20 septiembre 2020

El miedo


El miedo

¿Qué es el miedo? Una emoción muy útil para escapar o evitar los peligros, sin embargo, también es una barrera que puede interponerse en el disfrute de una persona y en caso de que sea excesivo, puede llegar a bloquear y a impedir el transcurso de una vida normal.

Justamente esto es lo que está pasando con los agremiados al Sindicato de Sobrecargos ASSA de México. Es de tales dimensiones su miedo a perder “el trabajo”, que son capaces de aceptar todo tipo de vejaciones, con la esperanza de no perder su “status quo”, es decir el conjunto de condiciones que prevalecían en un momento determinado.



Pongámonos en contexto, estimados lectores. La convocatoria y realización de la última asamblea sindical, de carácter “virtual”, fue un ejercicio muy jugoso para la representación sindical que le permitió medir qué tanto control. a través del miedo, tienen de sus agremiados. El tema a tratar fue la elección de los tres sobrecargos que fungirán como observadores en las próximas elecciones del sindicato. Es decir, una asamblea de mero trámite, cuya relevancia radica en ser el “banderazo” oficial con el que arranca el proceso electoral. Sin embargo, el desorden y confusión en la tramitación de la asamblea, hizo que derivara en un verdadero pandemónium.

¿Por qué ocurrió el caos? Muy sencillo, al Secretario General se le ocurrió la genial idea de crear un complicadísimo sistema de votación. La plataforma ZOOM, donde se llevó a cabo dicha asamblea, al pasar de un cierto número de participantes, impide que cámaras y micrófonos puedan ser activados; deja al administrador la facultad exclusiva de activarlos. Es de señalarse que la misma plataforma cuenta con varios mecanismos para realizar encuestas y votaciones en tiempo real y al momento.



Pero, para no perder el control y seguir manejando a los agremiados a través de medios nada democráticos, avisó que para llevar a cabo la votación, debían mandar: copia de la identificación de la empresa, número de empleado, número de socio, y por si esto fuera poco, copia (fotografía) de la credencial para votar del INE. Todo para, según su propio discurso, evitar que alguien ajeno al gremio votara. Entonces yo me pregunto: ¿que no la liga para entrar al webinar del Sindicato, era previa inscripción, en la que se calificaron esos puntos?, tras esa inscripción, sería prácticamente imposible que se cuele alguien ajeno.

Pero este es solo una parte más del tortuoso camino. Son las 13:00 horas, y estamos en una asamblea en la que solamente Ricardo Del Valle puede hacer uso de la palabra. El resto de los asistentes únicamente pueden expresarse a través de “el chat” de la plataforma. El líder sindical hace la pregunta: ¿Quiénes quieren anotarse para formar parte de la Comisión Electoral?, y ahí comienza el caos. Del Valle Solares no tuvo empacho alguno en mentir, pues afirmó que no se podían proponer sobrecargos que “no estuvieran presentes” en la asamblea. Eso es totalmente falso, en los estatutos que rigen la vida sindical no existe semejante limitación. Sería absurdo que así fuera, pues derivado de la naturaleza del trabajo de sobrecargo, es común que se propongan compañeros que hayan manifestado su deseo de participar, pero que se encuentren volando en el momento que la asamblea se lleva a cabo. ¿Será que el Secretario General de la ASSA de México desconoce estas condiciones? O peor aún, ¿desconoce el contenido de los estatutos?

Los esbirros de Ricardo del Valle, porque al que ejecuta y hace ejecutar las órdenes de otro, especialmente si emplea presión y violencia psicológica, se le llama esbirro y no “Comisión de Vigilancia”, dejaron de lado su función primordial e ineludible de velar que se cumpla con el estatuto, permitiendo que cínica y sistemáticamente el Secretario General viole de manera perene la ley interna de ASSA, pues simplemente ignoró a los muchos compañeros que de manera insistente se proponían (por el chat) para ser votados. En cambio, hubo “candidatos” que ni siquiera fueron propuestos en la asamblea, pero mágicamente aparecieron en la lista de “candidatos”. Las ventajas de ser el único con el micrófono encendido.






No contento con lo anterior, nunca hubo un lista que constara de manera clara cuántos fueron los compañeros que se propusieron para ser votados para el cargo de Comisionado electoral. El chat de Zoom parece carrusel con todos los mensajes que exigen ser tomados en cuenta, y a las 13:55 horas, de manera abrupta, Ricardo Del Valle da por terminada la asamblea, diciendo que a partir de ese momento pueden mandar su voto por correo electrónico, con los nombres de las tres personas por las que votan, y adjuntando toda la documentación de identidad solicitada previamente. Sin hacer caso de todas las preguntas que inundaban el chat, evidenciando la falta de claridad en el proceso, cerró su micrófono diciendo que a las 18:00 horas se volvería a conectar para dar “los resultados”. Lo único que quedaba claro, es que a la representación sindical, la asamblea se le iba de las manos.

Era el momento de que Del Valle Solares actuara, entonces un audio empezó a circular por los diversos grupos de whatsapp que tienen los sobrecargos. Era la voz de una compañera, ex Mexicana y ex Interjet que suplicaba: “voten por los tres nombres que les mandaron, son el equipo de Ricardo… por favor, necesitamos que no se pierda el voto… nos quieren tirar la asamblea los que se oponen a la rotación y quieren correr gente”. Nada más le faltó decir: “y se están robando niños de los mercados!!!!”. Era el momento de que el miedo hiciera su aparición.



Tanto para el Secretario General, como para el resto de la representación sindical fueron evidentes los sentimientos que permeaban en la planta en ese momento: indignación y enojo por ser ignorados, confusión e incertidumbre por la forma en que se estaban tomando las decisiones, desconfianza y falta de credibilidad en el proceso, opacidad y nula transparencia en algo tan llano como una lista con los nombres de los candidatos. Había que recurrir al recelo y aprensión de que suceda algo contrario a lo que se desea: es decir, el miedo.

Entre los agremiados se empezaron a mandar mensajes de “sí no votas por los candidatos de Ricardo, se va a enojar”, “se va a dar cuenta si no votas por sus candidatos” y una larga retahíla de argumentos coercitivos, que florecen como hongos después de la lluvia cuando el voto no es ni libre, ni universal, ni secreto. Fue tan grande el miedo, que en lugar de convertirlo en el disparador para exigir transparencia a su representación sindical, lo que realmente pasó fue que los bloqueó y paralizó, y permitieron toda clase de violaciones a la ley interna que rige a la asociación sindical.



A las 18:00 horas llegaron nuevamente a la reunión, es decir, se volvieron a conectar a la plataforma de Zoom, y ¿cuál va siendo su sorpresa?, que todavía no estaban los resultados, y que se seguían aceptando más votos, a pesar que en las indicaciones la hora límite había sido fijada a las 18:00 horas. Los sobrecargos, consumidos entre el miedo y la confusión, aceptaron cual mansos corderos que se volvieran a reunir casi a las 22:00 horas para, ahora sí, dar “los resultados”.



Estimados lectores, ustedes no necesitan más información para saber quiénes quedaron electos como Comisionados Electorales, ¿verdad? En efecto: los candidatos del Secretario General, quien además de violar de manera sistemática los estatutos, es corto de miras, pues “dejar” que ganasen los candidatos de “la contra” (lo que es un chiste porque en ASSA no hay contrapesos al día de hoy), le hubiera dado legitimidad a todo el circo que armó el pasado 14 de septiembre.

¿Cuál es el asunto de fondo? Que hay en puerta otras asambleas, vitales para el futuro laboral de los sobrecargos de Aeroméxico, pero el miedo ha permeado de tal forma que, desde ahora en los diferentes chats que existen, escriben con resignación “lo mejor” es aceptar las propuestas del Secretario General, aunque eso signifique una gran merma económica. Una reacción hasta cierto punto lógica cuando se hace este manejo perverso de un sentimiento como el temor a perder cosas.



Lo que los sobrecargos de Aeroméxico deben tener muy claro y presente en estos momentos cruciales para su futuro, es que NADA les garantiza que aun aceptando todos los designios y caprichos que se le ocurran al líder, ellos salvarán su empleo. Es de capital importancia que no pierdan de vista que la Asamblea es el órgano máximo del sindicato, y el Comité Ejecutivo es quien debe de ejecutar el mandato de la asamblea. Cualquier modificación al Contrato Colectivo de Trabajo, de acuerdo a los estatutos, deberá pasar primero por la figura de Juntas Particulares por empresa (Artículos 47, 48, 49, 50, 51 y 52).

Espero que sea solamente una percepción equivocada de mi parte, pero así como los veo, no se van a sacudir ese miedo a cuestionar a su representante. Las preguntas que hoy no tienen respuesta clara son muchas, ¿hasta cuándo piensan perder el miedo? ¿van a seguir permitiendo que manejen sus vidas?, ¿seguirán siendo simples marionetas sin voluntad propia y sin decisión? ¿o usarán ese miedo para romper con la inercia que traen desde hace varios años?

Es un buen deseo de mi parte, honesto y sincero; ojalá que más pronto que tarde reaccionen y se percaten de que los únicos que pueden tomar decisiones sobre su vida laboral, son ellos y nadie más. Hago votos porque el miedo no sea un freno, sino el motor para cambiar y exigir lo que por derecho les corresponde.

 

Ximena Garmendia

20 de septiembre 2020

13 septiembre 2020

Siguiendo los pasos de su mentora

 

Siguiendo los pasos de su mentora

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”, dijo uno de los más importantes autores de la historia romana, Marco Tulio Cicerón. Existen muchas biografías de este personaje, pero todas coinciden en señalarlo como un excelente consejero y guía. Al ser miembro destacado del Senado de la República romana, fue el maestro y padrino político de muchos personajes a los que la historia les tenía reservado un lugar especial.

En la actualidad y en nuestro país, a nadie sorprenden los apadrinamientos políticos, y el sindicalismo no es la excepción. Sin embargo, los tiempos que vivimos nos obligan a poner especial atención en todos los detalles y circunstancias que han estado a la vista de nosotros todo este tempo, pero que hoy adquieren especial relevancia. Revisemos pues, lo que ha pasado en la ASSA de México, en su historia reciente.

No hace mucho tiempo que yo era una joven sobrecargo, y como muchos de nosotros, al incorporarme a las filas de Mexicana de Aviación, desconocía quiénes eran los representantes sindicales. Para subsanarlo, yo había acudido a las asambleas, pero me abstenía de votar. Pude ver que se peleaban y que existían “bandos”, pero para mí todo ese mundo era nuevo. La primera vez que pude ver frente a frente, y de cerca a mi Secretaria General fue cuando intentó modificar los estatutos que nos rigen. Ahí conocí a Alejandra Barrales; yo llegaba a “Coordinadora” (lugar dónde firmábamos para ir a nuestros vuelos), y encontré a la representación sindical en pleno, buscando los votos necesarios para modificar el estatuto, y así Alejandra se pudiera reelegir para un tercer periodo.



Me explicaron todos los beneficios que tenía que Alejandra se quedara tres años más al frente del sindicato, porque además, ella había entrado a una diputación plurinominal por el PRD, y podría comenzar a legislar a favor de los sobrecargos. ¡Era el momento de que la voz del gremio aeronáutico llegara a San Lázaro!, decían.

Por mis antecedentes familiares, no creo en la reelección; soy de la idea que si ya se terminó tu periodo de gestión, se acabó. Jamás he estado de acuerdo con los liderazgos sempiternos. Razón por la cual fui una de las sobrecargos que votó en contra de la posibilidad de que Alejandra Barrales contendiera por una tercera ocasión. Mi estatuto fue y sigue siendo muy claro:” Artículo 64.- Ningún Miembro podrá desempeñar el mismo puesto por más de seis años.” Dejo imagen de los últimos estatutos certificados.



Tras el fracaso de Alejandra Barrales para quedarse un tercer periodo, “apadrinó” como candidata para la Secretaría General a su amiga del alma, Leticia Esther Varela Martínez, conocida por todos como Lety Varela. Pero después de 6 años con Alejandra al frente del sindicato, los agremiados a la ASSA ya estaban cansados del grupo de “Barralistas”, así que esas elecciones fueron apoteósicas. La Secretaría General y una tercera parte de la representación la ganó la oposición, y Arturo Aragón quedó al frente de la organización sindical, el 1° de febrero de 2001. Cuatro meses después, Julia Cabrera, recién nombrada Secretaria de Previsión Social de ASSA, descubre unas irregularidades en el tema de los Seguros que se tenían contratados en la Asociación. Para contarnos esta historia, busqué una voz autorizada y protagonista en este caso. Agradezco desde ahora la entrevista que de viva voz nos dio, y que ahora doy a conocer:



Ximena Garmendia: Buenas tardes, ¿tú nombre, cargo en el sindicato y en qué fechas estuviste laborando ahí?

Hugo Castro Lozada: Buenas tardes, me llamo Hugo Castro Lozada, fui vocal del Tribunal de Honor y Justicia del año 2002 al 2005.

X.G.: ¿Me cuentas la historia que hubo con el caso de las irregularidades con los Seguros en ASSA?

H.C.L.: Claro que sí, con mucho gusto. Mira, yo entré en el año 2002 como vocal del Tribunal de Honor y Justicia, sin embargo, la entonces Secretaria de Previsión Social, Julia Cabrera había denunciado ante la Comisión de Vigilancia, varias irregularidades con respecto al tema de los seguros que se tenían contratados en el sindicato, pero no se había podido hacer la investigación.

X.G: ¿Por qué es hasta el 2002 que se comienza a investigar esa consignación?

H.C.L.: El Presidente de la Comisión de Vigilancia Javier Tinoco Balcorta, no pudo hacer la investigación en el año que se hizo la consignación 2001, porque el estatuto establece que cualquier investigación se tiene que hacer mínimo con dos miembros de la Comisión, en ese tiempo estaban Sergio Loya y Leticia Varela como Secretario y Vocal respectivamente, ambos amigos íntimos de Alejandra Barrales. Es al año siguiente, 2002, que entra a la vocalía Mavi Bada en lugar de Leticia Varela cuando se empieza a realizar los trabajos de investigación. Una vez que concluyeron las investigaciones competentes, el expediente fue turnado al Tribunal de Honor y Justicia.

X.G.: ¿Qué hiciste cuando les turnaron a ustedes el expediente?

H.C.L.: Lo que hicimos fue una ampliación a la investigación, para posteriormente convocar a asamblea y sancionar a los responsables. Ya que se había descubierto que el agente de seguros Adrián Eduardo Abonce Salazar tenía 5 cuentas aperturadas con Bancomer con documentación del sindicato. Se nos había dicho que la póliza que se tenía con Inbursa no daba dividendos y nuestra sorpresa fue encontrar que $5,654,588.50 (Cinco millones seiscientos cincuenta y cuatro mil quinientos ochenta y ocho pesos, con cincuenta centavos) de dividendos jamás entraron a las arcas de la Asociación Sindical.

X.G.: ¿Cuándo descubren que habían estado meses sin seguro de vida, cuáles fueron tus sentimientos?

H.C.L: Robado, burlado, me dio mucho coraje, era una burla para todos los sobrecargos, porque se nos descontó por un seguro que no daba dividendos y cual va siendo la sorpresa de que no era así.

X.G.: ¿Qué lograron en esa Asamblea?

H.C.L.: Sancionar a los culpables. A la única que no pudimos darle una sanción porque literalmente sacaron gente de sus casas para que fuera a votar a favor de ella, fue a Leticia Varela, pero todos, incluida Alejandra se fue con seis meses de sanción sindical.

X.G.: Muchísimas gracias por la entrevista.

Lo antes narrado sucedió hace ya 18 años. Gracias a valiosos testimonios como el que acabamos de transcribir, y por la hemeroteca digital de algunos medios, es que podemos recordarlo:

http://www.cronica.com.mx/notas/2004/149979.html, https://www.cronica.com.mx/notas/2004/152669.html, https://www.proceso.com.mx/538917/en-la-trayectoria-de-barrales-multiples-acusaciones-de-corrupcion

Sigamos con otra cita de Cicerón: “No basta con alcanzar el conocimiento, es necesario saber utilizarlo”. Y es aquí mis queridos lectores donde estamos obligados a utilizar la información  que tenemos a nuestro alcance, y buscar la que nos es velada, para no repetir los errores del pasado. Es de todos conocido que Ricardo Del Valle, actual Secretario General de la ASSA de México, es ahijado político de Alejandra Barrales. La relación quedó evidenciada al grado que en 2018 la sede sindical se convirtió en la segunda casa de campaña.



Parece que Ricardo Del Valle quiere seguir los pasos de su mentora, tratando de colarse a la política electoral mexicana. Ya no de la mano de Barrales, que salió bastante mal parada de la competencia por la CDMX en 2018, sino otra amiga: Leticia Varela, también involucrada en el escándalo del fraude a los Seguros de Vida. Dicen que la vida es cíclica y en estos tensos momentos, en que los sobrecargos están padeciendo de rotaciones y mermas en sus ingresos, aparece el fantasma de una nueva “irregularidad” en el horizonte. ¿El tema?, sí señores, adivinaron: el Seguro de Vida de los sobrecargos.

La defensa “a capa y espada” que ha hecho Ricardo Del Valle por cada uno de los agremiados está documentada. No así la eficacia de sus medidas, pues si bien es cierto ha aumentado el número de agremiados desde que llegó al Secretaría General, en los últimos meses ha tenido hasta al 80% rotando y sin cobrar, y a los que vuelan les han asignado secuencias o roles más bien ridículos. Los que siguen esta columna saben que no es la primera vez que pregunto: ¿Por qué hacen esto?

Una posible respuesta, que debe convertirse en una línea de investigación que llegue hasta sus últimas consecuencias aparece con la documentación que una compañera sobrecargo me hizo llegar y que me pone a pensar, y definitivamente genera una cascada de preguntas. Me comparte que a ella le descuentan por Seguro de Vida la cantidad de $800.81 cada cartocena. Esta cantidad se lo descuentan durante 26 cartorcenas, y si Pitágoras no miente, el costo anual de dicho seguro es de $20,821.60



Esta compañera sobrecargo, preocupada por la coyuntura de que dicho seguro está por vencer, el tema de la rotación, y la emergencia sanitaria, no descarta la búsqueda de opciones, y tener toda la información necesaria para tomar las mejores decisiones. Por ello se dio a la tarea de pedir información al Sindicato. Inexplicablemente la información le es negada. Entonces la compañera se comunicó con la Compañía Aseguradora AXA, y dado que es información que le pertenece al asegurado, el agente de Seguros José Antonio Gutiérrez Tejeda le informó: el costo anual de la póliza del Seguro de Vida es de $9,347.90 pesos.



¡Rayos! ¿a dónde fueron a parar $11,473.16 pesos?, ¿dónde está todo ese dinero que religiosamente fue descontado de la nómina de la sobrecargo?, ¿están en la misma situación el resto de trabajadores? Estamos hablando de que le descontaron más del 100% de lo que cuesta la póliza, según información de la aseguradora. No es poca cosa.



Calculadora en mano, multiplicamos esa cantidad faltante ($11,473.16) por 2,728, porque esa es la cantidad de sobrecargos que tiene Aeroméxico, según palabras de Ricardo Del Valle, en entrevista con César Arellano, del periódico La Jornada, el día 11 de septiembre del presente año, y la cantidad resultante es la friolera de $31,298,780.48.





Empecé diciendo que “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”, y es que las dudas que genera esta información son desorbitadas. En estos momentos en que muchos sobrecargos de Aeroméxico están, literalmente, pasando hambres y limitaciones, lo menos que podemos exigir es que el Sindicato aclare de forma pronta y expedita esta situación, y no que se les niegue información como si fuera secreto de estado. La representación sindical se ha visto de lo más insensible, pues mientras ellos perciben de manera íntegra sus emolumentos, los sobrecargos han estado manifestando su hartazgo a rotar, esto es, dejar de volar sin cobrar su sueldo.

Por supuesto existen las excepciones que confirman la regla, pero la gran mayoría de los sobrecargos, me consta, son empáticos y se dan cuenta que esta crisis sanitaria no tiene antecedentes. Pero no puede jugarse con algo tan sagrado como el salario. ¿Por qué se niega esa información, que le pertenece al agremiado? ¿por qué la aseguradora informa un costo menor de la póliza del seguro de vida?

El Sindicato ya tuvo una experiencia fatídica con el mismo tema hace 18 años. Sabe perfectamente que es un asunto que debe manejarse con la mayor pulcritud, honestidad y transparencia posible, ¿o acaso estamos ante un caso en que el alumno Ricardo Del Valle, pretende superar a su mentora Alejandra Barrales? A todos nos interesa que se aclare. A los sobrecargos de Aeroméxico les toca exigir cuentas, y a la representación sindical rendirlas.

 

Ximena Garmendia

13 de septiembre 2020

 

06 septiembre 2020

Aeroméxico, juegos malabares y cláusulas engañosas

 

Aeroméxico, juegos malabares y cláusulas engañosas

Los juegos malabares son aquellos ejercicios de agilidad o destreza que se realizan como espectáculo, lanzando y recogiendo diversos objetos, o manteniéndolos en equilibrio inestable, pero también son las combinaciones artificiosas de conceptos con que se pretende deslumbrar al público. Bienvenidos pues al espectáculo circense y malabarístico llamado “Aeroméxico y sus sindicatos”. 

A raíz del esquema de rotación aceptado por los sobrecargos de Aeroméxico, los rumores, van y vienen con singular ritmo. Unos hablan de recortes a la plantilla de tripulantes, otros más sobre la posibilidad de extender hasta dos años el esquema de rotación (que implica volar y no cobrar salarios por un mes completo), y otros más por modificar el Contrato Colectivo de Trabajo; todo en medio de un mar de confusión, silencio sindical y opacidad escalafonaria.

La primera llamada para que empezaran estos juegos malabares sucedió hace por lo menos diez años, con la bajada de vuelo de Mexicana de Aviación, pero la “levantada del telón” fue con la llegada del Contrato B, para los sobrecargos de Aeroméxico. Desde el año 2013, la empresa del caballero Águila trató de reducir tanto los salarios como las prestaciones de sus tripulantes de cabina. La compañía aérea que dirige Andrés Conesa, quiso emular a lo realizado en 2007 por la empresa de enfrente.

Les cuento, para todos aquellos que hace trece años no estaban interesados en estos avatares, o bien ya no los recuerdan. Los sobrecargos de Mexicana de Aviación fuimos demandados por la empresa por un Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica, argumentando que “nuestras altísimas prestaciones” la podrían llevar a la quiebra; ni tardo ni perezoso, en esa misma época Andrés Conesa amenazó en varias ocasiones a los sobrecargos de Aeroméxico con demandarles si no aceptaban sus convenios de “productividad”. Ante tales coerciones, los sobrecargos cedieron 5 días de vacaciones, entre otras prestaciones, con la finalidad de evitar una demanda como la que enfrentamos en Mexicana de Aviación. Y hay que decirlo fuerte y claro, la Suprema Corte de Justicia resolvió a favor de los trabajadores y desechó los argumentos de la empresa.

La segunda llamada antes de empezar el espectáculo sucedió en 2010, cuando Aeroméxico convenció a sus pilotos de aceptar un nuevo apartado en su Contrato Colectivo de Trabajo, llamado Contrato “B”; esto es, pilotos iguales, pero 60% más baratos. Por supuesto, Mexicana de Aviación acababa de ser bajada de vuelo, y el terrorismo laboral hizo que la coacción cayera “en blandito”.

Ya en 2013, el caballero águila envalentonado por no tener competencia, quiso cambiar de aerolínea tradicional a un modelo híbrido que mezclara una veta tradicional, con otra de aerolínea de bajo costo. Buscó por todos los medios recortar los Contratos Colectivos de Trabajo con sus tripulantes, para que no fueran los más altos de la industria aérea. Era el momento de dar la tercera llamada y conseguir sobrecargos más baratos. En un principio, la ASSA de Ricardo Del Valle dijo “ni un paso atrás”. Entonces Aeroméxico pasó de la amenaza a la acción e interpuso contra los sobrecargos una demanda por Conflicto Colectivo de Naturaleza Económica. La empresa estaba jugando agresivo y quería todas las canicas. La moneda estaba en el aire, y era momento de tener el corazón caliente, pero la cabeza fría; nervios de acero mientras suenan los redobles previos al salto mortal. Andrés Conesa sabía que era el momento de aprovechar la tensión y puso su oferta en la mesa: Yo desactivo la demanda, pero los sobrecargos aceptan un Contrato B.

El resultado ya lo conocemos. Ricardo Del Valle se bajó del trapecio, y se dejó caer en la red de seguridad. De manera eufemística le llama “anexo al contrato”, pero todos sabemos que no es así; es un Contrato B. Durante el tiempo que duró el conflicto entre Conesa y sus sobrecargos se eliminó la cláusula de “Sobrecargo inicial”, es decir la categoría para todos aquellos que habían ingresado a las filas del caballero Águila después del cese de operaciones a Mexicana. Sin embargo, Ricardo Del Valle, en una jugada sin reflectores, ocupó a un grupo de sobrecargos de Mexicana para meterlos a Aeroméxico, aunque no cumplían con el perfil exigido en ese entonces por la empresa. Dicho grupo contratado antes del 17 de septiembre del 2014 fue conocido como “los punta de lanza”.

¿Es importante mencionar a este grupo?, Sí, por supuesto. Cuando Mexicana de Aviación fue bajada de vuelo en 2010, la representación sindical de aquel momento, y de la que yo formaba parte, empezó a llamar (por escalafón, de abajo para arriba) a los sobrecargos que cumplieran con cláusula 10, inciso a), referente a la edad: tener mínimo veinte años y máximo treinta y dos años de edad, para que pudieran aplicar en Aeroméxico y no se quedaran sin sustento. Soy testigo de cómo muchos compañeros nos rechazaban la carta, pues seguían en la espera de la reactivación de Mexicana de Aviación.

Sin embargo, el grupo que entró en 2014 fue efectivamente una “Punta de lanza”, pero para otros fines. En una maniobra digna de una novela de intriga y espionaje, estos compañeros recibieron una encomienda a corto plazo: llenar una asamblea  de ASSA con 400 trabajadores de Mexicana (ya bajados de vuelo) y poder “mayoritear” las votaciones. ¿Qué había que votar? La aprobación del Contrato B; ¿La promesa? Que todos ellos entrarían a trabajar a Aeroméxico en el futuro inmediato; ¿La estrategia? Que solamente 80 sobrecargos de Aeroméxico estuvieran presentes en dicha asamblea; ¿El resultado? El 17 de septiembre de 2014 se aprobó un Contrato B, que a la empresa le sale 60% menos oneroso que el contrato colectivo vigente; ¿El pago para los “punta de lanza”? que ellos sí entraron al Contrato A, y no al B como el resto, pues fue eliminada la cláusula del “sobrecargo inicial” y no tendrían que esperar tres años para saborear las mieles de trabajar bajo el contrato bien pagado de Aeroméxico.

Yo les pregunto, estimados lectores, ¿estamos ante la presencia de un ganar-ganar perfecto? Veamos, los “punta de lanza” entraron directo al contrato A; los sobrecargos de Mexicana consiguieron un trabajo que les gusta y saben hacer, después de 4 años de desempleo; el Secretario General ganó el poder manejar a toda esta gente bajo el argumento “te devolví las alas, harás lo que yo diga”. Pero les dije que este es un espectáculo de “malabares”, así es que no descartemos todavía las combinaciones artificiosas de conceptos que pretenden deslumbrar al público. ¡Viene lo mejor!

Han pasado 13 meses desde la asamblea que aprobó el Contrato B. Es 14 de octubre de 2015, y en el centro del escenario, vemos a Aeroméxico, vestido de frac elegantísimo. A su lado está la ASSA, bellísima con un leotardo de lentejuelas ajustado, que no alcanza a cubrir sus majestuosas piernas, envueltas en espectaculares medias de red. El ilusionista, perdón, Aeroméxico toma la palabra y dice: “Sean ustedes bienvenidos; hoy haré aparecer ante ustedes algo nunca antes visto, una maravilla excepcional que los dejará con los ojos cuadrados; pero para ello necesito la colaboración de mi bella asistente, aquí presente”. Da dos golpes con su bolígrafo sobre su chistera, y de ella saca tres hojas de papel mientras grita con euforia: “Con ustedes, la Cláusula 79 y su transitoria, del Capítulo XI, del nuevo Contrato Colectivo de Trabajo”. El público aplaude ferozmente, mientras la banda musical entona la Marcha Radenzky, y caen globos y confeti de todos lados:

“En consecuencia ASSA y la empresa acuerdan también en forma expresa que para todos los Sobrecargos y Ejecutivos de Servicio a Bordo que ya se encontraban trabajando para la Empresa antes del día 17 de septiembre de 2014 no les serán aplicables ni regirán para ellos de ninguna forma las condiciones de trabajo que establecen para los Sobrecargos y Ejecutivos de Servicio a Bordo que ingresen después de esta fecha. Así mismo acuerdan las partes que por ningún motivo en el futuro se pretenderá que estas condiciones se impongan a los Sobrecargos y Ejecutivos de Servicio a Bordo que se encontraban laborando antes de la fecha ya indicada, ni por acuerdo de voluntades, ni por algún procedimiento legal ni por resolución de cualquier autoridad competente” 

ASSA da dos pasos al frente y dice con una sonrisa en la cara: “Con esto garantizamos que los Sobrecargos A nunca serán B,  ̶ y entre dientes, como para que nadie la escuche agrega ̶  y que los B nunca serán A”







¿Fue un acto de magia? Me gustaría decirles que sí, pero se quedó en malabar, y viene a colación porque entre los sobrecargos de la empresa Aeroméxico ha comenzado a circular esta cláusula como el mejor argumento para creer fervientemente que el Contrato A no puede ser tocado, o más bien, que las condiciones laborales de los sobrecargos que trabajan bajo el contrato A no pueden ser modificadas.

Para ellos tengo información que darles, y sé que no va a gustarles. La redacción de esta cláusula tiene tanta obscuridad, que es casi un galimatías, y las de este tipo, son las que más aprecian los abogados litigantes porque pueden pasar largo tiempo entrampando un proceso tratando de dilucidar cuál es el sentido verdadero del texto, sus alcances, aplicaciones y consecuencias. Y una vez resuelto ese entuerto, entonces tendremos que debatir si es una cláusula válida o nula, porque no faltará el que alegue que es una cláusula contraria a derecho, ya que está llevando al extremo la libertad e independencia de la voluntad entre las partes contratantes, porque surgirá la duda: ¿Pueden acordar dos partes que ningún juez o autoridad competente puede cambiar el sentido de lo acordado? A lo mejor si estamos ante el contrato de compra-venta de una vaca eso sea posible, pero ¿sobre derechos laborales? Si una persona el día de mañana firma un contrato aceptando su esclavitud, ¿el Estado no puede hacer nada porque fue un acuerdo libre de voluntades? Evidentemente no es así.

Ahora bien, imaginemos que nadie impugna el contenido de la cláusula, y que surte efectos plenos. ¿Han pensado en el uso perverso que se le puede dar a la misma? Estamos ante un arma de doble filo, porque nos dice en qué casos será aplicable y en cuáles no, pero de ninguna manera es un candado o escudo para proteger un Contrato Colectivo de Trabajo; no se acerca ni siquiera a ser una garantía de que la empresa no puede despedir a los trabajadores o hacer recortes; está muy lejos de tener a la empresa “atada de manos” en contra de sus empleados. La cláusula solo deja en claro que los A nunca serán tratados como B, y que los B nunca serán tratados como A.

Pero ¿qué pasa si en asamblea, el pleno decide que no exista más el contrato A, y solamente exista el B? Los del contrato A tendrían que irse prácticamente “en automático”, porque de acuerdo con la cláusula, no hay manera de que los traten como B, ni aunque ellos lo aceptaran o lo pidieran, ni aunque un juez o autoridad competente lo ordenara, dice la cláusula.

De terror, porque los del Contrato B son mayoría, y ya han demostrado que saben votar en bloque. ¿A qué sector del gremio va a apoyar la empresa, a los sobrecargos caros, o a los baratos? Su líder no va a meter las manos; puede ver perfectamente desde las gradas cómo se destrozan entre ustedes, y al final de la masacre salir a declarar a los medios: “son cosas de la vida sindical y democrática”. Finalmente, ¿los del Contrato B pueden llamar “victoria” a quedarse a trabajar en una empresa en la que no van a crecer, que los obliga a rotar por tiempo indefinido, en condiciones cada vez más limitadas, y con la posibilidad de ser despedidos en cualquier momento, porque los derechos y prerrogativas de su contrato están más que castigados? No son más que malabares.

Ximena Garmendia

6 de septiembre 2020

30 agosto 2020

Aerocalifornia, otra empresa “viva”


Aerocalifornia, otra empresa “viva”

Derivado del aniversario número 99 de Mexicana de Aviación, hice varios tuits sobre este tema en mi perfil de dicha red social; algunos usuarios me preguntaron por Aerocalifornia; voy a ser sincera, la historia de la aerolínea bajacaliforniana estaba nebulosa en mis recuerdos. Han sido tantas las empresas bajadas de vuelo y por tan diversos motivos, que la verdad desconocía la historia de Aerocalifornia, empresa reconocida en su momento, entre otras cosas, por ser una aerolínea con sobrecargos muy guapas: mujeres altas, delgadas y de una belleza espectacular, como buenas mexicanas norteñas (sí, me daban envidia).





Pero regresando al tema que nos atañe, en el intercambio de tuits me encontré con un trabajador de dicha empresa, a quien tuve el gusto de entrevistar. Antes de entrar de lleno a sus palabras, haré un resumen de la historia de Aerocalifornia.

Esta aerolínea que tenía su base en la ciudad de la Paz, en Baja California Sur, fue fundada en 1960, y llegó a volar a destinos dentro y fuera de nuestro país: Aguascalientes, Chihuahua, Ciudad de México, Ciudad Juárez, Ciudad Obregón, Ciudad Victoria, Colima, Culiacán, Durango, Ensenada, Guadalajara, Hermosillo, La Paz, Los Mochis, Manzanillo, Mazatlán, Matamoros, Monterrey, Puebla, Tampico, Tepic, Tijuana, Torreón, Veracruz y Villahermosa. En Estados Unidos volaban a Dallas, Los Ángeles, Phoenix, San Diego y Tucson

En abril de 2006, la SCT suspende las operaciones de Aerocalifornia; el diario La Jornada de fecha 3 de abril de dicho año reportó lo siguiente: “De acuerdo con la versión difundida ayer por la SCT, la decisión de suspender las operaciones de Aerocalifornia se derivó luego de que personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) realizó una verificación mayor en la aerolínea. ''Hace aproximadamente 15 meses se realizó a la aerolínea otra verificación mayor, y en ese entonces se solicitó a la empresa atender una serie de observaciones'', relató la SCT. Añadió que posteriormente se han realizado diversas revisiones adicionales ''de rampa a las aeronaves, con resultados poco satisfactorios''.

Después de una nueva verificación mayor que se realizó durante las últimas dos semanas con un equipo de 25 inspectores, agregó la dependencia, la DGAC ''ha determinado que no existen las garantías de seguridad necesarias para los pasajeros y personal de esta empresa''.”



Después de permanecer en tierra durante 4 meses, el 11 de agosto de 2006 pudo retomar el vuelo, pero no sería la única vez que la autoridad le impidiera operar a la aerolínea. Nuevamente lo hizo el 24 de julio de 2008, bajo el argumento de la falta de pago al Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM);  los trabajadores en su intento de mantener su fuente de empleo emplazaron a huelga y el día 5 de agosto de ese mismo año, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje declaró válida la huelga, y doce años después, el conflicto sigue sin resolverse, motivo por el cual la empresa sigue existiendo, manteniendo sus instalaciones y con la concesión vigente para operar como aerolínea.

Reconozco que no había reparado en este caso, y como lo dije al principio desconocía qué es lo que había ocurrido con Aerocalifornia. Me parece importante que conozcamos ahora sí a nuestro entrevistado, a quien le agradecemos de antemano el tiempo que no dio para darles a ustedes a conocer su historia. Su nombre es Gerardo Amador Rojas, y es uno de los tantos trabajadores que sigue esperando la reactivación de su aerolínea. Él trabajaba en la estación de la ciudad de Colima, como personal de tierra.

X.G.: Hola, muchas gracias por la entrevista ¿me puedes contar tu historia con Aerocalifornia?

G.A.R.: Claro, mira yo estaba trabajando en la estación de Colima, la primera vez que nos pararon operaciones, fue por cuestiones de seguridad, según la SCT. La empresa metió un amparo. La segunda vez fue por un adeudo al SENEAM de 259 millones de pesos.

X.G.: ¿Qué pasó esa segunda vez que les pararon las operaciones?

G.A.R.: Recuerdo que ese día fue jueves, se cayó la página de internet de la aerolínea y todo el sistema con el cual trabajábamos. En Tijuana había un avión a punto de tomar pista y lo regresaron. Todos tratamos de aguantar, en mi caso me quedé en Colima, ya que el dueño, Raúl Aréchiga nos decía a los trabajadores que el adeudo era un error.

X.G.: ¿Qué pasaba en esos momentos?

G.A.R.: Fue horrible, yo estaba muy feliz en la empresa, estaba viviendo un sueño. Pero nos mandaron a casa, y después declararon la huelga. Y cuando entramos en ella, fue porque los acreedores estaban encima de la empresa. Yo hice guardias en el aeropuerto, pero no aguanté mucho, en el mes de octubre me regresé a Celaya de donde soy originario.

X.G.: Anímicamente ¿cómo te sentías?

G.A.R.: Entré en una depresión muy fuerte, que me duró entre 3 y 4 años, tuve que ir a terapias y tomar medicamentos para poder superarla.

X.G.: ¿Estabas a gusto trabajando para Aerocalifornia?

G.A.R.: La forma de trabajar era muy amigable, yo conocía a todos, a los capitanes, a todo mundo, pero con el estallamiento de la huelga dejé de tener contacto con don Raúl, el dueño.

X.G.: ¿Qué pasó después del estallamiento de la huelga?

G.A.R.: Interjet se nos acercó, estaba buscando los slots de la Ciudad de México y para recontratar trabajadores de Aerocalifornia, Interjet liquidó a toda la gente de la estación de la Ciudad de México, nada más, las otras estaciones fueron abandonadas. Por lo que hay un juicio contra la aerolínea a favor del sindicato. Toda la infraestructura de la empresa, los bienes, eran rentados y nadie sabe dónde quedaron las herramientas. En Guadalajara hay un cementerio de aviones de Aerocalifornia. El hangar que se tenía en la base, que era la Paz, se lo quedó Calafia Airlines, entraron a la mala, por ejemplo, todas las rutas que opera Aeroméxico Connect de Colima a Tijuana, son de Aerocalifornia. Lo peor, el sindicato nos tiene abandonados. Tan sólo en la Paz eran cerca de 3 mil trabajadores, y no, no conocemos los nombres de los abogados, porque ellos están en la Paz.

X.G.: Después del segundo paro de operaciones, ¿buscaste otra opción?

G.A.R.: Pues tuve dos intentos en empresas de aviación, pero el haber trabajado en Aerocalifornia parece una mancha en el currículo, yo tengo esperanza de que se haga justicia.

X.G.: Te agradezco muchísimo el haber compartido tu historia.

Quedémonos con las últimas palabras de nuestro entrevistado, tiene esperanza de que se haga justicia, ¿dónde he escuchado esto?



A 10 años de la salida de Mexicana de Aviación de los cielos, volteemos a ver que hay más gente “como nosotros”, que estamos esperando justicia, que “alguien” nos resarza todo el daño que hemos padecido. Usemos la esperanza, no como añoranza nostálgica, sino como aquello que nos ayude a ver más allá de la tormenta que nos hizo vivir un mal momento.

Ximena Garmendia

30 de agosto 2020

P.D. Si quieren saber más sobre el estado jurídico que guarda la empresa Aerocalifornia, dejo las ligas a los documentos oficiales. (Sólo copia y pega)

file:///C:/Users/sobre/Desktop/0495000061811.pdf

file:///C:/Users/sobre/Desktop/0911100004016.pdf

file:///C:/Users/sobre/Desktop/aerocalifornia.pdf


 

 

 

16 agosto 2020

Se busca tripulación a Tel Aviv

 

Se busca tripulación a Tel Aviv

Desde su creación, en este espacio hemos denunciado la corrupción que se da en las entrañas, poco conocidas, del mundo aeronáutico. No han sido pocas las columnas que he dedicado a ello. Largo sería el listado tan solo para nombrar las que han sido publicadas este año. Aunque esta ocasión hablaremos de un nuevo “escándalo”, curiosamente es protagonizado por los mismos actores. Y es que no es la primera vez que esto ocurre en ASSA, ¡no señores!, así que preparen su bebida favorita y acompáñenme en este viaje.

Corría el mes de marzo de 2014; un grupo de valientes sobrecargos de Mexicana de Aviación, sin cumplir con los requisitos, ni el perfil que en esos momentos manejaba la competencia, la empresa del Caballero Águila, lograron colarse en sus filas. Evidentemente rebasaban la edad establecida por el CCT (antes del CCT B la edad límite para entrar eran los 37 años). De alguna extraña manera habían sorteado ese, y un sinfín de obstáculos más.


¿Cómo lograron semejante proeza?, ustedes no están para saberlo, ni yo para contarlo, pero en el quinto piso de Patricio Sanz 751, en la colonia del Valle, habita un ser mágico y poderoso, capaz de realizar los actos más impactantes de nigromancia y hechicería; su nombre, ya es toda una leyenda.

Recordemos que es 2014, año en que se impone en Aeroméxico el contrato B para los sobrecargos, con la ayuda de los “ex mexicanas”. El Contrato “anexo” como eufemísticamente le llaman en ASSA, entró en vigor el 18 de septiembre, y debemos resaltar que el propio Ricardo Del Valle declaró para la Revista Expansión lo siguiente: “El líder sindical destacó que el viernes 12 de septiembre, en asamblea general, se aprobó el contenido del convenio y aclaró que los 292 sobrecargos que habían firmado un documento B no tendrán que volver a suscribir un nuevo contrato, pues pasarán a ser integrantes del original.”

En efecto, en ese momento Ricardo Del Valle trató de hacerles creer a los sobrecargos que el “Contrato B” era temporal y que al cabo de 10 años pasarían al contrato A. Pero… señor Secretario General… esto se contradice con lo afirmado por el director de Aeroméxico, Andrés Conesa, quien desde el principio declaró que el contrato B llegó para quedarse, tanto con pilotos como con sobrecargos, y que lo que espera es la desaparición del contrato A, en un lapso de 10 años.

El Blue en adiestramiento "Punta de lanza"
El Blue en adiestramiento, punta de lanza

Al grupo de sobrecargos que me referí, que no cumplía con los requisitos, pero lograron colarse, lo denominaremos “Los sobrecargos punta de lanza”, ¿por qué?, fue el nombre que utilicé en la ficha hemerográfica que elaboré en ese momento para mi blog. Les dejo el enlace https://www.scribd.com/doc/237136057/Punta-de-Lanza

El favoritismo descarado del sindicato quedó denunciado en la nota periodística de fecha 23 de marzo de 2014, del periódico La Jornada, en una entrevista realizada por César Arellano a la de la voz, misma que pueden revisar aquí, pidiéndoles que pongan especial atención a los nombres que ahí aparecen, pues son importantes: https://www.jornada.com.mx/2014/03/23/sociedad/034n3soc?fbclid=IwAR37ERBrka10_yCQM-JETm1MmPmspn6Lsj00kuuwl3786sbR7SFssMT-ZaQ

¿Qué relevancia tiene traer a cuento estos hechos de hace seis años? No es cosa menor. Todo el gremio de sobrecargos de nuestro país sabe perfectamente la terrible situación por la que está pasando la industria. La reducción de la demanda de pasaje es del 80%, y la reducción de vuelos hace que “volar” sea un verdadero lujo. Algunos sobrecargos de Aeroméxico han acumulado 5 meses sin volar, y sin cobrar su salario, derivado del acuerdo de “rotación” negociado por ASSA de México con la empresa. Vamos pues a imaginar la siguiente escena:

Por la pandemia estamos en el departamento de Ricardo Del Valle, todo el día ha estado ocupado. La empresa ya le solicitó la lista de los sobrecargos que realizarán el vuelo charter a Tel Aviv y él todavía no está cierto; tiene tantos compromisos por cumplir con su gente y tantas las peticiones que recibe día con día, que se siente exhausto de tan sólo tener que escoger un puñado de sobrecargos para dicho vuelo.

Toma asiento y mientras mira por la ventana, piensa en lo productivo que le han resultado los “ex mexicanas”, los “punta de lanza” y es así como da por resuelto el embrollo que tanto le angustiaba.


La escena anterior se me antoja digna de los primeros segundos de una serie de Televisión. Con música incidental y vertiginosa veríamos en pantalla los siguientes nombres: Juan Manuel Galaviz Montoya, César Roberto Guizar López, Marco Antonio Escobar Insunza, Gustavo Barrientos Sosa y Christian Saúl Rodríguez Fernández. Con letras chiquitas, debajo de cada nombre aparece su nombre artístico, bueno, más bien los sobrenombres con los que son más conocidos en el ámbito aeronáutico. Respectivamente: ”Galaviz”, “el Señor Smith”, “el Blue”, “el Barrientos” y por último “el boxeador” Christian Saúl, hermano de Brenda Rodríguez, sobrecargo de Mexicana de Aviación y que también ahora vuela en Aeroméxico.

Todos ellos conocidos por pertenecer al círculo rojo del Secretario General. Antes de entrar como sobrecargos en Aeroméxico, estuvieron trabajando como choferes, guardaespaldas y golpeadores al servicio de Ricardo Del Valle, quien ahora los premia con dicho vuelo. Ustedes queridos lectores, deben estar pensando lo mismo que yo: ¡vaya que sí reditúa arrastrarse, humillarse y ser mozo del Secretario General!, el pago salta a la vista. Sin embargo, esto ha generado un descontento apabullante en la planta, sobre todo en estos momentos en que la mayoría de sobrecargos está rotando, de una manera sin precedentes.


Sin precedentes es también el cisma generado por esta decisión de Ricardo, pues los sobrecargos, antes temerosos de las orejas del Secretario General, ahora sin miedo de ser escuchados, opinan por todo lo alto que consideran injusta la forma en que fueron seleccionados algunos miembros de la tripulación a Tel Aviv, sobre todo en el caso de los “ex mexicanas” que forman parte del círculo más íntimo, y su escalafón de ninguna manera alcanza para tener ese vuelo.

Nunca he querido estar en los zapatos de Ricardo del Valle; mucho menos en estos momentos en los que le están explotando en las manos las consecuencias de estar jugando con fuego. Durante muchos meses les ha pedido a sus agremiados que se pongan la camiseta, que hagan sacrificios, que sean pacientes, y que confíen ciegamente en él. Las promesas han sido tantas, que hoy es imposible sostenerlas. Con base en privilegios y prebendas, logró mantener una especie de equilibrio perverso que se traducía así: entre más me adules, más regalías y concesiones tendrás. Pero el margen de acción se le reduce día con día.


Él prometió en asamblea general que la rotación sería conforme al escalafón, que sería por un tiempo breve, que pronto la empresa estaría “levantando el vuelo” y que Aeroméxico estaba más fuerte que nunca. Los hechos hablan por sí mismos. Flaco favor les hizo a los “sobrecargos punta de lanza” al asignarles el vuelo charter al Tel Aviv. Ahora ellos tendrán que soportar con temple de acero y cabeza muy fría todo el justo reclamo del resto de la planta que tenía mayores méritos para ese vuelo, porque si reaccionan de manera visceral y sin inteligencia, serán nuevos dolores de cabeza para el Secretario General. La pregunta se impone ¿habrá escogido bien a su personal?   

  

Ximena Garmendia

16 de agosto 2020



 

 

 

 

09 agosto 2020

¿Se puede lactar y volar?

 

¿Se puede lactar y volar?

La primera semana del mes de agosto del presente año, es la semana mundial de la lactancia materna. Cuyo lema este año fue “Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable”. Esto viene a colación porque el sindicato de pilotos aviadores, mejor conocido como ASPA, puso en sus redes sociales una imagen acompañada del siguiente texto: “La lactancia materna debe ser parte integral de las políticas de bienestar, equidad y salud en el lugar de trabajo. Gracias por respaldar los temas de género…”


Me resulta sumamente llamativo que un sindicato, cuyos agremiados son mayoritariamente hombres, a través de su Comisión de Equidad e Igualdad de Género, se sume a la semana mundial de la lactancia materna. Incluso dentro de su sala de reservas cuentan con un lactario y desde el 2017 firmó un “Convenio de lactancia” con las aerolíneas donde trabajan sus agremiados.

Otra historia muy diferente es la de mi sindicato. Casi el 80% de los agremiados a la ASSA de México son mujeres, y muchas de ellas, en edad reproductiva, sin embargo, a diferencia de ASPA, las sobrecargos no tienen un lactario, ni el sindicato se ha manifestado en el tema. Eso sí, tiene un edificio que iba a ser guardería, pero terminó siendo un elefante blanco erigido durante la gestión de Alejandra Barrales como Secretaria General (1995 al 2001), y nunca se ha usado; y ahí seguirá, abandonado y cayéndose a pedazos.

Pero retomemos el tema de lactancia. Las cifras son realmente de escándalo: en México tan sólo amamanta de manera exclusiva (sin fórmulas lácteas o sucedáneos, durante los primeros seis meses de vida) el 29 por ciento de madres según datos de la UNICEF, esto es 7 de cada 10 recién nacidos no son amamantados. No somos el país con el porcentaje más bajo (ese lugar lo tiene República Dominicana), pero estamos muy lejos del 50% guatemalteco, o del 90% que alcanzan países como Chile y Perú, reportados por la UNICEF.

Es por eso, que año con año la Organización Panamericana de la Salud en conjunto con la Organización Mundial de la Salud, llevan a cabo una semana mundial en apoyo a la lactancia materna.

Abramos un paréntesis y déjenme contarles mi propia experiencia. Me tocó ser Secretaria de Actas en mi sindicato de 2007 al 2011; en 2008 quedé embarazada de mi segunda hija, y a diferencia de mis compañeras sobrecargos, no pude “bajarme de vuelo” a la sexta semana de gestación; como ya contaba con un permiso sindical, sólo pude ausentarme de mi responsabilidad 40 días antes del alumbramiento, y los 40 días posteriores. Yo sé que esta es la realidad de la gran mayoría de las mujeres trabajadoras del país, pero irónicamente, al ser un gremio mayoritariamente femenino, uno daría por sentado que la empatía y la sororidad por parte de mis compañeras sería total y completa. Nada más falso; fui duramente criticada por amamantar a mi hija en asambleas, juntas de comité, juntas particulares y demás menesteres propios de mi investidura como Secretaria de Actas, amén de tenerla en mi oficina hasta que cumplió un año un mes.


Recuerdo como si fuera ayer, los reclamos de muchas sobrecargos, sobre todo de Aeroméxico, que se quejaban diciendo que “había convertido el sindicato en una guardería”, y que no debía tener a mi hija ahí. Conocedora de todos los beneficios de la lactancia efectiva, así como de los derechos humanos y laborales que tengo como ciudadana mexicana, y como agremiada, hice caso omiso de las críticas mordaces de mis compañeras sobrecargos, y amamanté un año y un mes a mi cría.

Para mi era y sigue siendo inaudito que muchas compañeras vieran con malos ojos que “amamantase” y que tuviera a mi hija conmigo; censuraron que no la hubiera llevado a una guardería, pero ¿ya les conté que la guardería del sindicato nunca funcionó? ¿ya les dije que sólo es un cascarón en ruinas que sigue generando gastos a la ASSA? Seamos honestos, ninguna guardería o estancia infantil podría cubrir los horarios en los que un sobrecargo labora, muchos menos los de las jornadas que demandaba la representación sindical en esos años, que eran de doce o horas continuas, y a veces más. 

Pero regresemos al presente; mientras ASPA lanza una campaña en conjunto con la OPS y la OMS para incentivar entre su personal la práctica de la lactancia materna, ASSA de México ha hecho mutis, y eso que se cuenta con un Centro de Igualdad y Género, a cargo de Farah Ramírez, sobrecargo de Aeroméxico. Ah, cierto, no están trabajando por la pandemia de COVID… por eso no están cobrando sus emolumentos como representación sindical, ¿verdad? Uy, ¿lo escribí o solamente lo pensé?


El asunto es serio. La lactancia materna es un derecho que las mujeres trabajadoras tenemos; ASPA incluso instaló un lactario dentro de su sala de reservas, pero la pregunta es ¿las mujeres pilotos hacen uso del mismo? Es una pregunta real, y ojalá alguno de los que están leyendo esto me ayude a resolverla. Y es que  no me extrañaría que una mamá piloto piense dos veces antes de usarlo, sobre todo por esos estigmas sociales a los que me referí líneas arriba. Es obvio, el tema de la lactancia no sólo es un tema laboral, es solo una pequeña parte de un gran todo. La sociedad debe apoyar a las mujeres a lactar y no señalarlas con el dedo. Los patrones, los sindicatos, todos debemos de involucrarnos y de verdad, las cifras son escalofriantes.

Cito textual de la página de la OMS “Invertir en la lactancia materna puede salvar vidas infantiles y mejorar la salud, el desarrollo social y económico de individuos y naciones”. Tenemos que ver la pandemia del Covid19 como un parteaguas en la reorganización, por lo menos en la industria aeronáutica. Tenemos la oportunidad histórica de revertir la abulia en la que se encuentran e impulsar campañas y políticas que ayuden a incrementar los números en la lactancia materna y sobre todo, contribuir a un mejor país.


Se requiere de un esfuerzo y trabajo conjunto y coordinado. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social debe poner todo su empeño en lograr un permiso de maternidad más largo que facilite una lactancia exclusiva durante los primeros meses de vida. El sector privado debe estar abierto a estas medidas y dejar de ver como “pérdidas” ésta etapa tan importante de la vida de la mujer. Las y los compañeros de trabajo debemos ser empáticos con las mujeres lactantes. El sector salud público y privado también puede coadyuvar en llevar a cabo una lactancia materna exitosa, al no indicar fórmulas lácteas como primera opción. Es un trabajo de todos. Podemos y debemos hacerlo.

 

 

Ximena Garmendia

9 de agosto 2020