sin embargo se limitó a amenazar a los sobrecargos de que Aeroméxico iba a quebrar, y que de no aceptar las condiciones impuestas por la empresa, lo mejor es que se fueran a formar en la nueva Mexicana.

Ustedes saben que no exagero. Sus palabras expresando falacias “ad hominen” quedaron registradas para la posteridad, como si la nueva empresa del Estado Mexicano fuese una amenaza para los sobrecargos de Aeroméxico, y peor aún, sin tomar en cuenta esa revisión se llevó a cabo mientras la aerolínea del caballero águila estaba en plena recuperación post Covid, con unos números de ensueño.

Hoy la realidad es distinta, el conflicto bélico contra Irán afecta a nivel mundial a todas las aerolíneas, y ante el alza de combustible comenzamos a ver quiebras de empresas que no han podido hacer frente a este escollo, como Spirit Airlines en Estados Unidos, Magnicharters en México, y en Europa está el ejemplo de Zenith Airlines, una aerolínea británica dedicada a los vuelos charters.

Con este panorama adverso, lograr que Aeroméxico retabule el Contrato B y pasar de 10 a 5 años, es realmente un verdadero logro que los va a beneficiar en todos los rubros. En su momento se los dije, en una nota mía en SDP NOTICIAS de fecha 13 de noviembre de 2025 titulada “Todo sobre las elecciones en el sindicato de sobrecargos”, dije y cito textual:

“Después vimos su verdadero rostro (de Ada Salazar), uno incapaz de negociar, que se sirvió solo de mentiras y amenazas para conseguir las peores negociaciones que he visto en toda mi vida sindical. La primera con la terminación del Convenio Covid, en la que tuvo la oportunidad de solicitarle a Aeroméxico una retabulación en el CCTB, que cambiase de 10 años el tabulador y disminuir este a cada 5 años, y no lo hizo.

Alegó que ese tema era parte de la revisión salarial del año siguiente, y ¿qué creen que pasó al año siguiente en la revisión salarial? Pues que no lo podía pedir, porque ese era un tema contractual y en la salarial solo se iba a ver lo respectivo al aumento al salario.”

Y si quieren saber cuál fue mi opinión sobre la revisión contractual del 2024, los invito a leer mí columna en SDP NOTICIAS que por nombre lleva “Aeroméxico, feliz por exitosa revisión con sobrecargos”, publicada el 1° de julio de 2024.

Aunque al día de hoy los richilovers insistan en desviar el tema y tratar de llevar agua a su molino, quien fue responsable del Contrato B fue Ricardo Del Valle, y aunque den las marometas más estrambóticas y espectaculares que gusten, si hoy existen dos contratos con condiciones laborales diferentes, es responsabilidad de las gestiones pasadas. De Del Valle por implementarlo, y de Salazar por no hacer absolutamente nada por aminorar sus daños; por eso digo que la señora que usó el quinto piso tiró tres años a la basura. Los hechos hablan por sí solos.

Lo dije y lo sostengo: no se confundan, yo no soy incondicional de ninguna gestión; si este espacio informativo existe es precisamente porque jamás me he quedado callada cuando veo que las cosas no se hacen bien. 

En ese sentido, también reconozco cuando percibo un Comité Ejecutivo unido, trabajando y explicando a los agremiados, y no regañándolos como le gustaba hacerlo a Ada. Veo una representación sindical con toda la disposición y voluntad política de detallar los pormenores de las negociaciones que se llevaron -y se llevan- con la empresa, con total transparencia, y en un diálogo de adultos que hace mucho no se veía en mi sindicato.

¿Merecen altares o estatuas gigantescas? ¡No, tampoco!, pero es de roconocerse que están cumpliendo sus funciones con dignidad, respeto y mucha inteligencia, poniendo los intereses del gremio en su conjunto, por encima de las canonjías que de manera personal pudieran obtener. Eso me da muchísimo gusto, porque vaya que hacia falta tener madurez dentro de la representación y no estar viendo a una panda de niños berrinchudos peleando a grito pelado en las asambleas, cobrando emolumentos, y sin trabajar.

Nadie me lo preguntó, pero si el único logro de esta revisión fuera bajar de 10 a 5 años, sin obtener nada más, opino que se está avanzando por el camino correcto. Sé que en la mesa hay más cosas, y que como trabajadores siempre querremos más, pero conseguir retabular un contrato, créanme no es nada sencillo, y hacerlo mientras el ambiente es adverso, hace que las negociaciones que se llevaron fueron de un altísimo nivel.

Como lo he externado en este y otros espacios de comunicación, los sobrecargos son los que tienen la última palabra; esto es, les corresponde a ellos y solo a ellos decidir si este 31 de mayo estallan la huelga, o la conjuran.

Ximena Garmendia
31 de mayo de 2026