Prevalece el machismo en la aviación
Esta columna no será larga, más bien breve. Y es que quiero ser muy
puntual, me parece increíble que en pleno siglo XXI el machismo siga
prevaleciendo, sobre todo en la aviación.
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Para los que estamos en esta dentro de esta hermosa industria desde el
siglo pasado, lo normal sería que con la llegada del nuevo milenio la sociedad en
general, y sobre todo la gente que trabaja dentro de la aviación, se iría
quitando las ataduras machistas, pero lamentablemente no es así.
Es doloroso ver cómo en apariencia apoyan las causas feministas, pero el
“Club de Toby” sigue haciendo menos a la mujer.
En mi caso concreto, algunos hombres pretenden “corregir” lo que escribo, minimizando
mis conocimientos y dejando de manifiesto que una “simple sobrecargo” como yo
desconoce “la aviación” y sus intríngulis.
Porque quiero dejarlo claro, una cosa son el debate y el intercambio de
opiniones, y otra muy diferente a la que me suelo enfrentar, es la descalificación,
el ataque y los insultos.
Me parece alucinante que, a estas alturas del partido, el machismo siga
presente en la aviación, ya sea infravalorando el trabajo que hacen las mujeres
dentro de la industria, o de plano tratando de enmendarme la plana, e incluso
opinar sobre lo que debo opinar. ¡Bueno!, hasta el sobrenombre que utilizo ha
sido cuestionado.
Estoy muy lejos de hacerme la víctima. Más lejos aún de pensar que soy
infalible, o de que siempre tengo la razón. La presente reflexión obedece a que
estoy convencida, y así lo he dicho siempre, que la aviación sirve como un
pequeño laboratorio para entender al mundo, y al país.
Hoy estamos viendo cómo el discurso retrógrada de la derecha más
recalcitrante gana terreno día con día, y por eso creo que debemos defender -con
uñas y dientes- nuestro lugar.
Yo no pienso dejar de opinar, ni de informar lo que considero que debe de
conocer la comunidad aeronáutica, y sobre todo la gente que no pertenece al
mundo de la aviación. Mi esfuerzo se centra en ver desde las noticias que
surgen, pero desde un ángulo diferente, con una visión completamente distinta a
lo que manejan otros medios y portales informativos.
Sí, busco una “rotura” o una especie de interrupción brusca
de las inercias que predominan en los medios. Dice el diccionario que a eso se
le llama “disrupción”.
Soy consciente de que a veces soy disruptiva,
porque diré lo que otros prefieren omitir… alguna ventaja debe tener ser
independiente y que mi pluma no está comprometida con ningún factor real del
poder.
Solamente con mis
convicciones personales, basadas en la experiencia adquirida a lo largo de toda
mi vida, de las infaltables lecturas que siempre me acompañan, y de los debates
serios con personas dispuestas a aprender de cada discusión.
Para intransigencias,
machismos retrógradas y paparruchas, ya tenemos bastante con las redes sociales
y los medios tradicionales.
