18 octubre 2020

De altos vuelos y derecho laborales

 

De altos vuelos y derecho laborales

En la columna de la semana pasada hablamos de la historia reciente de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA) y de los Secretarios Generales que han pasado por la sede sindical, e hice referencia al nulo acervo histórico que existe en ASSA, lo cual una verdadera tristeza.



No obstante, en el caso de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), esto no es así, al contrario, ellos están sumamente orgullosos de sus fundadores; tan es así, que en el marco de su 60 aniversario hasta un libro conmemorativo realizaron.



Pero mi intención, mi estimado lector, es que de la mano realicemos un viaje en el tiempo y nos remontemos a finales los años 50, cuando la aviación pasó de ser algo “experimental” a una profesión bastante seria; era momento de dar paso a la consolidación de la industria, y con ello a época dorada de la aviación.

El país vivía las mieles del “milagro mexicano” bajo la mano de Adolfo López Mateos. No obstante, las exigencias de la clase obrera mexicana empezaron a reclamar los triunfos obtenidos de la Revolución Mexicana.

Es así como a finales de esos años, surgen varios movimientos de trabajadores como el de médicos, maestros, ferrocarrileros, electricistas, tranviarios y por supuesto, de pilotos aviadores; estos grupos pugnaban por la libertad sindical y el derecho a un Contrato Colectivo de Trabajo digno.

Los pilotos se agruparon y crearon ASPA, que vio la luz el 4 de agosto de 1958, tuvieron que pasar dos años, para que el gobierno los reconociera como sindicato gremial. Fueron dos largos años de lucha y de reuniones clandestinas, eso sí, sin perder el ánimo de lucha.



Para nuestro viaje en el tiempo, usaremos un personaje ficticio. Es un piloto de recién ingreso, deslumbrado por ser su primer empleo, pero con hambre de triunfar en el mundo aeronáutico. Lo llamaremos “Pepe”. Tan sólo tiene algunos meses trabajando para una de las empresas más grandes del país, y ve con gran interés la posibilidad de formar un sindicato democrático. Es así como no falta a las reuniones, muchas veces clandestinas que organizan un grupo de pilotos.

─ Oye mano, ¿ya te enteraste de que van a juntarse hoy a las 5 de la tarde?

─ No, no tenía idea, pero gracias, mano, por avisar. Ahí estaré.

─ No nos vayas a fallar Pepe, mira que esta lucha es por mejorar nuestras condiciones laborales; además, que el gobierno nos tome en serio.

─ Claro, dalo por hecho mi hermano, nos vemos allá, sin falta, ¿quieres que les lleve algo?

─ Con tu sola presencia, y si puedes Pepe, avísales a los demás de la reunión de hoy; pero ya sabes, sé discreto, que hay mucha gente que nos quiere ver derrotados.

La reunión se realiza en la sala de un domicilio particular, y a lo lejos Pepe observa cómo acomodan sillas para crear una especie de auditorio. En una esquina ve conversando a los pilotos que encabezan el movimiento; ve a Fabre, sonriente, después mira Tarazona que está absorto con las palabras que pronuncia Farell. Sus ojos continúan buscando a los líderes y se topan con Ballina, que se encuentra ya rodeado por varios pilotos. Todos tienen en su rostro la esperanza pintada

Pepe se da cuenta que por detrás de él, Astudillo le coloca la mano en el hombro y le agradece el haber venido a la reunión. Sólo falta Riquelme, que estaba en una llamada telefónica justo al otro extremo del auditorio improvisado. Todos, toman sus asientos y se aprestan a escuchar lo que sus líderes tienen que decirles. Esta es una de las muchas reuniones clandestinas que hubo.

Les proponen un paro para el día 23 de enero, que ningún avión vuele ese día, Pepe, un poco nervioso, voltea a ver su compañero.

─ Ahora sí, el gobierno nos va a tener que reconocer, no le queda de otra, vas a ver que sí Pepe, por fin tendremos un contrato decente.

─ ¿No crees que nos estamos arriesgando demasiado?

─ No Pepe, ahorita es el momento de demostrarle al gobierno lo que valen los pilotos mexicanos, tenemos que estar bien convencidos de que estamos haciendo lo correcto.

─ ¿Y sí nos corren?, prácticamente acabo de salir del colegio militar; mi padre me matará si me corren.

─ Ay Pepito, sea hombre, tenga arrestos, que son muy necesarios para salir adelante en la vida. Mira, ya viste a nuestros líderes, están dando el todo por el todo, no queda de otra más que apoyarlos, vas a ver Pepe, no te corren y mejoraremos mucho.

Llegó el día 23 de enero de 1959 y Pepe se puso su uniforme recién planchado, su colonia mientras al fondo en un tocadiscos suena “Don´t be cruel” de Elvis Presley,  se mira por última vez al espejo, ya con su uniforme completo y se dispuso a participar en el paro de actividades, con el temor a lo desconocido; él no sabe que ese día será conocido después como el “Día de la emancipación del piloto aviador mexicano”. Cuando vio tantas caras conocidas en el aeropuerto, miró a sus líderes y Fabre le devolvió la sonrisa. En ese momento, sintió una confianza hasta ese momento desconocida, y supo que había contribuido a cambiar la historia de los pilotos mexicanos.



─ Pepe ¿no te sabes la buena nueva?

─ No mano, ¿qué pasó?

─ Ni adivinas, acabo de hablar con Farell y me lo confirmó, el gobierno por fin nos ha reconocido.

─ ¿De verdad?, ¿me hablas en serio?, no me vayas a gastar una broma, que al rato tengo vuelo, ¿me lo juras?

─ Quita esa cara de perrito asustado Pepe. Sí mano, estoy feliz, guarda este día como la fecha más importante para nosotros los pilotos agremiados a la ASPA, 13 de enero de 1960. Ahora sí, el cielo es el límite.

Y es así como comenzó a gestarse una gran historia de lucha sindical, siempre con la mira en mejoras laborales para los pilotos agremiados a la asociación. Es por eso que, aunque a las nuevas generaciones de pilotos de ASPA esta historia pueda parecerles muy lejana, son ustedes los que deben de velar y no dilapidar el capital humano del sindicato.

La aviación está pasando por una de sus peores crisis y se requiere de gente comprometida y capaz para salir avante, y eso será más fácil si no olvidan de dónde vienen y lo que costó conseguir lo que al día de hoy disfrutan.

Esta columna va dedicada a todos aquellos valientes pilotos que no dudaron, en perseguir su sueño, un sindicato libre y democrático.

 

Ximena Garmendia

18 de octubre 2020